++ $t("links.title") ++
Your browser does not seem to support JavaScript. As a result, your viewing experience will be diminished, and you may not be able to execute some actions.
Please download a browser that supports JavaScript, or enable it if it's disabled (i.e. NoScript).
Es importante recalcar que la publicación se encuentra en construcción por lo que esta sujeta a cambios
Archivo-354: Registro del oficial █ █ █ █
Lo que una vez fue la Foschia Bianca estaba representada por dos extremos, Dereck se encargaba del mercado ilegal gracias a su pasado en Buschiazzo Connection, por otro lado Brock armaba la tapadera perfecta como el dueño de la empresa de cervezas Stronzo que se usaba para lavar todo el dinero proveniente de tratos ilegales. Pronto esta alianza entre dos bandos se vino abajo, los tratos se estancaban continuamente y todo empeoro cuando informantes le contaron a Dereck que había una ¨rata¨ muy cerca de ellos. Sin pensarlo dos veces se encargó de uno de los socios más importantes de Brock ¨NQ¨ desestabilizando aún más las relaciones internas del grupo. Días después un cuerpo fue encontrado en el monte Chilliad por un grupo de escaladores, El cuerpo fue reconocido como Dereck LaCostro por la identificación y carnet de conducir que portaba en un bolsillo, se cree que fue un suicidio pero no se descarta un asesinato. Los movimientos de la organización cambiaron de rumbo tras el anuncio en los periódicos, se hizo algunos seguimientos pero pasados unos meses no se encontró evidencia de actividad reciente por lo que se asume que el grupo fue desmantelado. La investigación continúa sobre los integrantes por separado. Fin del reporte.
Reporte enviado para revisión: Investigador █ █ █ █ Fecha: 10/02/21
Pasaron algunos años desde el incidente FB, no tenemos registro activo de los integrantes de la antigua organización parece que todos han muerto en el curso de estos años o cambiaron su identidad. Recientemente un nombre conocido salió a la luz, en el último artículo digital de Weazel News se hizo un reporte acerca de un sindicato nuevo, se entrevistó al líder y este se presentó con el nombre Dereck LaCostro. Se recomienda dar un paso atrás y analizar la situación, no tenemos confirmación aun sobre la veracidad de este artículo o la identidad real del líder del sindicato por lo que las pruebas son mínimas, necesitamos ver cómo se desarrolla este asunto.
Una pareja de mediana edad invirtió en un bloque de apartamentos abandonado, su posición en el mapa lo hacia el lugar perfecto pero a pesar de todas las reformas hechas al lugar, el “Crown Jewels Motel” nunca salió a flote.
La piscina no tiene supervisor y se ensucia cada noche con botellas de distintos licores y bolsas de todo tipo. Las toallas cuelgan de las barandillas generando tal oxidación que la pintura perdió todo su color, junto a dicha piscina encontramos pequeñas palmeras y arbustos cuyas ramas impiden incluso el uso de una de las plazas exteriores de estacionamiento.
Las habitaciones no se diferencian del exterior, un cuarto medianamente amplio con un pequeño baño que desafía la lógica haciendo entrar un retrete, ducha y lavabo, una cama que ocupa un tercio del lugar y una pequeña mesa de noche. No pasan desapercibidos los callejones próximos, oscuros y llenos de basura. Lugar que los camellos jóvenes del barrio usan para reunirse con sus clientes. Por las noches, la iluminación es pobre dejando muchos lugares oscuros que albergan personas de todo tipo. Las fiestas, gritos y peleas son el pan de cada día pero las personas se han acostumbrado al ruido, solo no hay que caminar por esos callejones, es simple.
Aquella manzana sería un desastre si no fuese por los dos negocios cercanos que se encargan de limpiarle el rostro al lugar, “Giovanni’s italian restaurant” y “Al Dente’s” hacen brillar las esquinas de la cuadra y le dan esperanza a los residentes del lugar.
“Ciertos recuerdos son como amigos comunes, saben hacer reconciliaciones.“ — Marcel Proust
Todo el taller estuvo muy ocupado los últimos días, Sandy Shores y el desierto nos habían mostrado lo mejor y lo peor que tenían para ofrecernos y poco a poco estábamos logrando convertir aquella esquina desolada en nuestro hogar.
El tiempo paso y tanto el plantel de empleados como la flota vehicular habían aumentado, la zona se veía más viva que nunca y nuestra historia encontraba por fin el camino correcto, entre toda la emoción nos encontramos con un pequeño problema, nuestros vehículos más viejos comenzaban a dar problemas puesto que, en medio de todo el alboroto de mover de lugar el taller, las fechas de mantenimiento habían expirado y era indispensable una revisión para mantener la vida útil de las máquinas más viejas. La compra de una nueva grúa y la mudanza habían mermado el capital de la empresa por lo que no había forma de renovar toda la flota, era necesario poner manos a la obra y restaurar nuestras herramientas de trabajo.
Después de hacer unos viajes desde el centro de la ciudad hacia Sandy Shores, algunos trabajadores comenzaron a reportar que la grúa se demoraba mucho en encender, perdía potencia en medio de la carretera y que muchas veces parecía funcionar a medio motor, esta es una preocupación muy grande por lo que fue prioritario.
