• ++ $t("navbar.forum") ++
    • Categorías
    • Recientes
    • Popular
  • ++ $t("navbar.shop") ++
  • ++ $t("navbar.streams") ++
  • ++ $t("navbar.news") ++
logo
++ playersTotal ++ ONLINE
• English
• Español
  • Español
  • English
  • ++ $t("landing.play") ++
  • Registrarse
  • /
  • Conectarse
  • ++ $t("landing.play") ++
• English
• Español
  • Español
  • English
  • ++ $t("landing.play") ++
  • Registrarse
  • /
  • Conectarse
  • ++ $t("landing.play") ++
  • ++ $t("navbar.forum") ++
    • Categorías
    • Recientes
    • Popular
  • ++ $t("navbar.shop") ++
  • ++ $t("navbar.streams") ++
  • ++ $t("navbar.news") ++

++ $t("links.title") ++

      No se encontraron coincidencias
  • Buscar
  1. Inicio
  2. CapoFacha23
  • Perfil
  • Siguiendo
  • Seguidores
  • Temas
  • Mensajes
  • Mejor valorados
  • Grupos

CapoFacha23

@CapoFacha23

0
Reputación
2
Mensajes
1
Visitas
0
Seguidores
0
Siguiendo
Registrado Última vez conectado

CapoFacha23 Seguir

Mejores publicaciones hechas por CapoFacha23

Este usuario no ha publicado nada aún.

Últimos posts de CapoFacha23

  • Biografia De Matt Larroque

    BIOGRAFÍA DE MATT LARROQUE

    NOMBRE COMPLETO: Matt Larroque
    EDAD: 28 años
    LUGAR DE NACIMIENTO: Argentina
    NACIONALIDAD: Argentino-estadounidense
    SEXO: Masculino

    FAMILIA

    PADRE: Clayton Williams-Larroque, General del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos, destinado en el Pentágono. Desde pequeño me inculcó la disciplina, el compromiso y la importancia de cumplir con la palabra dada.

    MADRE: Paula Larroque, nacida en Córdoba, Argentina. Mecánica especializada en automóviles y tuning, fue quien despertó mi pasión por los motores y me enseñó gran parte de lo que sé sobre mecánica.

    INFANCIA

    Nací en Argentina, aunque mi infancia transcurrió principalmente en Vice City, después de que mi familia se mudara a Estados Unidos. Desde pequeño crecí entre dos mundos que terminarían definiendo mi vida: la disciplina militar de mi padre y la pasión por los automóviles de mi madre.

    Mientras mi padre me enseñaba sobre responsabilidad, disciplina y aviación, mi madre me permitía pasar horas en su taller observando cómo trabajaba. Poco a poco comencé a aprender a reparar motores, modificar vehículos y entender el funcionamiento de cada pieza.

    Desde entonces tuve dos grandes sueños: convertirme en piloto y dominar el mundo de la mecánica.

    JUVENTUD

    A los 23 años conseguí cumplir uno de mis mayores objetivos e ingresé a las Fuerzas Armadas en Vice City. La ciudad ya era mi segundo hogar y finalmente pude dedicarme a aquello para lo que llevaba años preparándome.

    Mi rutina estaba marcada por los patrullajes aéreos, entrenamientos y tareas administrativas. Me tomaba cada responsabilidad con seriedad y siempre intentaba dar el máximo de mí.

    Fuera del servicio continuaba ayudando a mi madre en su taller. Allí realizaba reparaciones y preparaciones de vehículos, aunque ocasionalmente también aceptaba trabajos de dudosa legalidad para conseguir un dinero extra.

    La velocidad terminó convirtiéndose en otra de mis pasiones. Empecé a correr con mis propios vehículos, especialmente en eventos de drifting. La adrenalina que sentía detrás del volante era difícil de comparar con cualquier otra cosa.

    EL INCIDENTE

    Mi carrera militar cambió durante un ejercicio de entrenamiento.

    Realicé una maniobra peligrosa, acercándome demasiado al límite de altura permitido. La maniobra terminó teniendo consecuencias mayores de las que esperaba, ya que el compañero al que había "eliminado" durante el ejercicio era familiar de un oficial de rango superior al de mi propio padre.

