++ $t("links.title") ++
Your browser does not seem to support JavaScript. As a result, your viewing experience will be diminished, and you may not be able to execute some actions.
Please download a browser that supports JavaScript, or enable it if it's disabled (i.e. NoScript).
NOMBRE COMPLETO: Bautista_Mercerat
EDAD: 27 años
LUGAR DE NACIMIENTO: La Plata, Buenos Aires, Argentina
NACIONALIDAD: Estadounidense
SEXO: Hombre
Bautista nació en La Plata, Argentina. Su madre, Silvia Mercerat, también nació en esa ciudad y siempre fue la principal figura familiar durante su crecimiento. Es una mujer trabajadora, determinada y muy dedicada a su familia.
Por cuestiones laborales, Silvia recibió una oportunidad para continuar desarrollando su carrera en Texas, Estados Unidos, motivo por el cual años más tarde decidió trasladarse allí.
Su padrino, Carlos, nació en San Isidro, Argentina. Estudió Arquitectura y posteriormente comenzó a trabajar en la misma empresa que Silvia. Allí ambos se conocieron y desarrollaron una gran amistad. Cuando surgió la posibilidad de trasladarse a Texas por cuestiones laborales, Carlos también viajó y continuó siendo una persona muy cercana a la familia.
La historia con su padre biológico fue completamente diferente. Nacido en Rosario, Santa Fe, conoció a Silvia durante su estadía en Texas. Primero fueron amigos y posteriormente comenzaron una relación. Sin embargo, cuando se enteró de que Silvia estaba embarazada decidió marcharse y desligarse de ambos.
Por este motivo, Bautista creció sin una relación con su padre biológico, encontrando en su madre y en su padrino las principales figuras familiares de su vida.
Bautista es un hombre alto, de aproximadamente 1,90 metros, característica que heredó principalmente de su madre.
Tiene una contextura física normal y atlética, aunque sin llegar a ser excesivamente musculoso. Tiene piel blanca, ojos marrones y cabello castaño con algunas tonalidades rubias naturales.
Con los años ha procurado mantenerse físicamente activo, especialmente debido a su afición por la equitación y posteriormente por las exigencias de su profesión.
Bautista suele ser una persona tranquila, alegre y sociable. Desde pequeño tuvo facilidad para relacionarse con otras personas y generalmente intenta evitar conflictos innecesarios.
Es respetuoso, solidario y posee un fuerte sentido del compañerismo y la amistad. Para él, la confianza se construye con acciones y considera muy importante poder depender de las personas que tiene a su lado.
Normalmente es paciente y difícil de provocar. Sin embargo, cuando una situación realmente consigue hacerlo enojar puede mostrar un carácter mucho más frío y severo. A pesar de ello, no suele ser resentido y prefiere dejar atrás los conflictos antes que mantener problemas personales durante demasiado tiempo.
Su experiencia dentro de las emergencias y las fuerzas de seguridad también hizo que desarrollara un lado más serio y disciplinado, especialmente cuando se encuentra trabajando.
Bautista comenzó el jardín de infantes en Argentina y posteriormente ingresó a la escuela primaria.
Durante aquellos años conoció a muchos compañeros, aunque dos terminarían convirtiéndose en sus mejores amigos: Gonzalo y Mike.
Los tres pasaron buena parte de su infancia juntos. Se reunían después de clases, realizaban actividades al aire libre y ocasionalmente iban de campamento.
Fue precisamente gracias a Mike que Bautista descubrió una de las grandes aficiones de su vida: los caballos.
La familia de Mike tenía dos, por lo que los tres amigos comenzaron a pasar cada vez más tiempo cerca de ellos. Siempre que podían salían a cabalgar y Bautista rápidamente desarrolló un enorme cariño por estos animales.
Lo que inicialmente era simplemente una actividad entre amigos terminaría convirtiéndose años después en una parte muy importante de su vida.
Durante el cuarto año de secundaria ocurrió una coincidencia que cambiaría considerablemente la vida del grupo: Bautista, Gonzalo y Mike consiguieron viajar juntos a Estados Unidos como estudiantes de intercambio.
Para entonces, Silvia había conseguido establecerse laboralmente en Texas y había adquirido un campo de aproximadamente 110 hectáreas, donde se encontraba la vivienda familiar.
Durante la secundaria en Estados Unidos, Bautista conoció a Emma, una joven argentina que casualmente asistía al mismo curso. Era alta, de cabello lacio y marrón y ojos marrones.
Bautista se sintió atraído por ella prácticamente desde el primer momento, aunque durante varios meses simplemente fueron compañeros. Con el tiempo Emma comenzó a integrarse con Bautista, Gonzalo y Mike hasta que los cuatro formaron un grupo inseparable.
A los 15 años, Silvia decidió inscribir a su hijo en una escuela de equitación. Allí Bautista pudo desarrollar seriamente aquella afición que había comenzado durante su infancia.
Dentro de las diferentes disciplinas ecuestres se interesó particularmente por las carreras de barriles.
Para su cumpleaños número 16, Silvia le regaló su primer caballo propio: Canelón, un caballo alazán producto del cruce entre un purasangre y un criollo. Era un animal grande, alto y particularmente fuerte.
Bautista comenzó a entrenar con él regularmente.
Posteriormente incorporaron una yegua alazana y, con el paso del tiempo, comenzó a formarse una pequeña tropilla.
A los 17 años, Bautista participó por primera vez en una competencia oficial de barriles junto a Canelón. El resultado fue mucho mejor de lo esperado y quedó a apenas un segundo de conseguir la victoria. Aquella experiencia hizo que decidiera continuar compitiendo.
