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Origen
James Doakes nació el año 1999 en Nuakchot, Mauritania. Sus primeros recuerdos son borrosos y confusos; el sonido del mar y las voces de otros niños en un viejo barco que cruzaba por el Océano Atlántico hacia Estados Unidos junto a su hermano pequeño que llevaba en sus brazos. A los seis años logró llegar al país, separado de sus padres biológicos, de quienes nunca volvió a saber nada. Al llegar, fueron entregados a una madre adoptiva que intentó darle una vida estable, aunque James jamás logró sentirse parte ni conectar con su nueva familia. Con el paso de los años desarrolló una personalidad fría y reservada.
Refugio
A los 17 años decidió escapar de su hogar separándose de su hermano menor de el cual no supo nunca más nada, terminando por refugiarse en un viejo autobús abandonado ubicado en los canales de Davis, donde comenzó a sobrevivir por cuenta propia. La calle terminó convirtiéndose en su única fuente de educación. Rodeado de delincuencia, violencia y personas igual de perdidas que él, James aprendió a desconfiar de todos y depender únicamente de sí mismo. Su cabello afro, voluminoso y distintivo hizo que rápidamente comenzaran a llamarlo "Afri" en los barrios bajos, un apodo que con el tiempo terminó siendo más conocido que su propio nombre.
Marca personal
Entre callejones y garajes abandonados se hacía de latas de pintura desechadas por otras pandillas, las cuales empezó a usar para hacer sus propios tags en las paredes. Lo que comenzó como una distracción terminó convirtiéndose en una forma de expresarse y vivir la vida. Muchas veces tuvo que escapar de policías que lo encontraban pintando paredes, aprendiendo a moverse rápido, ocultarse y desaparecer.
Un caño, dos ruedas
A los 22 años aproximadamente, encontró una bicicleta BMX en un callejón de Chamberlain Hills. Se encontraba bastante deteriorada, con algunas partes oxidadas y evidentes señales de abandono, así que decidió llevársela. Con las pocas herramientas que tenía a su alcance, comenzó a repararla poco a poco, reemplazando las piezas que estaban dañadas y dejándola nuevamente en condiciones para poder utilizarla. Afri se metía con ella entre los callejones y barrios de Los Santos, utilizándola tanto para desplazarse como para escapar rápidamente cuando las cosas se complicaban.
Armadura emocional
Con los años, Afri transformó todo el dolor de su pasado en una imagen que reflejara exactamente quién era. Su torso completo fue cubierto por un tatuaje blackout, extendiéndose hasta el cuello. Para él, esa tinta representa el cierre definitivo de todo aquello que perdió y la oscuridad que cargó desde chico. No es solamente un tatuaje, es una armadura emocional. En él se pueden varias referencias. Por la zona de su abdomen tendría una frase que diría; in love with the devil. En su espalda una frase que diría; all my homies hate god. En su espalda baja una frase que diría; raised in the slums. En su pecho una frase que diría; these aren´t tattoos; they´re graffiti. En los nudillos de su mano derecha una combinación de números; 0800. Y sobre su ojo derecho posee una cicatriz, símbolo que representa el sacrificio y dolor que la calle no le perdono. Desde entonces, aquella marca quedó como un recordatorio permanente de mantenerse atento y nunca bajar la guardia.
Effy Havertz
En la crudeza de la calle, Effy se convirtió en una de las contadísimas personas que lograron atravesar la coraza de Afri. Compartiendo el frío de las veredas y la constante lucha por sobrevivir, entre ellos nació un vínculo inquebrantable basado en la lealtad mutua. Effy es para él su única verdadera amiga de la calle, alguien por quien Afri no dudaría en poner el cuerpo y cuidarle la espalda en cualquier situación.
Hogar, dulce hogar
A sus 27 años, Afri logró reunir el dinero suficiente para adquirir un pequeño departamento en Torre Davis. Lejos de buscar un espacio elegante, lo transformó en un reflejo de su propia identidad. Las paredes quedaron cubiertas de graffitis y tags hechos por él mismo, mientras que los muebles se llenaron de latas de spray, bongs de marihuana, metales pesados y en algunos rincones descansan bolsos con droga listos para ser movidos cuando sea necesario. Para cualquier otra persona el lugar puede parecer un desastre, pero para él, es su refugio, su nuevo lugar donde siente que pertenece y cada detalle representa el camino que recorrió y sin olvidar de donde viene.
Jamestown Street
Con el paso del tiempo, Afri terminó llegando a un nuevo vecindario en Rancho, donde comenzó a relacionarse con personas que compartían una forma de vida similar a la suya. Gente criada en las dificultades de la calle, y que no necesitaba demasiadas palabras para entenderse. Poco a poco, James se ganó el lugar entre ellos, encontrando una familiaridad que pocas veces había experimentado a lo largo de su vida. Entre conversaciones, noches compartidas y experiencias marcadas por la supervivencia, comenzó a formar nuevos vínculos de respeto y lealtad.
El violeta, color que los identifica, empezó a hacerse presente en su entorno, representando algo más que una simple tonalidad: una identidad compartida entre aquellos que recorrían las mismas calles y enfrentaban una realidad parecida. Con el tiempo, ese color comenzó a formar parte de su día a día, llevándolo en su vestimenta o dejando tags alrededor del barrio. Para Afri, vestir de violeta no significaba simplemente llevar un color, sino mostrar que pertenecía a un grupo de personas con las que compartía códigos, experiencias y una misma forma de entender la vida en la calle. Cada vez que lo veía por el barrio, entendía que detrás de aquella tonalidad existía una historia compartida, una lealtad construida con el tiempo y un sentido de pertenencia que, durante gran parte de su vida, había sentido que le faltaba.
El reencuentro
Después de casi diez años sin saber nada de su hermano menor, el destino terminó poniendo nuevamente a Darrel en su camino. Fue en las calles de Rancho donde se encontró frente a alguien que, al principio, apenas podía reconocer entre tantos recuerdos borrosos de su infancia. Sin embargo, al cruzar unas palabras y observar aquella vieja fotografía que Darrel había conservado durante todos esos años, comprendió que finalmente estaba frente a su hermano. Todo lo que había ocurrido desde aquella noche en la que abandonó su hogar regresó de golpe a su mente: el barco, su familia y aquel niño que alguna vez había intentado proteger. Afri nunca fue alguien que demostrara fácilmente sus sentimientos, pero aquella vez su fría expresión no pudo ocultar lo que significaba volver a tener a Darrel frente a él. Después de casi una década separados, los hermanos Doakes finalmente habían vuelto a encontrarse.
Nuevas ruedas
Después de tanto tiempo recorriendo las calles de Los Santos sobre su vieja BMX, Afri consiguió hacerse con una nueva adquisición: una Bagger. Su nueva moto no solo representaba una mejora en su forma de desplazarse, sino también el resultado de todo lo que había conseguido construir a lo largo de los años. Con su estilo oscuro y detalles en violeta, la Bagger encajaba perfectamente con su identidad y la de las calles de Rancho. Ahora, podía recorrer los barrios bajos y sus alrededores con mayor libertad, llevando consigo una máquina que, al igual que su bicicleta, terminaría convirtiéndose en otra parte de su vida en la calle.
Continuará...