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Javier Villanueva Cobo Lugar de nacimiento: Vallecas, Madrid. Fecha de nacimiento: 2/07/1980, (edad actual 41 años). Apodo: Zipi. Estado civil: soltero. Nombre del padre: José Luis. (español). Nombre de la madre: Ángeles. (española). Rasgos físicos Piel: Tez blanca. Complexión: Delgada/fibrosa. Color de ojos: Marrones. Altura: 1.80 cm. Peso: 74 kg. Aspecto actual: Pelo de color negro, con una cresta con caída hacia un lado, con tatuajes repartidos por el resto de su cuerpo. Personalidad Virtudes: Tiene como base en su personalidad, su seguridad, donde tiene claro lo que es, lo quiere, y lo que vale, eso le hace enfrentarse a la vida con mucha más fuerza y lograr sus objetivos sin darse por vencido, ignorando lo duro que puede ser el camino hacia su meta, haciendo cualquier cosa para ello, usando siempre la frase, el fin justifica los medios. Realmente es un hombre de corazón noble con buen fondo, pero el sufrimiento que le ha causado la vida, lo ha hecho que, de alguna manera, utilice un filtro, para no seguir sufriendo de manera gratuita. Defectos: Su personalidad rebelde, le hace revelarse por todo aquello que no le gusta y eso le crea en su vida, una cadena de problemas, que muchas veces no puede solucionar e incluso llegándolo a despegar de la gente. Es una persona inestable a cuantas emociones y pierde tanto el control, que se deja llevar totalmente por ellas, dándole eso más problemas que alegrías. Es un hombre orgulloso, y con ideas fijas, donde no deja lujar a la lógica para debatir dichas ideas, aunque no lleve razón. No le gusta compartir nada de lo suyo, haciendo de él un hombre tacaño, que mide cada céntimo de su bolsillo. Su torpeza es tan profunda que es parte de su día a día. Se irrita con mucha facilidad, ya que, al ser una persona inestable emocionalmente, cualquier cosa lo afecta. Miedos/preocupaciones: Le preocupa profundamente la sociedad y el sistema abusivo que hay en él, por eso lucha de una manera activa, pero lo que más miedo le da es la pasividad de las personas ante un sistema opresor, como si no les importara, y lo tuvieran más que asumido, como algo natural. Tiene miedo a fracasar en su lucha y que su amargura y esfuerzo no sirvan para nada. Le preocupa no ser una persona comunicadora para poder despertar esa pasividad. Tiene miedo a la muerte, la ausencia de sus seres queridos, las mentiras y traiciones de alguien cercano a su persona. Gustos: Ama el punk, ya que lo representa y lo tiene como estilo de vida. Las motos le apasionan, encontrando en ellas, la paz y a la vez adrenalina, que necesita en sus días, cada vez que las conduce. No puede vivir sin las drogas, son necesarias para él para poder afrontar el mundo en el que vive, ya que no le gusta nada como está impuesto y es su manera de escape cuando las consume. Le apasiona el sexo sin escrúpulo, sucio, el que solo le puede proporcionar las prostitutas, a las cuales es muy aficionado. En el alcohol encuentra la fuerza para seguir con su lucha y hacerse amigos, ya que cada vez que bebe, suele hacerse amigos de personas importantes en su vida. Historia: Javier nació en el seno de una familia de clase media, donde era hijo único, criándose en una casa acomodada en un barrio bueno de su ciudad, lejos de pasar cualquier tipo de necesidad. Su padre, José Luis, natural de Madrid, procedía de una familia de dentista, donde el también ejercía esa profesión, conociendo a su mujer, cuando era niño, ya que siempre fue su vecina, encontrando en ella su primer amor y el amor de toda su vida en ella, haciéndola su mujer y la madre de su querido hijo Javier. Como padre, era un hombre duro, que intentaba inculcarle a su hijo los valores de ser una persona de provecho socialmente, donde tenía que cuidar la imagen que proyectaba en los demás, puesto que eso era su carta de presentación, la que muchas veces le daría más oportunidades que cualquier otra cosa. Su madre, Ángeles, original de Madrid, procedía de una familia de doctores, donde ella era psicóloga con su propio gabinete, siendo una famosa psicóloga en su ciudad. Encontró en José Luis, desde muy pequeña el amor verdadero y el hombre perfecto para que la acompañase en su vida, casándose y formando una familia, con su pequeño Javi. Como madre siempre animo al pequeño Javi hacer las cosas del corazón, evitando forzarse o reprimirse por las cosas que no le gustaban, animándolo al diálogo y al humor al vivir en la vida. Javier