    El incidente terminó llevándome ante un tribunal militar.

    Mi padre permaneció a mi lado durante el proceso y, junto con mi abogado defensor, intenté explicar mis acciones de la mejor manera posible. Sin embargo, el resultado fue desfavorable.

    Recibí una suspensión indefinida del servicio.

    Entre los pilotos simplemente lo llamábamos "quedarse en tierra".

    Tuve suerte de no ser expulsado de las Fuerzas Armadas ni terminar en una prisión militar, pero mi carrera como piloto quedó completamente paralizada.

    Durante la suspensión regresé al taller de mi madre. Mis antiguos compañeros de vuelo continuaban visitándonos para reparar o modificar sus vehículos. Algunos me miraban con decepción por lo sucedido, pero eso nunca afectó mi forma de trabajar.

    Si había aceptado una reparación, la terminaba. Si alguien confiaba su vehículo en mis manos, hacía todo lo posible por entregarlo en las mejores condiciones.

    LA PÉRDIDA DE MI MADRE

    A los 26 años, mientras trabajaba en el taller, mi madre se desmayó mientras revisaba un motor.

    La llevé inmediatamente al hospital.

    Los estudios revelaron algo que ninguno de nosotros esperaba: tenía cáncer en el corazón en una etapa avanzada. Los médicos determinaron que no podía ser extirpado y que un trasplante tampoco era una opción viable.

    Le quedaban aproximadamente siete meses de vida.

    Mi padre se encontraba en Inglaterra cuando recibió la noticia y regresó para acompañarnos. Durante esos meses hice todo lo que pude para cuidar de mi madre. Me hice cargo del taller mientras ella recibía los cuidados necesarios y traté de aprovechar cada momento que todavía nos quedaba.

    Pero finalmente llegó el día que más temía.

    Aquella mañana tomé un vaso de agua y su medicación habitual. Cuando entré a su habitación, vi el monitor cardíaco completamente recto.

    Dejé caer todo lo que llevaba en las manos.

    No pude hacer otra cosa que abrazar su cuerpo y romper en llanto.

    Perderla fue el golpe más duro de mi vida.

    DESPUÉS DE TODO

    Después del funeral dejé de ser el mismo.

    Comencé a refugiarme en mi Comet A2 Cabrio, preparado para carreras. Empecé a conducir cada vez más rápido y de manera más irresponsable. No buscaba ganar; buscaba sentir la adrenalina suficiente para dejar de pensar durante unos minutos.

    Finalmente fui detenido durante una carrera ilegal.

    Mi padre pagó mi fianza, pero aquella vez pude ver claramente la decepción en su rostro. La situación terminó destruyendo cualquier posibilidad que todavía tenía de apelar mi suspensión y regresar a las Fuerzas Armadas.

    Nuestra relación se deterioró todavía más.

    Después de todo lo ocurrido, decidí abandonar Vice City.

    Empaqué mis cosas y decidí que, si tenía que empezar nuevamente, lo haría por mis propios medios.

    LOS SANTOS

    Llegué a Los Santos con 28 años y prácticamente desde cero.

    Mi primer objetivo fue mantenerme cerca de aquello que me recordaba a mi madre, por lo que comencé a trabajar en el Taller Comunitario. Para mí no es solamente un trabajo: es una manera de mantener vivo todo lo que ella me enseñó.

    Actualmente vivo en Torre Alta y conduzco un Emperor EFA y un Elegy Retro Custom. No son los vehículos que alguna vez soñé tener, pero representan el comienzo de una nueva etapa.

    También aprovecho mis conocimientos como conductor y mi experiencia militar para realizar trabajos para personas relacionadas con el bajo mundo. Aunque oficialmente sigo "en tierra", descubrí que todavía puedo encontrar la adrenalina que tanto extraño detrás del volante.

    No sé si algún día volveré a vestir un uniforme o a pilotar una aeronave militar.

    Pero mi sueño de volar nunca desapareció.

