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Luego de estar años fuera de la ciudad, un vuelo de regreso a Los Santos parecía la opción adecuada para recordar aquellos momentos de diversión, acción y tensión, aquellas sensaciones que Falcon quería volver a sentir. Y es así como fue, junto con su novia Dakota, ambos regresaron a la ciudad en búsqueda de aquello que habían dejado de sentir. Tuvieron sus picos de diversión, como aquel momento en el que se habían vestido de vaqueros e ingresado a la comisaria haciéndose pasar como policías, y pozos de los cuales les era complicado salir, reintentaron reabrir sus negocios, pero no funcionaron, intentaron mover dinero de otras formas, pero no era eso lo que necesitaban.
Encontraron lo que les faltaba en el momento en que se acercaron a un taller mecánico a reparar el vehículo con el cual se movían por la ciudad. Habían llegado a un lugar que intentaba renacer, lleno de mecánicos, música y buenos momentos… o no tan buenos, pero los necesarios como para que les guste el lugar. Cada vez que podían, se acercaban y pasaban allí mas de lo que cualquier otra persona que necesita una reparación lo hace. Luego de una conversación, decidieron probar hablando con el jefe del taller mecánico, el señor Taylor Prat, solicitándole empleo. Para buena suerte de ambos, aun había cupos en aquel lugar, así que, en ese mismo día, comenzaron ambos a trabajar en Absurd Motors ¿y que era lo que les hacía falta? No era dinero, era conocer gente nueva, aprender de ellos, moverse con ellos y conocer sus historias. Y así fue, entre historias divertidas, otras no tanto y algunas pocas que llegaban a ser una telenovela, ambos se divertían y sin darse cuenta, se les tenia en cuenta para ocupar altos cargos en el taller.
Uno de estos días, tan normales como cualquier otro, el taller se partió a la mitad, altos cargos habían dejado sus puestos bacantes y quedaban pocos para mantenerlo. Ahí es cuando les llego una oferta a ambos, claramente aceptaron esta oferta, la cual probablemente podría haber sido la única en sus vidas. Durante algún tiempo mantuvieron el taller mecánico, manteniéndolo en alza y llevándolo a lo que podría haber sido su mejor momento.
Pero todo lo lindo tiene su final, en especial en Los Santos, donde prevalece el valor del dinero sin importar de donde provenga este, y los mecánicos se van, cuelgan sus herramientas en grupo, dejan sus chaquetas uno por uno con la excusa de que encontraron un mejor trabajo. Y todos sabemos que son estos trabajos, ya que incluso Falcon es incapaz de escapar de su pasado y sus ganas de sentir la adrenalina nuevamente. Y como si el destino le escuchara, le llego una voz de una persona la cual no conocía, pero probablemente esta ya lo habría estado observando de lejos. ¿No les gustaría trabajar en una empresa de seguridad, protegiendo vips, moviendo cargamentos…? – pregunto aquella persona que se había presentado como Dushkan. Claramente luego de estar durante años trabajando en la calle, Falcon entendió lo que esta pregunta significaba, aunque no lo hizo notar. Simplemente accedió y no volvió a cruzar más que algún que otro “Buenos días, ¿Cómo le va?” con aquella persona. Pensó que no había sido más que unas simples promesas, aquellas que se cuentan como si nada y por toda la ciudad, no llegaban aquellos trabajos que se les habían dicho. Hasta que un día, trabajando en el mecánico, mientras charlaba con Prat, se sumó a la conversación Dushkan. La misma iba como cualquier otra, un cruce de palabras normal entre gente sociable. Un celular sonaba y Prat procedió a contestar esa llamada, un tanto nervioso, más de lo normal por una simple llamada. Aunque para Dushkan no era una simple llamada, era un toque a su… ¿Orgullo? No era una simple llamada, provenía de su hija, lo cual al parecer no le gusto ni siquiera un poco. Llamo a ambos a que se subieran a su camioneta, los dos en la parte de atrás, ninguno se negó por el peligro que un simple “no” podría llegar a representar. Fue un recorrido mas corto de lo que ambos se podrían esperar, mientras sonaba algún tipo de canción proveniente de un idioma el cual Falcon desconocía. Llego su primer orden, cachear a Taylor, quitarle su celular, radio de trabajo y cualquier otro dispositivo que llevara encima. Esto fue lo que hizo mientras la camioneta se alejaba mas y mas de la ciudad, y se acercaba hacia las montañas. Pararon en un lugar donde hasta el mas fuerte grito seria tapado por la distancia y el choque del oleaje. La conversación fue tensa durante unos minutos hasta que Dushkan levanto su remera, dejando ver una Glock sostenida por su pantalón, la cual le fue entregada a Falcon. Este la tomo, quito el seguro y mantuvo su dedo alejado del gatillo. Entendió la orden y levanto la misma en dirección al señor Prat. ¿Qué clase de hombre le apunta a la persona que le dio un trabajo y su amistad? Le cuestionaron muchos, pero solo el sabe que en ese momento no le hubiera disparado a Taylor. Mientras transcurría la conversación, a lo lejos llegaba una moto, de la cual bajaba una mujer, la cual poco a poco se acercaba a la zona. Falcon sabía que la había visto en algún lado, probablemente en el mecánico, pero aún no había tenido la oportunidad de presentarse. Se paro firme al lado de Dushkan y lo saludo diciéndole hermano…
La conversación termino sin más, un cruce tenso de palabras en un ida y vuelta de nerviosismo. A lo mejor esto había sido así debido a la presencia de aquella mujer, la cual no hablaba, y no era necesario que lo haga, su presencia indicaba todo. Sin saberlo, esa había sido su primera misión, y al parecer, la había cumplido. La invitación no tardó en llegar, conoció poco a poco a los integrantes de aquella familia, la cual ahora si los conocía como “Kreshnik”, una familia venida desde alguna parte de Albania.
