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Gonzalo Videla, 28 años. Los Santos.
Gonzalo Videla nació en Vespucci, Los Santos, y actualmente tiene 28 años. Creció en una familia de clase media acomodada, sin grandes lujos pero tampoco con preocupaciones económicas importantes. Su padre ejerció como abogado durante gran parte de su vida y su madre se desempeñó como médica, por lo que Gonzalo creció en un ambiente estable, acompañado por dos personas muy dedicadas a sus respectivas profesiones.
Desde joven fue una persona tranquila y reservada. Nunca fue de llamar demasiado la atención ni de tomar decisiones apresuradas. Prefiere observar, escuchar y pensar antes de actuar, algo que con los años terminó convirtiéndose en una de sus principales virtudes. Es paciente incluso en situaciones tensas y suele intentar comprender todos los puntos de vista antes de sacar una conclusión.
La profesión de su padre despertó su interés por el derecho. Durante su adolescencia comenzó a interesarse especialmente por las leyes, las instituciones y el funcionamiento de la administración pública. Con el tiempo decidió seguir un camino similar y comenzó sus estudios universitarios hasta finalmente recibirse de abogado.
A pesar de contar con su título, Gonzalo todavía no encontró el lugar en el que realmente quiere desarrollar su carrera. Actualmente se encuentra desempleado y vive de manera tranquila gracias a sus ahorros y al respaldo que tuvo de su familia durante sus años de estudio. No considera esta etapa como un fracaso, sino como un período de transición mientras busca una oportunidad que le permita comenzar a construir su propia trayectoria profesional.
Su intención es ejercer su profesión dentro del sector público, donde considera que puede aprovechar sus conocimientos y continuar adquiriendo experiencia. No tiene completamente definido qué camino terminará tomando dentro de la administración pública, por lo que se mantiene abierto a distintas oportunidades relacionadas con su formación.
Fuera del ámbito profesional lleva una vida bastante sencilla. Disfruta salir a correr para despejarse y suele pasar buena parte de su tiempo libre paseando a su perro por Vespucci y otros sectores de la ciudad. Es justamente durante esos momentos de tranquilidad cuando acostumbra ordenar sus pensamientos y plantearse qué quiere hacer con su futuro.
A sus 28 años, Gonzalo siente que llegó el momento de dejar atrás la comodidad con la que creció y comenzar a construir una trayectoria propia, buscando hacerse un lugar por mérito propio y descubrir hasta dónde puede llevarlo su carrera.