CAPÍTULO XIV

𝙼𝚘𝚟𝚒𝚖𝚒𝚎𝚗𝚝𝚘𝚜...

La organización no se detiene; las semanas pasan y las operaciones siguen su curso. Un viernes cerramos un pedido grande: más de cien pastillas de éxtasis entregadas a un grupo aliado en nuestra zona. Todo rápido y sin sobresaltos, justo como debe ser.

Otro día, en una transacción distinta pero igual de controlada, se vendió una escopeta. No pretendo glorificarlo: son hechos que forman parte de nuestra realidad operativa. Hubo más movimientos después de esos, pero vale la pena mencionar al menos estos dos para mostrar la diversidad de tareas que manejamos.

Lo importante no es la escala, sino la forma: cada operación refuerza nuestra posición y demuestra que mantenemos el control sin perder la disciplina que exigimos adentro.