++ $t("links.title") ++
Your browser does not seem to support JavaScript. As a result, your viewing experience will be diminished, and you may not be able to execute some actions.
Please download a browser that supports JavaScript, or enable it if it's disabled (i.e. NoScript).
Ondongo Uganda nació en un pequeño pueblo de Uganda, donde desde niño ya destacaba por dos cosas: su enorme corazón... y porque nunca entendía muy bien las cosas a la primera.
Con mucho esfuerzo consiguió estudiar medicina en la Universidad Nacional de Kampala. No era el médico más brillante, pero tenía una habilidad especial para salvar vidas... o al menos intentarlo con muchas ganas. En su pueblo era conocido por frases como: "Si no muere hoy, mañana seguro que ya está mejor."
El problema llegó cuando varias mafias locales descubrieron que Ondongo era demasiado buena persona. Empezaron a obligarle a curar a sus hombres después de cada tiroteo. Si se negaba, lo amenazaban. Si aceptaba, seguían volviendo con más heridos.
Durante años vivió atendiendo criminales prácticamente gratis mientras ellos se hacían ricos.
Un día, cansado de aquella vida, metió cuatro camisetas, una foto de su familia y un bote de crema para las picaduras de mosquito en una mochila. Cogió el primer avión que pudo permitirse y acabó aterrizando en Los Santos, donde esperaba empezar de cero junto a sus hermanos de sangre, todos con el apellido Uganda.
Hoy sigue diciendo que quiere ayudar a la gente... aunque todavía mezcla algunas palabras, se pierde por la ciudad y de vez en cuando recomienda beber agua con azúcar para curar cualquier cosa.
Pero una cosa tiene clara:
"Ondongo no querer problemas... pero si familia Uganda llamar, Ondongo venir."