Alrededor de los 18 años comenzó una relación sentimental con Emma. La relación duró varios años y fue una etapa importante de su juventud, aunque eventualmente ambos terminaron siguiendo caminos diferentes y decidieron separarse en buenos términos.
Paralelamente, Bautista comenzó a interesarse por otra área completamente diferente: las emergencias.
Realizó cursos de primeros auxilios y medicina táctica, además de completar formación como auxiliar de enfermería. También realizó diferentes capacitaciones relacionadas con el manejo responsable de armas de fuego.
Al terminar la preparatoria, Bautista, Emma y Gonzalo decidieron continuar estudiando.
Bautista ingresó a la universidad para estudiar Medicina Veterinaria, una decisión profundamente relacionada con su vínculo con los animales y especialmente con los caballos.
Mike, en cambio, tomó otro camino.
Decidió ingresar al Departamento del Sheriff de Los Santos.
A pesar de encontrarse siguiendo carreras completamente diferentes, ambos mantuvieron su amistad. Durante aquellos años Mike le contó numerosas experiencias sobre el trabajo policial y también compartió con Bautista parte de sus conocimientos sobre seguridad y manejo de armas de fuego.
Mientras avanzaba con sus estudios universitarios, Bautista continuaba dedicando buena parte de su tiempo libre al cuidado y entrenamiento de sus caballos. Para entonces, la tropilla familiar había aumentado hasta aproximadamente 15 animales.
Durante su último año universitario llegó uno de los mayores logros de su etapa deportiva: participó junto a Canelón en una importante competencia en Houston y consiguió finalmente quedarse con el primer puesto.
Sin embargo, apenas un mes después ocurrió el acontecimiento que terminaría cambiando completamente sus planes.
Mike murió mientras se encontraba trabajando como miembro del Departamento del Sheriff.
Bautista estaba presente cuando ocurrió y trató desesperadamente de ayudarlo utilizando los conocimientos médicos que había adquirido durante sus diferentes capacitaciones.
No fue suficiente.
Mike murió con apenas 22 años, acompañado por uno de sus mejores amigos.
La pérdida dejó profundamente marcado a Bautista.
Durante mucho tiempo se preguntó si podría haber hecho algo diferente. Finalmente comprendió que debía aprender a convivir con aquello y continuar con su vida.
Pero la muerte de Mike también despertó nuevamente un interés que había estado presente durante años.
La policía.
Bautista comenzó a considerar seriamente la posibilidad de seguir el camino de su amigo y trasladarse algún día a Los Santos.
A los 23 años, Bautista terminó sus estudios universitarios y obtuvo el título de médico veterinario.
Poco después decidió abandonar Texas y trasladarse definitivamente a Los Santos, dejando atrás el campo familiar, su madre, su padrino, sus amigos y una tropilla que para entonces rondaba los 20 caballos.
Su intención era comenzar una nueva etapa y cumplir una meta que había nacido después de la pérdida de Mike.
Finalmente consiguió ingresar al Departamento de Policía de Los Santos, donde comenzó desde los rangos inferiores y logró avanzar hasta desempeñarse como Oficial tercero líder.
Con el tiempo surgió la oportunidad de realizar un traslado al Departamento del Sheriff de Los Santos, la misma institución en la que había servido su amigo años atrás.
Bautista aceptó.
Dentro del departamento consiguió progresar profesionalmente hasta alcanzar el rango de Deputy Sheriff Bonus I.
Su interés por la medicina de emergencias tampoco desapareció. Gracias a sus conocimientos previos decidió integrarse al cuerpo de paramédicos del departamento y continuar capacitándose hasta obtener la titulación de Técnico Superior en Emergencias Médicas.
Su pasado como veterinario, su formación sanitaria y su experiencia policial terminaron formando una combinación poco habitual, pero que representa perfectamente las distintas etapas de su vida.
A pesar de vivir actualmente en Los Santos, continúa manteniendo contacto con su familia y amigos en Texas y procura regresar siempre que sus responsabilidades se lo permiten.
Allí todavía se encuentran su madre, su padrino y buena parte de los caballos que acompañaron su juventud.
Bautista realizó el jardín de infantes y parte de su educación escolar en Argentina antes de continuar sus estudios en Estados Unidos.
Completó la educación secundaria y posteriormente ingresó a la universidad, donde obtuvo el título de Médico Veterinario.
A lo largo de su juventud también realizó diferentes capacitaciones complementarias:
Su educación, sin embargo, no terminó con sus títulos. Bautista considera que tanto dentro de la medicina como dentro del trabajo policial siempre existe algo nuevo que aprender.
Los caballos continúan siendo una de las grandes pasiones de Bautista. Aunque su carrera profesional lo llevó lejos del campo donde creció, siempre que regresa a Texas intenta pasar tiempo con ellos y especialmente recordar aquellos años en los que competir era una de sus principales preocupaciones.
Canelón ocupa un lugar especialmente importante en sus recuerdos, al haber sido el caballo con el que comenzó a competir seriamente.
También conserva profundamente el recuerdo de Mike.
Aunque la muerte de su amigo fue uno de los motivos que lo llevaron hacia la policía, Bautista intenta no permitir que aquello defina completamente su carrera. No ingresó al departamento buscando venganza ni intentando convertirse en una copia de Mike.
Eligió continuar un camino que, de cierta manera, ambos compartían.
Hoy, con 27 años, Bautista Mercerat es médico veterinario y Técnico Superior en Emergencias Médicas.
Pero detrás del uniforme continúa siendo aquel chico argentino que creció rodeado de amigos, familia y caballos, y que terminó encontrando su propio lugar lejos de casa.