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Natural de Dallas, Texas y nacido en 1990, Jack es una persona responsable y algo tosca, desconfiado al principio, pero que después de coger confianza podrás contar con él para lo que sea. Priorizará siempre su deber a su bienestar debido a lo vivido, su rectitud es inquebrantable incluso para él mismo.
Criado en uno de los suburbios de Dallas, con unos padres que hacía lo que podían para llegar a fin de mes, presenció la vida de los bajos fondos de la ciudad en su adolescencia, viendo como amigos y conocidos, caían en la droga y la delincuencia. Esta etapa de su vida lo marcó para siempre y se prometió a sí mismo nunca ser como esa gente que perdió, así que cuando tuvo la menor oportunidad abandonó su lugar de origen en busca de una mejor vida.
Tras unos años con empleos precarios y poco dinero, se alistó en el ejército en busca de estabilidad y ahí encontró su camino y su vocación por ayudar a los demás corriendo riesgos por ellos. Conoció a la sería después su mujer y la madre de sus dos hijos, Jack Jr. y Lilly. Debido a los despliegues militares y la distancia, su relación con su mujer se deterioró y ella acabó abandonándole.
Tras unos meses de recapacitación y buscarse a sí mismo, concluyó que quería empezar de nuevo, enfrentándose a los fantasmas de su pasado en la ciudad de Los Santos.
Abraham proviene de Ohio, Estados Unidos. Vivió una vida sencilla, su padre fue muy motero y su madre murió cuando era pequeño, por lo que su vida ha estado ligada a las motos siempre y es la razón por la cual aprendió el estilo de vida motero y la hermandad que se crea en éstos, aspirando a pertenecer a un MC algún día.
Participó como marine en la Guerra del Golfo, llegando al rango de sargento y quedó tocado debido a la pérdida de muchos compañeros, al volver a EEUU no fue el mismo. Con problemas para socializar y para relacionarse quedó arruinado y en la calle. Comenzó a ordenar su vida poco a poco, viajando con su moto para buscar la hermandad que había vivido de niño. Viendo mundo, conociendo otros moteros y gente de su calaña, donde él se sentía cómodo y aceptado, encontró refugio en la fe cristiana, aún sabiendo las malas obras de estos clubes, creyó que el mal es una parte importante de la vida y que, a veces, hay que hacer lo necesario para encontrar tu sitio en el mundo o defender a los tuyos de la gente malvada que existe, como se dice: mata o muere... Por esto Abraham cree que el diablo es una parte importante de la religión, con sus cosas malas y buenas, lo que hace que, sabiendo que es un pecador, siga abrazando esta fe con un anhelo de redención final desesperada.
Después de una vida de penurias y dificultades, espera renacer en una nueva ciudad, empezando una vida nueva con una vida sencilla, con expectativas de estar tranquilo en su final de vida.
Tras unos años viajando, reflexionando y, por que no decirlo, delinquiendo, aterrizó en Los Santos y comenzó una nueva etapa en la búsqueda de su sitio en la vida.