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Rky Stanford nació en el corazón de los barrios bajos del sur, donde el humo de los escapes y el sonido de disparos eran parte del paisaje. Desde el primer día, su vida estuvo marcada por la violencia. Nunca conoció a su madre ni a su padre: murieron en un tiroteo cuando él apenas tenía unos meses de nacido, víctimas de fuego cruzado entre dos pandillas rivales que disputaban territorio a plena luz del día. Nadie fue arrestado. Nadie se hizo responsable. Solo quedó un niño huérfano en una cuna vacía, con el ruido de las balas como canción de cuna...
Creció en la calle, criado por el barrio, moldeado por la necesidad y la supervivencia. Desde los 12 años, mientras otros apenas descubrían el mundo, Rky ya estaba metido hasta el cuello en él: hacía encargos para pandillas locales, vendía piezas de armas robadas y corría carreras clandestinas en coches que legalmente no podía ni conducir.
Su habilidad al volante y su instinto para el negocio sucio lo hicieron destacar. Entre los 13 y los 15, se convirtió en un proveedor de armas para bandas locales, moviendo cargamentos que cruzaban varios estados. A los 16, ya era dueño de varios coches tuneados de alto rendimiento, ganados en la pista o comprados con dinero sucio. Nadie se atrevía a cruzarlo: era joven, rápido, peligroso y con contactos que sabían hacer desaparecer cualquier problema.
Con el paso del tiempo, Rky no solo llamó la atención de la calle, sino también de las autoridades. Su nombre empezó a circular en oficinas federales, junto a una lista que crecía con cada mes: posesión y tráfico de armas, organización de carreras ilegales, lavado de dinero, asociación delictiva... En total, más de cien cargos federales acumulados en su contra.
Fue por su historial de asesinatos, robos violentos, fugas, atentados a figuras del gobierno y su brutalidad en las calles que se ganó un apodo temido por todos: “Satán”. Las bandas lo temían, los policías lo querían vivo o muerto, y su nombre era susurrado con respeto o con terror, dependiendo de a quién se le preguntara.
Lo peor no fue eso. Fue mirar a su alrededor y darse cuenta de que su "familia", aquellos por los que habría tomado una bala, ya estaban negociando con la policía. Alguien dentro de su círculo estaba dispuesto a entregarlo a cambio de inmunidad. El sur lo quería muerto o encerrado.
Fue ahí donde todo cambió. Ya no se trataba solo de dinero, respeto o poder. Se trataba de traición.
Con el corazón envenenado por la deslealtad y la rabia, Rky hizo lo impensable. Dejó sus coches. Dejó las armas. Dejó el dinero. Todo lo que alguna vez fue suyo, lo abandonó sin mirar atrás. No vendió nada. No enterró nada. Simplemente lo dejó pudrirse junto con su pasado.
A los 20 años, desapareció del mapa. Se fue al norte, lejos del ruido, del sur podrido que lo vio crecer y casi lo destruye. Cambió su identidad, su forma de vivir, su mundo entero.
Hoy, nadie sabe con certeza dónde está. Algunos dicen que vive en un pueblo perdido entre montañas, trabajando en silencio como mecánico, sin llevarse con mucha gente y sin llamar la atención como usualmente hacía. Otros creen que fue capturado y cambiado de nombre por el programa de testigos. Pero los pocos que lo conocieron de verdad, los que aún susurran su historia en callejones oscuros, saben esto:
Rky Stanford no perdona, pero sí olvida. Y si algún día vuelve, no será para hablar.
Será para terminar lo que empezó.
NOMBRE COMPLETO: Mark Reyes
EDAD: 26
LUGAR DE NACIMIENTO: Estados unidos, Los Santos
NACIONALIDAD: Estadounidense
SEXO: Hombre o mujer.