Al abrir el capó, no se notaba nada extraño a primera vista por lo que fue necesario limpiar toda la cubierta del motor, al hacer esto era evidente que había algunas zonas que mostraban manchas de quemado por lo que removí las tapas plásticas que cubren las bujías del motor. En este momento fue fácil deducir lo que estaba sucediendo, el uso repetido y el calor excesivo del desierto habían dañado gravemente las bujías. Con mucho cuidado removí las bujías de su lugar, como ya la mayoría tenían varios kilómetros a sus espaldas decidí que sería una buena idea reemplazar todas y eso hice.
Después de trabajar en la grúa, desplace mi atención hacia la burrito, la camioneta no tenía tanto recorrido como la grúa, pero había sido de gran ayuda para mover las herramientas de un lugar a otro, pero, tras el último viaje, había comenzado a mostrar fuertes vibraciones cuando el motor estaba en ralentí y ruidos extraños provenientes del compartimiento del motor.
Tras una inspección rápida del motor noté que tanto la correa de distribución como las monturas del motor estaban sueltas, esto provocaba mucho juego entre las partes móviles del motor y el chasis, dando lugar a esa fuerte vibración del motor. Arreglar la correa era tarea fácil, para evitar problemas a largo plazo, la reemplacé con una nueva y la ajusté con una llave hasta que se encontraba tensa y alineada con las marcas del motor, el verdadero problema eran las monturas del motor, estas eran una parte esencial en el correcto mantenimiento del auto pero no tenía las herramientas necesarias para levantar el motor así que ajuste todas las tuercas que podía ver y cerré el capó del auto, me encargaría de cambiar esas piezas cuando tengamos todas las herramientas preparadas en el taller.
Con una sonrisa en la cara, concluyo mi mantenimiento relámpago sabiendo que estos pequeños arreglos nos permitirían seguir trabajando con los autos hasta que tengamos el tiempo suficiente para analizar cada rincón en busca de fallos. Después de dejar todos los autos en su lugar me di cuenta de lo tarde que era, al ver el cielo oscuro, respiré hondo llenando mis pulmones con el aire limpio del desierto y dirigí mi camino hacia el frente del taller, me apoyé en un poste y esperé a que llegue un nuevo cliente.
Después de ser contratado en el taller, Franco Herrera comenzó a trabajar a gusto y muy cómodo con sus compañeros, ellos le instruyeron en los protocolos del taller para que pueda acostumbrarse lo más rápido posible. El día paso volando con clientes entrando y saliendo del taller hasta que llego la noche. Los turnos nocturnos se hacían algo largos pero pequeñas conversaciones casuales ayudaban a pasar el tiempo.
Franco había pasado todos estos días conduciendo un auto rentado que lo estaba volviendo loco por lo que su primera misión después de conseguir un trabajo estable fue conseguir un auto divertido de conducir, esto lo llevo a recorrer toda la ciudad hasta que encontró un anuncio de un señor de avanzada edad que estaba vendiendo su querido Sabre turbo, el trato fue cerrado y Franco regreso al taller con un proyecto en mano.
El turno nocturno había terminado y Franco estaba listo para trabajar en su propio auto Franco deja el auto frente al taller y levanta el capó del auto El compartimiento de motor se ve algo sucio pero esta en muy buena condición para los años que tiene Franco toma el medidor de aceite. Este indica que el nivel de aceite está un poco bajo, pero no presenta señales de desgaste interno del motor.
Jose Baez estaba en el mismo turno y decidió ayuda, con un par de llaves Stanley, ajustaron la correa dentada para evitar cualquier soltura.
Franco busca un colector de aceite y lo desliza debajo del auto para luego quitar el seguro de aceite y dejar que caiga. En su mayoría el aceite caía en el recipiente plástico pero algunas gotas caen en el suelo.
Cuando terminó el proceso, regresó el seguro a su lugar y quitó el colector plástico dejándolo a un lado.
Franco trajo dos botellas de aceite nuevo y comenzó a verter aceite en el auto, tras asegurarse de que el nivel era optimo el Sabre estaba listo. El auto aun necesita trabajo pero estos cambios aseguraban la salud del motor y eso era más que suficiente.
Nombre: Franco Herrera Edad: 25 años Lugar de nacimiento: Estados Unidos Sexo: Hombre
Franco nació en una familia muy unida, vivían de la fortuna que su padre había logrado después de años de trabajo en una organización de seguridad por lo que su infancia la paso sin problemas. A su padre le encantaban los autos y siempre que salían juntos se la pasaba hablando de marcas, carreras y nuevas tecnologías. Esta exposición a los autos lo llevo a estudiar mecánica por unos años. Cuando cumplió los 19 años comenzaron a llegar cartas extrañas a su casa, todas iban dirigidas a su padre con mensajes de amenaza, fotos de su familia y distintos datos personales, pronto el verdadero trabajo de su padre salió a la luz, este se había envuelto en una red de estafas y contrabando que había terminado sus operaciones muchos años atrás pero algunas personas nunca olvidan y decidieron ir tras los integrantes de la organización. La familia una vez unida se transformó en una espiral de paranoia, la madre de Franco decidió abandonarlos unas semanas después y su padre se obsesionó con enseñarle distintos métodos de defensa personal, los entrenamientos eran rutinarios y cada vez más despiadados. Franco no pudo más y tras confrontar a su padre, tomo sus ahorros de toda la vida y salió de aquella casa. Pasaron muchos años, nunca volvió a ver a su padre e intento olvidar los problemas que le causo, trabajó en varios talleres y en algunas empresas pero nunca logró establecerse. Cuando tiene tiempo sale a caminar y a veces cuando pasa junto a un estacionamiento se queda mirando los autos recordando los buenos momentos de su niñez.