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Durante los años 2021 y 2022, Joe participó en cierta organización criminal dentro de la ciudad de Los Santos. Una noche, después de un tiroteo contra otra organización, Joe fue capturado por el LSPD.
Esa noche en custodia, el LSPD le ofreció un trato: entregar a su organización a cambio de una limpieza de su historial. Joe no sintió culpa, sino ambición. Mientras escuchaba la propuesta, entendió que si rompía desde adentro, no solo se libraría de rivales, también heredaría lo más valioso: contactos, proveedores, rutas y secretos. Pasó días fingiendo dudas, pero en realidad estaba calculando.
Finalmente aceptó, no por miedo, sino por estrategia. Entregó nombres, lugares y estructuras, y mientras el LSPD creía que lo habían usado, Joe ya estaba diseñando una nueva organización, una que él lideraría desde cero. Durante los siguientes días, Joe comenzó a idear su plan para reunir las suficientes pruebas para poder encerrar a sus compañeros.
Lo que él no sabía era que estaba levantando muchas sospechas por parte del resto de la organización. Una noche conoció a una hermosa chica en un bar, Anna. Tuvieron una conexión muy profunda, tanto así que a Joe se le fue la lengua -también por los efectos del alcohol- y confesó sus planes para hacerse con el poder. Nunca sospechó que sus jefes, quienes conocían su debilidad por las mujeres, contrataron a esta bella dama para confirmar sus sospechas sobre él.
Llevaron a Joe con el motivo de tener una "reunión de suma importancia". La noche en el Monte Chiliad estaba silenciosa cuando Joe cayó al suelo tras el repentino disparo por la espalda con dirección al torso. Sintió el impacto y comprendió que algo había salido muy mal, su cuerpo no respondía como antes y le faltaba el aire. No recordaba bien el momento exacto, solo el sonido del disparo, el eco entre los árboles y el peso del suelo frío bajo él.
Sus antiguos compañeros, entre balbuceos indistinguibles para Joe, se subieron al vehículo en el que habían llegado y encendieron el motor, para retirarse sin mirar atrás. Creyeron que McGregor había muerto, por lo que no perdieron tiempo en confirmar la baja.
Pasaron algunos minutos. Joe no podía levantarse, apenas podía moverse. Con el tiempo, la adrenalina se desvanecía y el cansancio lo arrancaba lentamente de la realidad. El viento helado del monte lo mantenía consciente a ratos, como si le negara el descanso. En algún momento escuchó voces en la distancia: un grupo de cazadores furtivos que recorrían la zona en plena oscuridad. Al verlo tirado, dudaron en ayudarlo. Sin embargo, cuando notaron que aún respiraba —aunque con dificultad— decidieron cargarlo en su camioneta. Incluso así, Joe apenas recordaba sus rostros, solo el olor a gasolina y la vibración del motor mientras descendían por el camino de tierra.
En Paleto Bay, lo entregaron al hospital del pueblo. Los médicos no podían hacer demasiadas preguntas, lo importante era mantenerlo vivo. Lograron estabilizarlo, aunque la situación era complicada. El daño interno lo había dejado en estado crítico. Allí pasaría unos días, casi sin contacto con nadie, mientras se gestionaba su traslado hacia la ciudad de Los Santos.
Joe permaneció en un hospital de Los Santos en estado de coma por 3 años. Durante todo este tiempo nadie de su antigua agrupación se enteró de su estado, solo lo visitó su madre que viajó desde Miami con la esperanza de que su hijo volviera a abrir los ojos. Su despertar no fue repentino ni milagroso, sino gradual. Pequeños reflejos, reacciones involuntarias y breves momentos de conciencia marcaron los últimos años de su estadía en el hospital.
A fines del 2025, los médicos notaron que Joe comenzaba a mover su cuerpo, primero manos y piernas, luego intentando articular sonidos. Ese lento progreso marcó el inicio de su regreso, tanto físico como mental.
Al pasar las semanas, vio la oportunidad de desaparecer para que sus antiguos aliados no lo pudieran encontrar. Cambió su nombre a Ceallach McGregor, una identidad que le permitiría estar fuera del radar, al menos por un tiempo.
Nadie esperaba que despertara… pero él lo hizo, y ahora quiere recuperar lo que siente que es suyo.