Agustin Ricci



  • «Debes estar preparado para arder en tu propio fuego: ¿cómo podrías renacer sin haberte convertido antes en cenizas?» - Friedrich Nietzsche.

    DATOS PERSONALES

    • Nombre completo: Agustín Ricci.
    • Edad: 22 años.
    • Nacionalidad: Argentina.
    • Lugar de nacimiento: Buenos Aires, Argentina.
    • Residencia actual: Los Santos, San Andreas.
    • Ocupación: Personal de seguridad privada.

    Nací hace 22 años en Buenos Aires, Argentina. Mi infancia no fue precisamente fácil, tuve que pasar por situaciones que me hicieron madurar antes de tiempo y aprender a enfrentarme a las cosas por mi cuenta. A pesar de los momentos difíciles, nunca dejé que eso me frenara. Con el tiempo aprendí a salir adelante, a valorar las pequeñas cosas y, sobre todo, a reconocer quiénes están realmente a mi lado.

    En cuanto a mi personalidad, al principio suelo ser bastante serio y reservado, pero cuando entro en confianza soy todo lo contrario. Me gusta hacer reír, pasar buenos momentos y disfrutar de la compañía de la gente que quiero. Soy algo testarudo, lo reconozco, pero también muy leal. Si alguien se gana mi confianza y pasa a formar parte de mi círculo, sabe que puede contar conmigo para lo que sea.

    Con el tiempo decidí dejar Buenos Aires y buscar una nueva oportunidad en Los Santos, San Andreas. Quería cambiar de aire, conocer gente nueva y empezar una etapa diferente en mi vida. Actualmente trabajo como personal de seguridad en una empresa privada, algo que me permite mantenerme por mi cuenta y seguir construyendo mi futuro.

    En el amor soy bastante diferente a como puedo parecer a primera vista. Me considero alguien cariñoso, atento y detallista. Cuando realmente me interesa una persona, me gusta demostrarlo y hacerla sentir especial. No soy de abrirme con cualquiera, pero cuando lo hago, intento dar lo mejor de mí.

    Hoy, con 22 años, todavía tengo muchas cosas por vivir y objetivos por cumplir. No sé qué me espera en Los Santos, pero tampoco tengo apuro por descubrirlo. Después de todo lo que pasé, aprendí que las cosas llevan su tiempo y que cada uno escribe su propia historia. La mía, por ahora, sigue adelante.


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