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Nombre: Isel Yandel Edad: 21 Residencia: Residencias Pillbox Nacionalidad: Americana Sexo: Femenino
Isel es una chica de 21 años de aproximadamente 65Kg y una estatura de 1.75mts, es de cabello castaño natural y no tiene lunares ni marcas distintivas, es una chica común pero con grandes ambiciones.
Posee un título Universitario en Ciencias Criminalísticas en la ULSA (Universidad de Los Santos), se graduó con honores y antes de tiempo debido a su arduo esfuerzo y capacidades que durante la preparatoria se habría visto saltada de año adelantando así su futuro unos años, es una persona joven pero que en poco tiempo su esfuerzo la ha llevado lejos.
Nació en el año 2005 en el Norte de los Santos, ama el campo por ende su tierra jamás la deja de lado, suele irla a visitar cada que puede sin falta, su padre y madre están fuera del país, sin embargo, confían que aún en su ausencia será una mujer de bien capaz de cumplir sus metas.
Actualmente tras unos meses de descanso se encuentra también en lo que es su pasión, la mecánica y sobre todo la aviación, suele volar de vez en cuando en el hermoso cielo del norte. Es una chica alegre, decidida, imparable, respetuosa y seria cuando la situación o determina, sabe trabajar bajo presión.
"Que el cielo sea el límite y las estrellas la meta"
Arturo Bianchi nació el 17 de julio de 1999 en la ciudad de Los Santos, en el seno de una familia donde la sangre y la lealtad lo son todo. A pesar de haber nacido en suelo americano, Arturo es el reflejo vivo de su herencia 100% italiana; hijo de padres inmigrantes que trajeron consigo las tradiciones y el carácter del viejo continente. Criado en una red inmensa de parientes, entre hermanos y primos que se extienden por cada rincón de la ciudad, Arturo creció entendiendo que el apellido Bianchi es tanto un escudo como una responsabilidad.
Físicamente, es un hombre que impone respeto sin necesidad de alzar la voz. Con una estatura de 185 cm y una complexión sólida, su caminar es firme y decidido, denotando una confianza nata en cada paso que da. Su piel es clara y está salpicada por pecas, enmarcada por un cabello corto de un tono semi-rubio y una barba media, cuidadosamente recortada, que le da un aire de madurez técnica.
Su psicología es el equilibrio perfecto entre la fuerza y la calma. Arturo es una persona paciente y reflexiva, capaz de mantener la cabeza fría en situaciones donde otros perderían los estribos. Esta templanza proviene en gran medida de la educación de su padre, un exoficial de policía que en su juventud patrulló con honor antes de emigrar. De él heredó un sentido de la justicia inquebrantable y el impulso intrínseco de defender al desvalido; para Arturo, ayudar al prójimo no es un pasatiempo, es un código de conducta.
Arturo es graduado de la Universidad de Los Santos (ULSA) con una Certificación Superior en Soporte Vital y Atención Prehospitalaria. Su formación técnica en la Facultad de Ciencias de la Salud se centró en la intervención inmediata ante emergencias urbanas y la gestión de traumas críticos.
Durante su trayectoria académica, se especializó en Primeros Auxilios Avanzados, reanimación cardiopulmonar (RCP) y control de hemorragias. Destacó especialmente por su capacidad para aplicar protocolos médicos en accidentes viales, integrando sus conocimientos de mecánica con la extracción segura de víctimas. Este historial académico lo avala como un civil experto en estabilización de pacientes y respuesta ante catástrofes en la vía pública.
En su día a día, Arturo se mueve por dos grandes pasiones: su familia y la ingeniería automotriz. El rugido de un motor y la complejidad de los vehículos son su lenguaje universal, encontrando en la mecánica una forma de orden en el caos de la ciudad. Sin embargo, detrás de su fachada de hombre decidido, esconde un temor profundo: el miedo a defraudar a los suyos. Ese peso de la expectativa familiar es lo que lo empuja a esforzarse al máximo en cada proyecto, sabiendo que su mayor fracaso no sería perder dinero o prestigio, sino fallarle a alguien que lleve su misma sangre. Arturo Bianchi no es solo un residente más en Los Santos; es un hombre de palabra, manos curtidas por el trabajo y un corazón volcado a la protección de su comunidad.
Proteger y servir, no solo a la familia sino al desvalido, solía decir mi padre.