Después de mucho pensarlo, Laura deja atrás su etapa dentro de la mecánica para empezar un nuevo camino en transporte junto a la misma familia con la que ha compartido tantos días dentro del taller. Y aunque sea un cambio que me hace ilusión, también se siente raro cerrar una etapa que significó tanto para mí.

En el comunitario no solo aprendí de coches. Aprendí lo que es trabajar de verdad con gente que se deja la piel por sacar un proyecto adelante incluso cuando las cosas se ponen cuesta arriba. Horas interminables, coches acumulados, noches sin dormir y aun así siempre había alguien dispuesto a quedarse un rato más para ayudar.

Quiero agradecer especialmente a Adam y Marcos Leroy por todo lo que han construido con Black Smoke. Porque mantener viva una empresa durante tantos años en Los Santos no lo consigue cualquiera. Y mucho menos creando el ambiente y la familia que consiguieron dentro del taller.

Me llevo muchísimo de esta etapa. Compañeros increíbles, clientes habituales que acabaron formando parte del día a día y un montón de recuerdos que seguramente Laura no va a olvidar nunca.

También me llevo el orgullo de haber formado parte de algo real. Porque en una ciudad donde mucha gente promete y desaparece rápido, Black Smoke siempre siguió ahí, currando y levantando la persiana cada día.

No considero esto un adiós definitivo, porque al final seguimos siendo los mismos y voy a seguir cerca de toda esta gente. Solo cambio las herramientas por otra ruta distinta.

Gracias a todos los que compartieron tiempo conmigo dentro del taller, a los que confiaron en mi trabajo y a quienes hicieron que entrar al comunitario se sintiera como llegar a casa.

Nos seguiremos viendo por Los Santos. Y espero seguir viendo a Black Smoke crecer como se merece.