Biografia Matthew Devon



    • NOMBRE COMPLETO: Matthew Devon

    • EDAD: 22 años

    • LUGAR DE NACIMIENTO: Los Santos, San Andreas

    • NACIONALIDAD: Estadounidense

    • SEXO: Hombre

    • PADRES: Robert Devon, estadounidense, de 52 años, es encargado de almacén en una empresa de distribución. Alto, de espalda ancha, con pelo castaño con algunas canas y ojos marrones, es un hombre serio y de pocas palabras que demuestra su cariño con hechos más que con discursos. Laura Devon, estadounidense, de 49 años, trabaja como auxiliar administrativa en una clínica. De estatura media, pelo castaño claro y ojos verdes, es cálida, organizada y muy paciente, aunque tiende a preocuparse más de la cuenta por sus hijos.

    • APARIENCIA FÍSICA: Mide 1,78 y pesa unos 72 kg. Complexión normal, algo atlético porque sale a correr casi a diario. Pelo castaño corto, siempre un poco desordenado, ojos marrones y piel clara. Va afeitado, sin tatuajes ni piercings. Tiene una cicatriz pequeña en la rodilla izquierda de una caída en bici a los 9 años. Casi siempre va de sudadera, vaqueros y zapatillas; la camisa y el pantalón de vestir los reserva para las entrevistas, y se le nota que no se siente cómodo con ellos.

    • PERSONALIDAD: Es tranquilo y educado, aunque con gente nueva se queda callado un buen rato hasta que le coge confianza. Después es otro: bromea bastante, con un humor seco, y le gusta picar a sus amigos. Le cuesta pedir ayuda aunque la necesite. Odia las peleas e intenta arreglar todo hablando. Lo que peor lleva es ver cómo los demás avanzan mientras él sigue en el mismo sitio.

    • INFANCIA: Nació y creció en Mirror Park, Los Santos, en una familia de clase media normal y corriente. De pequeño era callado y muy curioso; desmontó más de un juguete para ver qué tenía dentro (y más de uno no volvió a funcionar). Cuando tenía 5 años nació su hermana Emily. Se llevan bien, aunque se pasan el día picándose. Sus padres trabajaban muchas horas, así que aprendió pronto hacer sus cosas solo: calentarse la comida, hacer los deberes sin que nadie se lo recordara. Los veranos los pasaba en la calle con la bici, jugando al baloncesto en la cancha del barrio (nunca fue bueno, pero ahí seguía) o con la consola.

    • JUVENTUD: En el instituto era un estudiante normal: aprobaba sin problemas y sin destacar ni para bien ni para mal. Tenía tres o cuatro amigos cercanos y poco más, y a veces sentía que no se le daba nada especialmente bien. A los 16 consiguió su primer trabajo de verano, reponiendo estanterías en un supermercado, y con ese dinero se compró unas zapatillas que todavía conserva. Al acabar el instituto no tenía ni idea de qué estudiar, así que eligió Administración de Empresas porque le dijeron que era una carrera “con salidas”. Ese mismo año sacó la licencia de conducir.

    • ACTUALIDAD: Terminó la carrera hace unos meses y desde entonces busca su primer trabajo serio. Ha mandado decenas de currículums y ha ido a unas cuantas entrevistas, pero siempre pasa lo mismo: piden experiencia, y la única que tiene son las prácticas y la cafetería. Sigue viviendo con sus padres. No le presionan, pero se nota la preocupación a la hora de cenar, sobre todo cuando alguien saca el tema del trabajo. Emily le llama “el graduado desempleado” para molestarlo y él se hace el ofendido. Varios amigos ya trabajan o se han mudado, y se alegra por ellos, aunque a veces le da algo de envidia. Su rutina: por la mañana mira ofertas y actualiza su perfil, por la tarde sale a correr o ayuda en casa, y por la noche juega un rato a videojuegos. Aceptaría cualquier trabajo legal que le sirva para ganar experiencia e independizarse.

    • EDUCACIÓN: Primaria y secundaria en colegios públicos de Los Santos. Después hizo cuatro años de Administración de Empresas, viviendo en casa de sus padres para ahorrar. Los fines de semana trabajaba en una cafetería; ahí aprendió a tratar con clientes y a no perder la paciencia en hora punta (todavía le da pereza oír una máquina de espresso). En el último año hizo tres meses de prácticas en una pequeña empresa local. Le fue bien y le gustó, pero al terminar no hubo contrato. Se graduó con notas correctas, sin honores, pero contento de haberlo terminado. Sabe contabilidad básica, gestión de inventarios, ofimática y atención al cliente.


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