    Mi vida tomó caminos que jamás imaginé, pero aprendí algo de todo lo ocurrido:

    Aut Viam Inveniam Aut Faciam.

    Encontraré un camino o crearé uno.

    EDUCACIÓN

    Completé mis estudios primarios y secundarios en Vice City con buenas calificaciones. Desde joven tuve especial interés por materias relacionadas con tecnología, mecánica y aquellas que requerían concentración y precisión.

    Posteriormente recibí formación militar orientada al pilotaje, navegación aérea, procedimientos operativos, disciplina, supervivencia y trabajo bajo presión.

    Paralelamente, aprendí mecánica automotriz junto a mi madre y posteriormente continué perfeccionando mis conocimientos por mi cuenta, especializándome en reparación, preparación y modificación de vehículos.

    Considero que mi educación no terminó en un aula. Cada aeronave que aprendí a mantener, cada vehículo que reparé y cada error que cometí terminó enseñándome algo.

    PERSONALIDAD

    Soy una persona divertida cuando estoy con gente en la que confío, aunque rara vez me abro completamente con alguien. Incluso cuando siento la confianza suficiente para contar mi pasado, nunca suelo relatarlo todo. Hay ciertas cosas que prefiero mantener para mí.

    Respeto mucho la privacidad de los demás y espero recibir el mismo trato. No me gusta hacer preguntas sobre asuntos que no me corresponden y tampoco suelo hablar de aquello que considero demasiado personal.

    Soy determinado e incansable. Cuando asumo una responsabilidad, doy todo de mí para cumplirla. No me gusta abandonar una tarea a mitad de camino ni entregar algo sabiendo que podría haber hecho un esfuerzo mayor.

    La lealtad es uno de los valores más importantes que aprendí durante mi vida. Si alguien logra ganarse mi confianza, puede contar conmigo hasta el final. Para mí, una palabra dada tiene valor y una traición es algo difícil de olvidar.

    Fuera del trabajo disfruto de las cosas simples. De vez en cuando organizo reuniones con amigos donde preparo un buen asado argentino, una costumbre que me mantiene conectado con mis raíces.

    Suelo escuchar la radio mientras trabajo en el taller o conduzco y soy un hincha orgulloso de River Plate. Siempre que puedo sigo sus partidos y no pierdo la oportunidad de hablar de fútbol.

    Hay dos temas que prefiero evitar.

    Mi madre.

    Y mi padre.

    Si alguien menciona mi relación con él, normalmente prefiero guardar silencio y marcharme antes que explicar lo que ocurrió.

    APARIENCIA FÍSICA

    Mido aproximadamente 1,82 metros y tengo una complexión atlética, resultado de los años de entrenamiento militar. Mantengo una postura firme y una forma de caminar que todavía refleja la disciplina con la que fui criado.

    Llevo el cabello oscuro recogido en una cola de caballo corta y una barba prolija.

    Tengo varios tatuajes distribuidos por el cuerpo, incluyendo el cuello, torso y espalda. Entre ellos destaca un diseño relacionado con mi pasado como piloto militar: unas alas acompañadas por la frase:

    "Aut Viam Inveniam Aut Faciam."

    "Encontraré un camino o crearé uno."

    Para mí representa mucho más que una frase. Perdí mi carrera militar, perdí a mi madre y tuve que abandonar la vida que conocía. Aun así, nunca dejé que esas pérdidas decidieran completamente qué sería de mí.

    Si un camino se cierra, encontraré otro.

    Y si no existe, lo construiré.

    En mis manos pueden verse pequeños callos y algunas cicatrices superficiales producto de años trabajando con herramientas, motores y maquinaria.

    Suelo vestir de manera sencilla y funcional. Jeans, botas y ropa de trabajo son habituales cuando estoy en el taller. No tengo demasiado interés en llamar la atención.

    A primera vista puedo parecer serio o distante.

    Pero quienes consiguen conocerme realmente saben que detrás de esa apariencia hay alguien dispuesto a darlo todo por las personas que considera importantes.

    publicado en Biografías de Personajes
    CapoFacha23
    CapoFacha23