después de la lactancia comenzó a ir a una guardería, ya que, con el trabajo de sus padres, era imposible, que pudieran encargarse de él, así que allí estuvo hasta los seis años, saliendo todos los días a las 19.00, donde siempre alguno de sus padres, lo recogía para pasar la tarde en el parque, mientras hacían tiempo para reunirse todos e ir a casa a ducharse, cenar y contar cuentos juntos. Sus padres se lo daban todo, e intentaba siempre, mediante juegos, que fuera un niño, desde una edad temprana, que tuviera la capacidad de crear su propio criterio de las cosas, para luego mediante diálogos con sus padres, guiar sus pensamientos y su forma de pensar. En la guardería demostraba ser un niño muy sociable, jugando con todos, y hablando con todos sus compañeros, era inquieto y nervioso, con unas ansias de saber voraz, ya que achicharraba de preguntas a sus profesoras y padres, sabiéndole a poco las respuestas. A los seis años comenzó su primera etapa del colegio, que lejos de sentirse nervioso, mostraba tener unas ganas increíbles de estar en el cole, de aprender y de estar rodeado de todos sus compañeros. Era un niño muy aplicado y responsable, donde por consecuencia esos rasgos, hacían de él un pequeño muy estudioso, donde en su casa, en vez de salir a jugar con sus amigos se quedaba en casa investigando de algún tema que se hubiera dado en clase y profundizar en ello, para luego poder compartirlo con sus padres y compañeros de clase. En su casa estaban muy orgullosos de él, pero sus padres no podían estar el tiempo que le gustaría con él, porque las responsabilidades en su trabajo se lo impedían y decidieron meterlo todas las tardes a clase de guitarra, para que entendiera la música, y sintiera todo lo positivo que esta materia podía llegar a ejercer en las personas, así fue como se enamoró del instrumento y su sonido en la primera clase, hasta tal punto que se obsesionó, y en su vida solo existía el colegio y el mágico mundo de la guitarra. Cumplía los diez años, cuando sus padres le regalaron su primera guitarra, cambiando las clases en un aula, por un profesor profesional, que viniera todas las tardes a darle clases a Javier, viendo la pasión que le ponía a esas cuerdas, encontrando en Marcos, su profesor, una persona a la cual admiraba desde el alma, y también pasó a ser su mejor amigo, al cual le confesaba todo lo que se le pasaba por la cabeza, llegando a tener más confianza con él, con el tiempo, que en sus mismos padres. Acabo en el colegio con muy buenas notas a los doce años y comenzó la primera etapa del instituto, donde pasado un tiempo descubrió que ya no le gustaba tanto ir al instituto y que no se sentía a gusto con el resto de sus compañeros, que a medida que iba pasando el tiempo y se iban haciendo más mayores, se tornaban más crueles de una manera fácil e injustificable, con los demás, y fue algo que le comenzaba a dar rabia, sentimientos que compartía cada tarde con Marcos. Cuando compartía sus pensamientos con sus padres, solo encontraba como respuesta, que no se fijara en los demás y continuara su camino, y esas respuestas cada vez incendiaba más al pequeño Javier, que no entendía como sus padres actuaban de forma tan pasiva a lo que le decía, encontrando en Marco, aún más apego, donde su personalidad Punk y revolucionaria le inculcaba poco a poco que había que luchar contra la burguesía y la gente opresora como los niños que abusaban de los demás por creerse superiores. Pasaba el tiempo, y Javier iba perdiendo más el interés por las materias, en las que empezó aprobar por los pelos, cambiando de actitud con sus padres, ya que no paraban de discutir todo el tiempo, pasaba de todos sus compañeros, y como castigo, al acabar el instituto a los dieciséis años, sus padres dejaron de contratar a Marcos para que le diera clases, eso fue algo que le dolió muchísimo, pero estos se prometieron no perder el contacto, así que, en la fiesta de fin de curso, en vez de quedarse en ella, se fue a un bareto que había a las afueras de su ciudad, donde tocaba Marcos, juntos a su sobrino, que tenía dos años más que Javier, dieciocho años. El rollo funk le encantaba, las canciones que tocaban, lo representaban totalmente, y el ambiente y la gente que había allí también, era como si estuviera en casa, cuando acabo Marcos, le presento a su sobrino, el que se presentaba como Zape, un chico de pelo desaliñando, mirada profunda, y actitud de vividor de la vida, anarquista y juguetón con los vicios, no se