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Nombre completo: Emiliano Montes
Edad: 24
Lugar de nacimiento: Hospital universitario nuestra señora de Candelaria, Santa Cruz de Tenerife
NACIONALIDAD: Española, Canarias.
SEXO: Masculino.
Padres: Mateo Pérez Gonzaléz es un conductor de entregas trabajador y honesto que siempre intentó mantener a su familia por el camino correcto, pero tras sufrir un grave accidente de tráfico perdió su vehículo de trabajo y cayó en una espiral de deudas imposibles de pagar con prestamistas locales; esta asfixia financiera obligó a su hijo Emiliano a dar sus primeros pasos en el mundo delictivo para saldar las cuentas de su padre y evitar que sufriera represalias violentas.
Elena Montes Gómez es una abnegada cajera de supermercado dedicada por completo al bienestar de su hogar, quien vio amenazada la tranquilidad de su vida cuando el pequeño comercio local donde trabajaba comenzó a sufrir el acoso y las constantes extorsiones de las bandas del barrio; su desesperación e impotencia ante la inseguridad fueron el detonante final para que Emiliano decidiera meterse de lleno en la calle, buscando proteger a su madre y ganar el respeto necesario para mantener a los extorsionadores alejados de su familia.
Apariencia física: Emiliano es un chico de complexión delgada y fibra natural, propia de quien ha crecido realizando actividad al aire libre, con una postura erguida pero una actitud inquieta que se nota en sus gestos rápidos. Su rostro conserva un tono de piel suavemente tostado por el sol y destaca por sus facciones expresivas, con ojos castaños oscuros y atentos que adoptan una mirada seria y concentrada en momentos de tensión, además de una sonrisa pícara y fácil con la que suele romper el hielo. Completa su aspecto un cabello castaño algo despeinado que cae de forma natural sobre su frente, sin un corte excesivamente trabajado.
Personalidad: Emiliano es una persona carismática y espontánea. Emiliano es impulsivo y algo torpe, especialmente cuando era joven. Emiliano suele lanzarse a hacer cosas sin pensar mucho, metiéndose en problemas que luego debe arreglar. Emiliano confía en sí mismo y no se rinde ante los errores. Con el tiempo, Emiliano aprende de sus experiencias, empieza a pensar antes de actuar y mejora sus decisiones, aunque Emiliano nunca pierde su espontaneidad, cercanía y sentido del humor. Cuando la situación se vuelve muy seria, Emiliano cambia de actitud, mantiene la calma y toma decisiones difíciles. Emiliano es muy leal y protector con las personas importantes para él. Emiliano valora la confianza y el respeto, por eso una traición puede romper por completo la relación de Emiliano con alguien. Emiliano también es ambicioso, curioso e independiente, siempre buscando retos nuevos y la libertad de decidir. Emiliano tiene orgullo y puede competir, pero aprende a reconocer sus errores y los usa para mejorar. A pesar de todo lo que logra y de cómo cambia su vida tras llegar a Los Ángeles con Victor, Emiliano sigue siendo esencialmente el mismo.
Infancia: Emiliano creció en el norte de Tenerife en el seno de una familia humilde y tradicional, pasando los días entre la pesca con su madre, las comidas de la abuela y las visitas a su yayo. Aunque compartía esa rutina tranquila con su hermano Víctor, desde pequeño sintió una profunda frustración ante la monotonía y el sedentarismo de la isla. Mientras veía a otros progresar a su alrededor, Emiliano se negaba a aceptar una vida limitada a las mismas playas y costumbres de siempre, alimentando una gran ambición por explorar el mundo exterior y triunfar a lo grande. Su fascinación por la cultura estadounidense y, en especial, su obsesión por los coches extravagantes que parecían sacados del futuro, acabaron convirtiéndose en la chispa que encendió su motivación: la necesidad imperiosa de buscar nuevas oportunidades y romper con su pasado impulsó su deseo de cruzar el océano rumbo a una gran metrópolis como Los Ángeles, arrastrando a su hermano con él en busca de un destino mejor.
Junventud: Al llegar a Los Santos, después de que patearan la ciudad de arriba abajo y encadenaran un rechazo tras otro, terminaron entrando en la oficina grasienta de «Taxi Gitano» para hablar con aquel tipo gordo y macarra, que fue el único que les tendió la mano cuando no eran nadie. Ahí fue donde Víctor y él consiguieron su primer trabajo, pero les bastaron un par de días al volante para darse cuenta de que con eso no se gana ni una fracción de lo que manejan los millonarios de esta ciudad. Fue entonces cuando dieron el salto y cometieron su primer delito: robar una barbería. La cosa se puso verdaderamente intensa cuando apareció la pasma de la nada, pero apretó el pedal y lograron escaparse por los pelos a bordo de la moto Sánchez. Fue un primer robo arriesgado y con los huevos en la garganta, pero salió bien, y en el instante en que libraron a la policía se miraron a los ojos y supieron que esa locura era el verdadero comienzo de una vida criminal. A partir de esa noche perdieron el freno: empezaron a robar tiendas, asaltaban a gente por los callejones, levantaron coches y se colaron en casas sin dar descanso a la ciudad, buscando desesperadamente la forma más rápida de amasar dinero. Pronto la Sánchez se les quedó pequeña para los marrones en los que se metían y tuvieron que buscar máquinas con más motor para despistar a las patrullas que ya les tenían el rastro echado. Sin embargo, mover tanto efectivo por las sombras terminó llamando la atención de peña mucho más peligrosa del lugar, y Víctor y Emiliano comprendieron que la época de los hurtos pequeños se había acabado; si querían sobrevivir en las calles de Los Santos y alcanzar la vida a lo grande con la que soñaban al salir de Tenerife, les tocaba arriesgar el cuello en cosas más serias, pero siempre juntos, codo con codo como habían hecho desde el primer día.
Actualidad: Hoy en día, tras haber dejado atrás los atracos improvisados y el caos de sus inicios, Víctor y Emiliano gestionan su propia empresa de transporte, un humilde local con apenas un par de guaguas que les sirve como la fachada perfecta para blanquear el dinero de sus verdaderos negocios. De cara a la ciudad son solo dos autónomos más que hacen encargos y repartos a la luz del día, pero cuando cae la noche aprovechan las sombras para aceptar encargos de alto riesgo que les llenan los bolsillos de efectivo. Este ritmo les permite disfrutar al fin de la recompensa a tanto esfuerzo, habiéndose mudado a mejores propiedades y conduciendo coches de alta gama que contrastan con la miseria con la que desembarcaron desde Tenerife. Sin embargo, aun con los bolsillos llenos y la buena vida asentada, la esencia de ambos sigue siendo exactamente la misma: mantienen intactos los principios de la calle, no olvidan de dónde vienen y sostienen la lealtad mutua como la norma sagrada que jamás van a romper.
Educación: La verdad es que Emiliano nunca fue de los que se sentaban a memorizar libros ni a calentar un pupitre; todo lo que sabe se lo enseñó la calle a base de golpes, necesidad y espabiladera desde que era un chaval en Tenerife. Sin un solo título colgado en la pared, su verdadera formación fue aprender a leer a la gente con solo mirarla a los ojos, oler los problemas antes de que estallen y manejar la logística y el dinero sobre la marcha, una astucia pura y dura aprendida en el barro que hoy le permite gestionar su pequeña empresa de transporte y mantenerse firme sin que nadie le tome el pelo en Los Santos.
Extras: Le gusta mucho todas las cosas relacionado con España.