++ $t("links.title") ++
Your browser does not seem to support JavaScript. As a result, your viewing experience will be diminished, and you may not be able to execute some actions.
Please download a browser that supports JavaScript, or enable it if it's disabled (i.e. NoScript).
En las calles de Forum Drive, la lealtad se demuestra vistiendo el verde y cuidando la espalda de los tuyos. Mikey Brown, conocido por todos como "El Palmera" por su peinado inconfundible, creció entre bloques de cemento, grafitis y el ruido constante del tráfico de Los Santos. Desde muy joven se unió a los homies del barrio para ganarse el respeto a base de robos menores y trapicheos. Sin embargo, mientras el resto pensaba en pistolas y coches, Mikey tenía los ojos puestos en las dos ruedas y en los motores de dos tiempos.
La vida en la calle no perdona. Un golpe que salió mal en Strawberry terminó con la policía rodeando la manzana. Mikey prefirió comerse la condena en solitario antes que cantar a su gente. Le cayeron varios años en la penitenciaría de Bolingbroke. Durante su tiempo en prisión, entre el patio de cemento y las rejas, lo único que le mantenía con la cabeza fría era recordar el olor a gasolina quemada y la idea de volver a subirse a una moto.
Cuando cruzó las puertas de la cárcel y pisó de nuevo Forum Drive, el panorama era desolador. Sus antiguos compañeros ya no estaban: unos habían caído en tiroteos, otros cumplían condenas más largas y los demás se habían dispersado por la ciudad. Las esquinas que antes controlaba su grupo estaban vacías. Sin banda y sin homies, Mikey se encontró solo en el barrio que lo vio nacer.
Sin nada que le atara a su antigua calle, Mikey se movió hacia Jamestown Street. Sabía que por esa zona no mandaba un club de moteros tradicional, sino un grupo de pandilleros locales que compartían una pasión salvaje por las motos de enduro y el stunt. Al llegar con su actitud de la vieja escuela y su respeto por la calle, la peña de Jamestown no tardó en acogerlo. Encontró de nuevo un grupo, una familia y una forma de vida.
Hoy en día, el nombre de "El Palmera" vuelve a resonar en el sur de Los Santos. Lejos del crimen organizado pesado, Mikey y su nueva gente dominan el asfalto y los canales de desagüe. Pasando los días ajustando motores, organizando escapadas de la policia y levantando la rueda delantera por las calles de Jamestown, Mikey encontró el lugar al que realmente pertenecía.