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NOMBRE COMPLETO: Alberto_Palomares
EDAD: 21
LUGAR DE NACIMIENTO: Los Santos
NACIONALIDAD: Norteamericana
SEXO: Hombre
PADRES: Antonio Palomares y Sarah Hawkins
APARIENCIA FÍSICA: 1,90 de altura con unos 90 kilos de peso, ojos oscuros, siendo a la luz del sol una tonalidad de marrón café, complexión mesomorfa pudiendo llegar a ser bastante robusto con poca actividad física, piel blanca, tez con leves pecas y pelo largo, algo característico en él.
PERSONALIDAD: Una de las personas mas pasotas que se puede conocer, vacilón, gracioso y extrovertido a partes iguales, pero todo esto cambia cuando se encuentra en contexto de carreras o trabajos no muy legales. No le gusta tener muchas responsabilidades, por lo tanto, tampoco le resulta importante el poder, se mueve mas cómodamente con un grupo pequeño de gente, de dúo con su "hermano" Juan Alvarez, o en solitario.
EDUCACIÓN: Primaria en América y secundaria en Japón, habiendo obtenido en esta conocimientos de informática y programación.
INFANCIA: Paso su infancia hasta la secundaria en América, junto a su padre Antonio y su madre Sarah, una familia de clase media-alta, madre con carrera de ingeniería informática, trabajadora de diversas empresas multinacionales para protección y seguridad de estas. Padre con altos conocimientos de mecánica, sin estudios previos de dicha especialidad, gracias a esto, consiguió tener uno de los mejores talleres de los santos, especializados en coches deportivos y de competición, debido a esto, le ofrecieron una cadena de talleres en el que él seria el encargado, situada en pleno centro de Japón.
JUVENTUD: Criado desde los 11 años en Japón, exclusivamente con su padre debido al divorcio de estos, por su temprana edad aprendió el idioma bastante rápido, al menos hablarlo, aunque esto no hizo que se centrara en sus estudios, mas bien lo contrario. Cruzo lazos con un grupo de chavales, varios cursos por encima de el, estos se dedicaban a hackear y robar todo tipo de cosas para luego venderlos y sacarse una tajada de dinero, fue aquí donde, aparte de aprender programación y hacking de manera mas rápida, se introdujo en el mundo de las quedadas y carreras tuning de Japón, mundialmente conocidas.
A este grupo de amigos no solo les gustaba este espectáculo por el entretenimiento, si no también, porque la cantidad de ganancias que hacían robando y despiezando un coche de ese calibre triplicaban al resto de trabajos.
Fue con esta mecánica de trabajo, como a sus 16 años conoció de manera no muy deseada al que seria después de eso uno de sus mejores amigos, Juan Alvarez:
Tras recibir un chivatazo de una quedada privada y exclusiva de coches, este vio la oportunidad de hacerse de oro, o al menos de conseguir un coche para sí mismo, ya que tenia uno poco de conocimiento de conducción en carreras ilegales.
Lo que este no se esperaba, es que al ver el coches de sus sueños, mientras estaba forzando la cerradura, alguien lo pilaría de improvisto, cogiéndolo del cuello contra el coche, mientras que a voces le preguntaba que cojones estaba intentando hacer, en ese momento no hay excusa que valga, por lo que le contó la verdadera historia de como había llegado allí y lo que estaba haciendo. Juan, a sus 22 años, le cayó bien la respuesta, le hizo gracia tanta naturalidad al decir lo que pretendía, por lo que después de dejarle el cuello rojo, lo llevó dentro de la concentración, presentándole ahí a Lee Wolf, líder de la banda a la que pertenecía Juan.
Tras contarle la anecdótica presentación que ambos tuvieron, Wolf decidió acoger al chaval en su círculo y le ordenó a Juan instruir a Alberto en la conducción. Pasaron los años y ambos se convirtieron en grandes pilotos de carreras y no solo eso, en grandes amigos.
Todo el mundo siempre se burlaba de ambos llamándoles Gaijins, un despectivo término japonés para referirse a los extranjeros, no obstante, empezaron a acumular victorias en las carreras que se organizaban entre todas las bandas de Japón y poco a poco todo el mundo empezó a llamarles “Los Cachorros de Wolf”.
Sus hazañas llegaron a tal punto que el propio Wolf los bautizó como sus mejores pilotos y les entregó sus dos mejores vehículos; Dos Pariah, uno blanco y el otro negro. Desde el día en que Wolf les entregó sus coches, “Los Cachorros de Wolf” se ganaron un mote individual cada uno, Juan “El Lobo Blanco” con su Pariah blanco y Alberto “El Lobo Negro” con su Pariah negro.
La banda de Wolf, era increíblemente famosa en todo Japón desde mucho antes de que Alberto y Juan se convirtiesen en sus mejores pilotos, pero tras la llegada de ambos, su dominio fue absoluto. Aun así Japón es Japón y todos los negocios en los que se mueva mucha pasta están controlados de alguna forma por la mafia: los Yakuza.
Algún trato salió excesivamente mal con los Yakuza y Wolf y su banda se vieron envueltos en un problema que sobrepasaba sus posibilidades. La mafia japonesa se propuso hacer desaparecer la banda y sobre todo a su líder: Lee Wolf.
Wolf, acorralado y asumiendo lo que le esperaba, solo pudo pensar en sus dos cachorros. Tan rápido como pudo, compró dos billetes para E.E.U.U. y sacó a Juan y Alberto de Japón a escondidas.
Y así fue como ambos “Cachorros” llegaron a la ciudad de Los Santos, con una mano delante y otra detrás, no les quedaba otra que comenzar de cero. Eran americanos, pero tras su vida en Japón, ambos se sentían como Gaijins en Los Santos.