TODO LO QUE SUBE...

El tiempo junto a sus amigos había sido un bálsamo para Alatiel. El regreso de Agustin y la integración de Black no solo trajo alegría, sino también una sensación de estabilidad que hacia tiempo no experimentaba. Durante los siguientes siete meses, Alatiel se permitió ser vulnerable, reír sin miedo, soñar en voz alta e incluso permitir volver a explorar una relación. Agustin mas que un reencuentro, fue un refugio emocional, un ancla cuando todo lo demás parecía moverse.

El destino, con su irónica puntualidad, trajo una serie de sucesos y pruebas junto a una nueva separación.

Agustin tuvo que marcharse, esta vez sin promesas de pronto regreso. La noticia fue como un hilo que se rompía lentamente, deshilachando los días compartidos fueran buenos o malos. No hubo enojo, solo un dolor sereno y profundo, como el que se siente cuando algo valioso debe ser soltado. Alatiel no lloro frente a el, pero cada espacio que alguna vez fue compartido guarda el eco de la despedida.

Esto no solo le afecto a ella, si no que decanto en el grupo haciendo que Black se sintiera aislado, Stelle traicionada con la sensación de que todas las promesas y palabras brindadas habían sido vacías; con su partida, no solo se fue un amigo, si no una parte de Alatiel que se había permitido sanar y brillar.

La ausencia fue un golpe mas fuerte de lo que todos podrían imaginar. Al principio se intento seguir como si nada, enfocándose en los proyectos y responsabilidades dentro de la LSES. Pero poco a poco, el silencio en sus días se volvió mas evidente. Ya no tenia a quien acudir en esos momentos breves pero necesarios de contención emocional, teniendo que lucir fuerte, conteniendo su enojo y agotamiento pues sabia que no solo le afectaba a ella, si no que la moral del grupo en si había tenido un claro bajón.

La LSES, si bien seguía avanzando, empezó a sentirse distinta. El entusiasmo se transformo en exigencia, y lo que había vuelto a fluir ahora demandaba mas esfuerzo. Las decisiones pesaban mas, el liderazgo dolía, y las noches se hacían largas y solitarias. El ciclo nuevamente se apoderaba de ella haciéndole cuestionar no solo su dirección en el proyecto, sino también su capacidad de seguir inspirando y trabajando por verlo prosperar, pues el apoyo con el que contaba no se sentía tan fuerte y dispuesto como antes.

Fue entonces cuando las dudas emergieron con fuerza. Pero, como tantas otras ocasiones, Alatiel se negó a rendirse. En este proceso de reconstrucción silenciosa, las comunicaciones se extendieron a nuevos apoyos y sentires similares, buscando dar una vuelta a su enfoque y escuchar otros puntos de vista para poder retomar desde otro ángulo haciendo que algo inesperado comenzara a tomar forma.

INESPERADO

Tras dedicar un par de meses en este nuevo enfoque, se había logrado gestionar nuevas medidas colaborativas haciendo que de manera sutil el enfoque laboral fuese mas ligero y llevadero.
Stelle y Black también parecían recuperados y como grupo conversaban las cosas en pequeños debates, tomando decisiones de manera mas lenta y gestionando todo lo interno de forma mas pausada pero con relevancia.

Ya en las salidas, no eran solo ellos tres, si no que el grupo fue expandiéndose para ciertas ocasiones, estando tanto en el taller, como en un resort o incluso una parrillada en la noche en medio de Cayo Perico.

Esto hizo que algunas conexiones de tiempo como con Alejandro, que había estado allí desde hace tiempo, pero en segundo plano, se desarrollaran mas. Compartían ideas, responsabilidades, charlas ocasionales, nada que se sintiera verdaderamente intimo... hasta que lo fue.

él comenzó a mostrarse mas presente. No con palabras, sino con gestos que hablaban mas que mil frases: una vuelta en coche por la isla tras un día duro, una noche de conversación observando el mar, un compartir casual en un bar, una mirada de complicidad en medio de alguna broma o situación, un silencio compartido sin incomodidad. Al principio, Alatiel lo percibió como una forma de apoyo mas profesional, incluso de amistad.

Pero con el tiempo, esos pequeños momentos se volvieron mas personales. Las conversaciones nocturnas se alargaban, las risas eran mas frecuentes, los mensajes mas recurrentes, y el roce de una mano al pasar dejaba una sensación distinta. No fue un enamoramiento repentino. Fue un descubrimiento suave y lento, como si ambos se dieran cuenta al mismo tiempo de que había algo mas ahí. Si bien el cambio se genero a partir de un impulso la sensación de que simplemente algo había hecho Click entre ellos permanecía.

Hoy, Alatiel mantiene con Alejandro una relación construida desde la comprensión mutua, el respeto y la calma. No busca reemplazar lo que fue, sino valorar lo que es. Juntos han creado una nueva forma de sostenerse, de compartir el día a día, de sanar lo que aun queda por sanar y sobre todo han logrado ser de apoyo incluso en el ámbito laboral del otro.

Actualmente, Alatiel se encuentra en un punto de reconstrucción personal. La LSES sigue siendo su mayor obra, una responsabilidad que la impulsa. Ha aprendido, gracias a las ausencias y a los que aun siguen a su lado, que el equilibrio no se encuentra en hacer todo sola, sino saber con quien compartilo.
Con Stelle como su pilar y Black como una compañía indispensable, Alatiel avanza.