++ $t("links.title") ++
Your browser does not seem to support JavaScript. As a result, your viewing experience will be diminished, and you may not be able to execute some actions.
Please download a browser that supports JavaScript, or enable it if it's disabled (i.e. NoScript).
En Ukrania, los tiempos corrían rápido en aquel verano de 1996 para los jóvenes, en especial para los que estaban por salir de preparatoria, esos momentos de emoción y ansiedad por no saber qué pasará en tu futuro, qué carrera escoger, o si vivir debajo de un puente. Algunos ansiosos, otros preocupados, y otros enamorados, el cual fué caso de Natasha Demchenko, una estudiante ejemplar, que para su favor o su desgracia, estaba enamorada de nada más y nada menos que Aleksander Kozlov, su mejor amigo y ruso de confianza. Para no aburrirlos con ésta cursi historia típica de "me gustas, pero eres mi amigo, y no quiero arruinar la amistad", terminaron su ciclo de estudios juntos ese mismo año, y decidieron pasar al lado del otro por el resto de sus vida. Cumpliendo su promesa, ahora no sólo por amor, si no también por responsabilidad de la hermosa criatura que habían dado a luz, tan solo el año siguiente. Y así, fué como surgió Kathya Kozlova Demchenko, más conocida por simplemente Kathya. Una niña completamente normal, sumamente positiva, que creció en un ambiente amoroso de dos padres presentes. A la edad de 10 años, marcaría su vida el hecho de que mientras su padre la llevaba a la escuela en su auto, puesto que se había quedado dormida, y se le haría tarde para clase si simplemente tomaba el siguiente autobús, un camión comercial los impactó prácticamente de frente, por la imprudencia de su padre de querer adelantar autos, para que su hija no demorara en asistir a su escuela. Lamentablemente, su padre falleció al momento, y uno de los tantos trozos de carrocería que se desvanecieron destruidos por el camión, dió directamente a la cabeza de la niña, causando lo que la gente conocedora de la medicina llama como "accidente cerebrovascular", junto a un trastorno neurológico debido a esto . Ella se recuperó después de tendidas horas de trabajo de los sanitarios, claro, sin su voz, pero estuvo bien, incluso se le dió la posibilidad de que, podría hacerse una cirugía para ello, o recibir terapia, no sería la misma voz, pero al menos sería algo, también, se le mencionó la posibilidad de que su voz regresara naturalmente después de un año, cosa que gracias al universo, o al Dios en el que tú creas, fué su caso. A medida que crecía, se sentía cada vez más culpable del accidente, pese a que su madre y abuela, le decía lo contrario. Ya sabes, ser preadolescente, y sentir que todo el mundo está en tu contra. Ella no podía evitar sentir que había perdido a uno de los integrantes más importantes de su familia, por una estupidez. Cabe mencionar, que tras el accidente, tanto ella como su madre se mudaron con su abuela paterna en Oremburgo, Rusia. Nunca fué una persona muy extrovertida, de hecho, era bastante tímida, y apenada de no poder expresarse verbalmente correctamente por las resacas del accidente, todo el mundo la miraba como una niña rara, por ser extranjera, y prácticamente invisible en su clase, tampoco encajaba bien en su nuevo ambiente, la gente era fría. Gracias a este hecho, creció sin mayor drama en su vida puesto que tuvo muy pocas amistades, por no decir ninguna, exceptuando a un niño italiano con el que congenió muy bien desde el primer instante. Tristemente éste chico no se quedó por mucho tiempo, y ella volvió a estar sola. Una vez terminó su curso escolar, decidió estudiar veterinaria, cosa en la que igual que las demás, destacó con buenas notas, no era sorpresa para nadie, había sido educada para ser una persona correcta, disciplinada, e inteligente, casi como un robot, hecha para seguir órdenes, tomando como una prioridad ser aceptada bajo círculos sociales, o quizás simplemente conseguir alguien en quien confiar. Durante ese tiempo, comenzó a ir a terapia, y lentamente entendió que no debía dar tal relevancia que tenían los problemas en su vida. A veces se sentía mal, pero nada que no le suceda a cualquiera, con esto, vinieron sus metas. Quería mudarse a otro país, y reinventar su vida. Eso logró, al terminar su carrera, con los ahorros que tenía, se retiró de Rusia, en rumbo a Los Santos, tomaría algún trabajo cualquiera, mientras podía conseguir una vacante en alguna veterinaria, y puede ser que de mayor, al retirarse, podría volver a aquel lugar cálido de exterior y frío de interior, ubicado en la cuna soviética. Quizás en Los Santos tendría mejor suerte con el tráfico.