PADRES: Madre: Origen español, llamada Daniela Reyes Ortiz, una chica muy bajita de pelo castaño, introvertida pero muy buena persona, siempre ha sido una chica con muchas ambiciones y trabajadora, consiguiendo así todo lo que quería.
Padre: Origen Estadounidense, llamado Ronnie Blake, un hombre de 1,94 de altura y por genética bastante "grande", una persona fría y que siempre iba a lo que iba, arrastrando con el siempre sus problemas y traumas pero nunca pagándolo con nadie, siempre reservándoselo para el cuadrilátero. Este solamente tendría el apellido por parte de su madre, debido a que su padre era un ex-convicto que llegó a estar en grandes ligas de boxeo pero decayó por el exceso de drogas, alcohol en sangre y múltiples accidentes de tráfico, Mark nunca ha tenido mucho contacto con el debido a todo esto, con lo cual solo ha tenido relación con su abuela por parte de padre, por todo lo que le pasaba en su día a día solo se pudo refugiar en el boxeo, como su padre, no lo hizo por seguir un legado, sino por canalizar su ira de alguna forma donde no hiciera daño a nadie y donde no estuviera todo controlado, siguiendo esto Ronnie le intentó inculcar durante años esto a Mark, el cual tuvo que seguirlo debido a que no quería decepcionar a su padre, llegó a estar en ligas medias/altas de boxeo, tenía una buena agilidad física, mental y siempre era muy frio en sus combates. Apenas cuando Mark tenia 21 años de edad su padre se fue a vivir a España donde ya no se supo nada mas de el.
APARIENCIA FÍSICA: 1,89, ojos marrones oscuros, pelo negro y mirada intimidante.
PERSONALIDAD: Un chico que a simple vista parece intimidante pero que realmente es muy majo y empático con los demás.
INFANCIA: Su infancia no fue fácil, tuvo que vivir pensando que su padre acabaría siendo como su abuelo, una persona deplorable y que no aspiraba a nada en la vida que no fuera beber y maltratar a los demás, incluyendo su familia, pero el hizo siempre lo posible por mantenerse de pie.
JUVENTUD: La juventud de Mark fue tal vez lo mas difícil de asimilar, no cayó en las drogas ni en la delincuencia pero si pasó por una etapa dura de depresión y pensamientos suicidas, algo de esta frustración se le iba en el boxeo, en la fuerza que ponía para cada combate y todo lo que pensaba, después de casi recaer y volver al pozo donde estaba dejó todo durante un año y volvió, pero con lo que le gustaba a el, la mecánica y los coches, ir a quedadas y demás, esto lo llenaba de orgullo, ya que siempre fue un fanático de las carreras y admiraba muchísimo a los corredores mas prestigiosos de la ciudad, conoció gente, hizo amistades muy buenas e importantes para el y se quitó de encima todo lo malo...
ACTUALIDAD: Actualmente Mark es un chico de provecho, una persona que respeta a los demás pero que tampoco se deja pisar, siempre está tratando a las personas como le gustaría que le tratasen a el, trabajando día tras día para poder encontrar su proyecto de vida y refugiándose en el mundo de los motores. Tiene una casa en Adams pero no la pisa, va de vez en cuando a dormir a casa de su amigo Adan el cual lo ayudó muchísimo y las veces que no va a casa es porque está con su coche haciendo lo que mas quiere, conducir. Después de todo el nunca quiso ser una persona vaga, malhablada y/o dañina para los demás, y lo consiguió con esfuerzo y trabajo muy duro, apoyándose en sus compañeros de trabajo y sus amigos.
EDUCACIÓN: Debido a todo lo que pasó en su vida consiguió sacarse un título superior en automoción y conseguir un trabajo en una empresa prestigiosa de la ciudad.
OTROS: Su pasatiempo se resume en coches, comidas y quedadas, le encanta tratar con gente como el, que sabe lo que hace y que no se deja llevar por los demás, siempre esperará su mejor momento para comenzar otro gran proyecto que tiene entre manos...