equivocó en nada de la impresión que le dio el chico. Paso toda la noche con ellos, viendo cómo se drogaban, ya que Marcos, no le dejaba hasta que cumpliese los dieciocho años, por miedo a que sus padres los denunciasen, tocaron la guitarra toda la noche mientras Zape, el chico que le había caído tan bien cantaba, no se había sentido tan bien en su vida. Después de esa noche en su vida hubo un antes y un después, tuvo que entrar a la carrera de medicina obligado por sus padres, a los cuales ya casi no hablaba, quedando todas las tardes en un parque cerca de su universidad con Zape, el cual, poco a poco se convertía en su mejor amigo, donde compartían el odio hacia el sistema, la pasión por la música y los placeres de la vida. Mientras estudiaba la carrera de medicina a disgusto, con veinte años decidió crear un grupo junto a su amigo Zape, llamado “LefaPaTuVieja”, que, tras tener un éxito previo, comenzaron a dar bolos con ayuda de los contactos de Marcos, por todas las baretos de Madrid, donde conoció la droga, y el placer tan profundo del sexo con las grupis, a la cual Javier cada vez era más aficionado. No tenía relación con sus compañeros, llego un momento que se drogaba incluso para ir a clase, para soportar lo que sus padres le obligaban hacer, puesto que no le gustaba nada la medicina, ni estaba a gusto con ellos, aprobando con notas suficientes la carrera con veinte seis años, ya que repitió el último año, pero el colmo final fue cuando sus padres querían que hiciera un master, donde comenzaron a echarles cosas en cara ante su negativa y lo echaron de casa. Así que comenzó a dedicarse totalmente al grupo y les fue bien durante un tiempo, se alquiló un estudio junto a Zape en un barrio conflictivo de Madrid, su vida era tocar, drogarse y sexo con diferentes mujeres, hasta que a los treinta años, Javier se acuesta con una mujer que estuvo en unos de sus conciertos, que era la mujer del dueño de ese garito y muchos más repartidos por toda Madrid, que, por casualidad, todos eran destinado al Funk, y al quedarse embarazada esta, siendo el marido estéril, hizo que abortara y acabo con los ingresos del grupo, ya que hizo que no volvieran a tocar más en ninguno de sus bares, que eran los que le daban de comer al grupo. Sin saber que hacer y desanimados, estaban de litros él y Zape, en un polígono industrial de las afueras de su ciudad, cuando a este se le ocurre la idea, de montar un puticlub en un local del polígono, con las prostitutas que estaban en la calle, donde le ofrecerían hogar, y todo lo que una persona necesitase, a cambio de una parte de lo que se llevaban, sacándola de las calles y pudiendo atender a sus clientes en el local, de una forma segura, y así fue como les salió bien el negocio, Zape era la cabeza pensante y la labia de Javier, convencía hasta a un muerto. Esos años fueron gloriosos, tenían sexo a todas horas, se drogaban, cantaban, se sentían al margen de la sociedad, pero a los treinta y cuatro años, tuvieron una visita policial, en la que los querían multar y acabar con su negocio por faltas de licencias y papeles, que tras estar horas y horas Javier hablando con ellos, logro sobornarlos, dándole todo tipo de servicios totalmente gratuitos. No sabía nada de sus padres, y aunque a veces pensaba en ellos, su rencor hacia ellos le impedía de alguna forma extrañarlos y no mostrar interés en como estaban después de tantos años, su única familia era Zape. Tenía treinta y seis años, cuando sentía que necesitaba de verdad volver a los escenarios con la música y seguir con su sueño estancado del grupo musical, pero esta vez a lo grande, quería que fuera en América o cualquier lugar fuera de España, así que lo hablo con Zape, y decidieron medir sus gastos y comenzar ahorrar en serio para poder seguir con su música en otro lado, pero parecía que el dinero igual que venía se esfumaba y eran incapaces con todos los vicios que tenían de poder ahorrar hasta que pasado los cuarenta y un años de Javier, un rumano que parecía mafioso, les ofreció una gran cantidad de dinero por el negocio que tenían montado con las prostitutas, a lo que estos dijeron que sí, sin pensar, haciendo sus maletas a los dos días, con el dinero, yendo al aeropuerto, y cogiendo el primer vuelo que saliera en ese momento fuera de España, que era el de la ciudad de Los Santos, al cual embarcaron con sus guitarras y una maleta de mano, rumbo a esa ciudad y a cumplir su sueño de triunfar con su música y su estilo de vida.