Nectar Rouse



  • Nectar Rouse — 23 años | Argentina

    Nectar Rouse nació en Argentina, dentro de una familia que nunca tuvo que preocuparse demasiado por el dinero. Hija de dos empresarios millonarios, creció rodeada de lujos, autos de alta gama y una vida bastante alejada de los problemas que afectaban al resto. Sin embargo, el dinero nunca terminó de llenar el vacío que llevaba dentro.

    Desde pequeña desarrolló una obsesión por los autos. No le interesaba simplemente conducirlos; quería conocerlos, modificarlos y sentir la adrenalina de llevarlos al límite. Con el tiempo también empezó a interesarse por las armas, aprendiendo a manejarlas y convirtiéndolas en otra de sus grandes aficiones.

    Todo cambió cuando sus padres murieron en circunstancias que todavía no consigue dejar atrás. Después de aquello, Nectar decidió abandonar Argentina y viajar a Los Santos, una ciudad de la que había escuchado todo tipo de historias: dinero fácil, carreras ilegales, negocios turbios y gente capaz de conseguir cualquier cosa si sabías con quién hablar.

    Oficialmente, llegó para empezar de cero. En realidad, la muerte de sus padres fue lo que la empujó hasta allí. Una parte de ella quiere descubrir qué ocurrió realmente y otra simplemente necesita encontrar algo que le dé sentido a su vida después de perderlo todo.

    Los Santos no tardó en mostrarle su verdadera cara. Nectar comenzó a relacionarse con personas del bajo mundo, descubriendo un ambiente completamente distinto al que conocía. Por primera vez, su apellido y el dinero de su familia no eran suficientes para resolver las cosas.

    Ahora se encuentra entre dos mundos: el de la vida privilegiada que dejó atrás y el de las calles que acaba de descubrir.

    No sabe exactamente hasta dónde está dispuesta a llegar ni qué terminará encontrando en Los Santos. Por ahora, solo tiene claro una cosa: si la ciudad quiere enseñarle cómo funciona realmente el mundo, ella está dispuesta a aprender.

    Y quizá, en el proceso, descubra que el futuro de Nectar Rouse no tiene nada que ver con la vida que sus padres habían imaginado para ella.


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