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Alexander decidió sacarle provecho a unas sobras de grasa que tenía guardadas. Sin ciencia ni modernidades, solo con lo que había a mano en el viejo rancho O’Neil, se puso a fabricar jabón casero al estilo de su padre. No buscaba hacerse rico ni venderlo; solo quería ver si aún se podía hacer algo útil con las cosas simples...
Alexander venía manejando por los caminos de tierra rumbo al viejo rancho O’Neil. Su pequeño coche tosía como perro viejo, pero aguantaba el viaje. Al llegar, se bajó con calma, estirándose los hombros mientras veía el sol colarse entre los árboles del lugar. Sacó una bolsa con trastos y trapos viejos y caminó hacia la entrada del rancho, listo para ponerse manos a la obra.
Ya dentro del rancho, fue directo a la cocina, una de esas con olor a leña quemada y grasa vieja. Abrió la nevera rechinante y sacó varios trozos de grasa animal que había guardado días antes. Los tiró dentro de una olla grande de hierro que puso sobre la estufa a fuego medio. A medida que la grasa se derretía, fue sacando con una cuchara de madera todas las impurezas, huesillos y pellejos que flotaban.
Luego bajó al sótano, un lugar húmedo y lleno de cachivaches. En una de las estanterías cubiertas de polvo, agarró una botella de sosa cáustica y una garrafa con agua. Mezcló todo con cuidado dentro de un cubo de plástico grueso. Sabía que esa mezcla era fuerte, así que lo hizo con paciencia. Luego, lo calentó todo al lado de un hornillo de gas que había improvisado ahí abajo. El olor que salía no era muy agradable, pero ya estaba acostumbrado a esos menjunjes.
De nuevo en la cocina, echó la mezcla de sosa con agua sobre la grasa derretida, que ya estaba tibia. Luego agarró una vieja botella de lejía que tenía debajo del fregadero y la echó con cuidado. La mezcla empezó a espesar poco a poco, tomando una textura como de papilla pesada. Agarró unos moldes que él mismo había hecho con tablas viejas y los llenó con la mezcla usando un cucharón viejo. El jabón ya estaba tomando forma.
Cuando todo estuvo listo, limpió lo que pudo y salió del rancho. Se volvió a subir al coche con las manos aún oliendo a lejía y grasa. Mientras encendía el motor, miró por el retrovisor el rancho a lo lejos, sabiendo que en unos días volvería a cortar esos jabones rústicos hechos con sus propias manos. Puso la radio, se sacó el sombrero por un momento y arrancó rumbo al motel.
C r a c k H e a d s
NOMBRE COMPLETO: Alexander Beckett McGarrett
EDAD: 33
LUGAR DE NACIMIENTO: Sandy Shores.
NACIONALIDAD: Estadounidense.
SEXO: Hombre.
PADRES:
Padre: James Beckett. Desciende de una familia estadounidense que se estableció en Blaine County hace generaciones. Trabajó como mecánico en el taller de sus abuelos.
Madre: Elizabeth McGarrett. Desde pequeña limpia y ordena casas de personas de un nivel económico alto. Fue ella quien cuidó a su marido de la adicción que tenía a las drogas, al alcohol y a la comida.
APARIENCIA FÍSICA: Su físico es propio de personas sedentarias, mide al rededor de 180cm y se puede percibir que en su adolescencia tuvo mucho acné en su cara. En su tatuaje, ubicado en el antebrazo derecho, se puede apreciar una caricatura de un chico con una azada que representa la muerte. Normalmente Alexander desprende un olor a alcohol, comida y tabaco.
PERSONALIDAD: Directo, repelente y con un carácter no muy amigable. Cuando seas buen amigo suyo, no tendrás ningún problema con él.
INFANCIA: Nació y creció en un ambiente de peleas familiares, drogas, alcohol y prostitutas. Mientras su madre luchaba para esconderle el mundo de la mala vida, él pensaba en sus cosas y ayudaba a esta, algunos días al mes, a ordenar y limpiar casas. Aprendió muchas cosas en poco tiempo.
JUVENTUD: En la adolescencia, empezó a darse cuenta de lo que hacía su padre con las drogas, el alcohol y las prostitutas. Con esto, el comienzo en este mundo dio inicio, empezó con las fiestas, seguidamente el alcohol, posteriormente los robos y para acabar, las drogas.
ACTUALIDAD: Alexander lleva años con una adicción a las drogas que contrarresta con la comida. Sigue conduciendo el Injection de su abuelo (el coche debe tener unos 60 años), aunque, sin licencia. Actualmente vive en el motel abandonado de Sandy Shores con sus compañeros adictos también a las drogas y al alcohol.
EDUCACIÓN: Nunca fue a la escuela por la situación económica de la familia Beckett. La única educación que recibió fue la de su madre mientras él ayudaba a ordenar y limpiar casas o apartamentos.