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Nate Myers, 22 años, nació y creció en Davis, en medio de un entorno duro donde muchos se perdían en el camino. Criado solo por su madre, que se partía el alma todos los días para que no le faltara nada, aprendió desde chico a moverse con cuidado, a esquivar los atajos fáciles y a no traicionar sus principios. A los 18 se fue del barrio en busca de algo mejor, haciendo lo que saliera para sobrevivir con dignidad.
Un tiempo después, la vida le dio el golpe más duro, su madre falleció. Volvió a Davis, que seguía igual de jodido que siempre. Pero esta vez no llega sin nada, su madre le dejó un dinero con el que puede empezar de nuevo. No tiene que empezar de cero, pero lo que le falta no se compra, un lugar al que pertenecer.
Ahora, Nate busca más que estabilidad: quiere encontrar una nueva familia, gente con quien sentirse parte de algo real. Tiene claro que no va a vender sus valores por plata fácil, pero también sabe que el barrio no perdona.
Nombre completo: Catalina Marlar Edad: 22 años Lugar de nacimiento: Winewood, Los Santos, San Andreas, Estados Unidos Nacionalidad: Estadounidense Sexo: Femenino
Padres: Catalina es hija de Juan Pablo Marlar y Adela Paysse. Su familia siempre estuvo muy ligada al mundo del Derecho; su padre, abogado penalista, y su madre, docente en esa misma área, criaron a Catalina con la idea de que algún día seguiría ese camino. Pero desde chica, ella tenía otras inquietudes. El deporte, la actividad física y todo lo relacionado al cuerpo y el movimiento le llamaban mucho más la atención que los libros de leyes. Cuando finalmente decidió que no quería estudiar abogacía, las cosas en su casa cambiaron. A los 17 años, luego de una fuerte discusión, sus padres le pidieron que se fuera de la casa. Fue un momento difícil, pero también el punto de partida para empezar a construir su propio camino.
Apariencia física: Catalina mide 1.70, tiene un físico muy trabajado gracias a años de entrenamiento y constancia. Su cuerpo refleja el esfuerzo que pone día a día, no solo por estar en forma, sino porque el ejercicio siempre fue su forma de canalizar todo. Tiene el cabello oscuro lacio.
Personalidad: Al principio puede parecer reservada. No es alguien que confíe rápido, ni que hable por hablar. Pero cuando conecta con alguien, se muestra como realmente es: leal, comprometida y muy humana. Tiene una capacidad enorme de escuchar, de poner el cuerpo y el alma en lo que hace. La vida la obligó a madurar antes de tiempo, y eso se nota en la forma que tiene de afrontar cada cosa: no se rinde fácil, no se victimiza, y siempre busca salir adelante.
Infancia y juventud: Creció en Winewood, en un hogar cómodo pero también exigente. Desde chica sintió que no encajaba con lo que esperaban de ella. Mientras sus padres hablaban de leyes, tribunales y expedientes, ella soñaba con gimnasios, pistas y entrenamientos. Cuando finalmente decidió estudiar Educación Física, la respuesta fue dura. Al quedar por su cuenta, Catalina tuvo que hacer de todo para mantenerse: trabajos temporales, entrenamiento personal, clases particulares. Todo mientras estudiaba y se mantenía fiel a sus principios.
Educación: Terminó el secunadrio en una institución pública y luego cursó la carrera de Ciencias del Deporte y el Ejercicio en la Universidad Estatal. Ahí se formó como profesional en preparación física, anatomía, entrenamiento y psicología del deporte. Su paso por la universidad no solo fue una etapa académica, sino también una experiencia de vida que terminó de consolidar quién es.
Situación actual: Hoy Catalina vive sola en un pequeño apartamento en Davis. Trabaja en un gimnasio, donde entrena a personas que se preparan para ingresar a cuerpos como el LSAF. Se gana la vida haciendo lo que le gusta, pero sabe que puede dar más. Hace tiempo viene sintiendo la necesidad de enfrentarse a un nuevo reto. Puede aportar mucho si se le da la oportunidad de servir en un entorno exigente y comprometido.
Motivación: Postularse al FIB no es algo que Catalina tome a la ligera. Lo hace con convicción. Siente que su historia, lejos de ser una desventaja, le dio herramientas únicas: empatía, resiliencia, fuerza de voluntad y un profundo sentido de justicia. Quiere formar parte de algo más grande, estar al servicio de su comunidad, y demostrar que, a veces, romper con lo que otros esperaban de uno es lo mejor que te puede pasar.
Frase personal: “No nací para seguir un camino marcado por otros. Nací para abrir el mío, aunque me duela, aunque cueste. Pero siempre con la frente en alto.”
Catalina Marlar
Juan Pablo Marlar y Adela Paysse