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[BIOGRAFÍA — MALIKA HENDRIX]
Malika Hendrix
24 años.
Bronx, Nueva York, Estados Unidos.
Estadounidense.
Mujer.
Hermano gemelo, Malakai Hendrix:
Malakai nació junto a Malika y desde el primer día ambos fueron inseparables. Al crecer prácticamente solos, los dos aprendieron a cuidarse mutuamente y a tomar responsabilidades que nunca deberían haber recaído sobre ellos a tan corta edad.
Con el paso de los años, Malakai se convirtió en la persona en quien Malika más confía. Juntos atravesaron pérdidas, traiciones y momentos difíciles, formando un vínculo que va mucho más allá de ser hermanos.
Hermana menor, Malala Hendrix:
Malika y Malakai también tuvieron que hacerse cargo de su hermana menor desde pequeños. Al no contar con padres presentes ni con una abuela que realmente se preocupara por ellos, los tres terminaron formando su propia familia.
Malika desarrolló desde entonces un fuerte instinto protector hacia su hermana y siempre tuvo claro que, pasara lo que pasara, los tres debían permanecer juntos.
Los padres de Malika y Malakai fueron miembros de una pandilla del Bronx y estuvieron involucrados durante años en actividades criminales. Ambos terminaron encarcelados cuando sus hijos todavía eran pequeños.
Al quedar sin sus padres, los tres hermanos quedaron bajo el cuidado de su abuela. Sin embargo, ella nunca estuvo realmente presente para ellos, obligándolos a crecer prácticamente solos.
La pandilla de sus padres terminó convirtiéndose en el único lugar donde encontraron protección, compañía y una sensación de pertenencia. Allí conocieron a personas que terminaron convirtiéndose en su verdadera familia.
Malika mide aproximadamente 159 cm. Tiene una figura atlética y una apariencia llamativa. Posee cabello negro, piel oscura, ojos verdes, nariz pequeña y labios grandes y definidos.
Su estilo combina la estética callejera del Bronx con prendas modernas y detalles de lujo. Lleva tatuajes que representan diferentes etapas de su vida, personas importantes y experiencias que marcaron su historia.
Malika es una mujer fuerte, segura y de carácter dominante. No suele dejarse intimidar y tiene una personalidad bastante desafiante cuando alguien intenta faltarle el respeto.
Es extremadamente leal con las personas que considera familia, especialmente con Malakai y su hermana menor. Para ella, la sangre no es lo único que define a una familia: la verdadera lealtad se demuestra estando presente cuando las cosas se complican.
Es desconfiada con los desconocidos, observadora y muy inteligente para leer las intenciones de los demás. Aprendió desde pequeña que confiar en la persona equivocada podía costarle la vida a alguien que quería.
A pesar de su carácter duro, tiene un lado mucho más sensible que rara vez muestra. Las pérdidas que sufrió durante su infancia hicieron que desarrollara una coraza para protegerse.
Malika nació en el Bronx, Nueva York, junto a su hermano gemelo Malakai.
Los primeros años de su vida estuvieron marcados por la ausencia de sus padres, quienes terminaron encarcelados debido a su participación dentro de una pandilla. Los tres hermanos quedaron bajo el cuidado de una abuela que prácticamente no les prestaba atención.
Malika y Malakai tuvieron que crecer demasiado rápido.
Desde pequeños aprendieron a conseguir comida, cuidarse entre ellos y proteger a su hermana menor. No tenían una familia tradicional ni adultos que pudieran guiarlos, por lo que encontraron refugio en las mismas calles donde habían crecido sus padres.
La pandilla terminó convirtiéndose en su hogar.
Allí encontraron personas que los cuidaban, les enseñaban las reglas de la calle y los trataban como parte de una familia. Pero también conocieron la parte más oscura de ese mundo.
Malika creció viendo morir amigos, conocidos y personas que consideraba hermanos. Cada pérdida dejó una marca en ella y reforzó una idea que nunca abandonó: si quería que su familia sobreviviera, tenía que ser fuerte.
Durante su adolescencia, Malika y Malakai se involucraron cada vez más dentro de la pandilla. Ambos comenzaron a ganarse su lugar y el respeto de quienes los rodeaban.
Malika aprendió a moverse por las calles del Bronx, a reconocer peligros y a defenderse. También desarrolló una personalidad fuerte y una reputación propia.
Sin embargo, la vida dentro de la pandilla comenzó a volverse cada vez más peligrosa.
Uno de sus amigos más cercanos terminó traicionándolos y entregando información sobre ellos. A partir de ese momento, tanto Malika como Malakai quedaron marcados y sus cabezas comenzaron a tener un precio.
La situación se volvió demasiado peligrosa para los tres hermanos.
No podían quedarse esperando a que alguien terminara encontrándolos.
Malika, Malakai y su hermana menor decidieron abandonar Nueva York y viajar hasta Los Santos en busca de una nueva oportunidad.
Pero cambiar de ciudad no significaba abandonar su pasado.
La experiencia que habían adquirido en el Bronx los convirtió rápidamente en personas capaces de desenvolverse dentro de los ambientes más peligrosos de Los Santos. En poco tiempo comenzaron a relacionarse nuevamente con el mundo de las pandillas.
A diferencia de lo que habían planeado inicialmente, los hermanos no terminaron alejándose de la calle.
Encontraron una nueva pandilla en Los Santos y decidieron formar parte de ella, llevando consigo los códigos que habían aprendido desde pequeños: familia, respeto y lealtad.
Para Malika, pertenecer a una pandilla ya no significa simplemente formar parte de una organización.
Significa tener una familia que eligió.
Actualmente, Malika continúa formando parte de una pandilla en Los Santos junto a su hermano Malakai.
Ambos mantienen una posición cercana dentro del grupo y son conocidos por proteger a los suyos por encima de cualquier cosa. La experiencia que adquirieron en el Bronx les permite desenvolverse en situaciones de conflicto, negocios callejeros y problemas internos.
Aunque intentan construir una vida más estable para su hermana menor, ninguno de los dos está dispuesto a abandonar completamente el mundo que los vio crecer.
Malika sabe que la vida de pandilla puede volver a quitarle personas importantes, pero también entiende que es el único mundo que conoce y donde ha encontrado una verdadera familia.
La relación más importante de Malika es la que mantiene con sus hermanos.
Malakai es su otra mitad. Después de haber vivido prácticamente toda su vida juntos, ambos desarrollaron una confianza absoluta. Pueden discutir, pensar diferente o incluso enfrentarse entre ellos, pero jamás permitirían que alguien externo rompa su vínculo.
Su hermana menor representa su principal motivo para seguir adelante. Malika siente que tiene una responsabilidad enorme sobre ella y hará todo lo posible para evitar que tenga que vivir la misma infancia que ellos.
Dentro de la pandilla también considera familia a aquellas personas que han demostrado verdadera lealtad.
Actualmente Malika vive en Los Santos junto a Malakai y su hermana menor.
Continúa formando parte activa de una pandilla y mantiene su vida vinculada al mundo callejero. Sin embargo, su objetivo principal sigue siendo proteger a su pequeña familia y conseguir que los tres tengan un futuro mejor.
Malika no reniega de su pasado. El Bronx la convirtió en quien es, las pérdidas la hicieron más fuerte y las traiciones le enseñaron a desconfiar.
Ahora busca construir su propio nombre en Los Santos.
No quiere ser conocida únicamente como la hija de dos pandilleros ni como la hermana de Malakai.
Quiere que el nombre Hendrix tenga su propia historia.