A partir de ese día, Falcon comenzó a ganarse su lugar dentro de la familia Kreshnik. No fue algo inmediato, pero su lealtad y capacidad para cumplir las tareas que se le encomendaban hicieron que, poco a poco, dejara de ser un simple conocido para convertirse en alguien de confianza. No todo era trabajo; entre encargos y reuniones, había momentos para compartir, para conocer mejor a quienes lo rodeaban. Fue así como terminó conociendo a los padres adoptivos de Dakota, quienes lo recibieron con una calidez que él no recordaba haber sentido en años. Aquella pareja había acogido a Dakota como a una hija propia, y Falcon no pudo evitar envidiar, de forma sana, esa sensación de pertenencia.
Nunca supo lo que era tener una familia, desde muy pequeño fue abandonado en un orfanato en su país natal, Rumania. Historia la cual prefiere no contar por recuerdos que prefiere olvidar, o quizás ya haya olvidado. Su vida había estado marcada por la calle, trabajos temporales y amistades pasajeras. En ese momento entiendo que no todo era respeto, lealtad y trabajo, había cosas más allá, las cuales fue descubriendo a una edad en la que cualquier persona normal conoce desde su nacimiento. Con el tiempo, esa idea comenzó a rondarle la cabeza cada vez con más fuerza. Un día, armándose de valor, se acercó a Dushkan y a Kaltrina. No llevaba armas ni el gesto serio que solía usar en la calle; en su lugar, sus manos estaban inquietas y su voz, más baja de lo habitual. Les preguntó, casi como si temiera la respuesta, si se podía unir a ellos, no de una forma laboral, él quería una cercanía más allá de eso, si le permitirían ser parte de la familia de verdad. No era una broma ni un capricho: era el deseo sincero de alguien que nunca había tenido un hogar y que, por primera vez, sentía que lo había encontrado. Tal vez fue por la confianza que le tenían o por el respeto que había demostrado durante todo ese tiempo, pero no dudaron demasiado. Aceptaron, y para Falcon, ese “sí” valía más que cualquier ascenso dentro de la organización. Y así es como aquella pareja que buscaba emociones por la ciudad, termino encontrando un grupo de personas dignas de llamarse no organización… no grupo… no mafia… familia.
NOMBRE COMPLETO: Julian Martelli.
EDAD: 21 años.
LUGAR DE NACIMIENTO: Buenos Aires, Argentina.
NACIONALIDAD: Argentino/Italiano
SEXO: Hombre.
APARIENCIA FÍSICA: Julian es un hombre de apariencia imponente, con una altura de aproximadamente 1.85 metros, aunque tiene una complexión atlética, no se considera una persona deportiva. Sus ojos de color marrón claro combinado con un pelo castaño oscuro, acompañan su tez blanca. Una cicatriz en forma de corte en su pómulo le recuerdan uno de sus peores momentos en la vida.
PERSONALIDAD: Es una persona generalmente tranquila y serena, con una personalidad apacible. Es paciente, tolerante y capaz de manejar su estrés. Sin embargo, en los momentos más tensos, su capacidad de controlar sus emociones se ve comprometida, lo cual lo lleva a una montaña rusa de emociones la cual lo convierte en una persona emotiva, o en el peor caso, una persona agresiva.
INFANCIA: Desde que nació hasta aproximadamente los tres años, vivió con sus padres en Buenos Aires. No recuerda mucho de esta etapa, pero hay un momento que se proyecta en su mente. Es una pesadilla que lo ha acompañado durante toda su vida, en la que se ve a sí mismo en brazos de su madre mientras ella corre, aparentemente herida. Este mal sueño siempre termina cuando su madre tropieza y él cae, golpeando su cara contra el suelo, lo que le recuerda su cicatriz.
Después de eso, vivió en un orfanato durante un año hasta que fue adoptado por una pareja, Alexia Martelli y Fernando García. Ambos le brindaron una vida tranquila y se convirtieron en un ejemplo para él. Durante la mayor parte de su infancia, fue un niño ejemplar, no tenía problemas con nadie, le iba bien en la escuela y vivía feliz. Sin embargo, todo eso cambió cuando ingresó a su adolescencia.
JUVENTUD: A los quince años, la vida de Julián dio un giro brusco que lo transformó por completo. Dejó de ser el niño alegre y despreocupado que sus padres conocían para encajar con personas que no ejercían una influencia positiva en su crecimiento. Esta experiencia tuvo un impacto significativo en su personalidad, volviéndolo depresivo, reservado e impulsivo.
Sin embargo, entre todas las dificultades que enfrentaba, descubrió algo que lo mantenía alejado de ese oscuro mundo: los automóviles. A los 17 años, compró un Chevrolet Chevy, el cual lo mantenía ocupado la mayor parte de su tiempo. Otro cambio en su vida ocurrió una noche en la que se encontraba recorriendo la ciudad con su auto. Una llamada de su mejor amiga lo hizo pisar el acelerador y llegar a su casa inmediatamente.
Ella estaba en pareja con un hombre que era agresivo siempre que bebía. Julián, en cada ocasión que podía, le aconsejaba que se alejara de él, pero ella no le hacía caso. Un día, el hombre llegó borracho y la golpeó hasta casi matarla. Ella decidió tomar su celular y llamar a su amigo. Él apareció al instante, entró enojado a la habitación donde se encontraba la pareja, y vio a su amiga sentada, llena de golpes y sangre. Rápidamente dirigió su mirada al hombre, quien estaba semiinconsciente, y comenzó a golpearlo sin parar. Ella le decía que parara, que no sabía lo que estaba haciendo, pero él no escuchaba. Continuó golpeándolo hasta matarlo. Cuando terminó, la miró con ojos llenos de lágrimas y se dio cuenta de lo que había hecho: había matado al hijo de un capo mafioso.
ACTUALIDAD: Luego de haber hecho esto último, se dio cuenta de que seguir en Argentina no era seguro, ni para él, ni para las personas que tendría a su alrededor, inclusive sus padres adoptivos. Por lo que tomó una dura decisión: alejarse de todas las personas que amaba y así poder tener una oportunidad de vivir. Unos días más tarde de lo sucedido se dirigió al aeropuerto y tomó el primer avión que consiguió. Y así, sin saber el por qué ni el cómo, llegó a Los Santos en busca de una nueva vida.
EDUCACIÓN: Terminó la primaria siendo uno de los niños ejemplares, teniendo calificaciones altas y un comportamiento por encima de sus compañeros. Todo esto cambió en la secundaria, la cual nunca terminó. Aunque algunas cosas de su niñez quedan, siendo una persona capaz de aprender rápidamente.
PADRES:
Eleonora Barone (Madre - Fallecida) Él no sabe mucho de su madre biológica, ya que la perdió cuando era muy chiquito. Solamente recuerda que ella siempre fue amorosa con él. Cuando su padre se ponía agresivo, ella lo protegía con su vida, siendo este el último recuerdo que tiene de ella durante sus noches de pesadillas.
Giovanni Gentile (Padre - Vivo) Sobre su padre tiene poca información, pero sí sabe que es un mafioso siciliano en Argentina. Le guarda gran rencor, ya que aún recuerda los malos tratos que recibían Julián y su madre. Hasta el día de hoy, le culpa de la muerte de su madre.
Alexia Martelli y Fernando García (Probablemente asesinados) Ambos eran profesores de una universidad en Buenos Aires. Siempre intentaron tener un hijo propio, pero nunca pudieron, así que tomaron la decisión de adoptar uno, siendo atraídos por el pequeño Julian. Le dieron todo lo que pudieron, como si fuera su propio hijo, y él siempre les correspondió con buenos comportamientos, hasta que llegó su adolescencia. Ellos no sabían qué hacer con él, pero en ningún momento dejaron de brindarle el amor que sentían por él. Aunque lloraban todas las noches que él no aparecía en casa, cuando aparecía nunca les faltó el respeto, ni a ellos ni a la casa. Siempre supo que sus padres eran las únicas personas que estarían siempre con él.
De hecho, esto quedó demostrado cuando Julian apareció luego de haber cometido un homicidio. Ambos padres lo ocultaron en su casa y le aconsejaron que se fuera de Argentina. Llamaron a una agencia de seguridad privada para que lo llevaran hasta el aeropuerto. Llegado el día, una camioneta negra apareció en su puerta y él subió a ella. Cuando avanzaron algunos metros y giró para ver a sus padres, lo único que vio fue cómo otras camionetas llegaban para acribillar y quemar todo el lugar. Pero no tuvo tiempo de reaccionar, ya que otras camionetas lo perseguían y disparaban en su dirección. Y eso es lo último que recuerda de esa secuencia. Lo siguiente que recuerda es estar volando en un avión hacia un lugar desconocido.