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Publicados por frances

  • Hugo Lazary

    HUGO después de nacer, mi madre no tenia como afrontar la maternidad y durante mi primer año de vida se vio desbordada, el cual le hizo meterse más en el tema de drogas, llegando no solo a consumirlas, sino a verse influenciada por amistades que traficaban con estupefacientes para así poder sacarse un dinero extra.
    Pensó tanto en abandonarme como en darme en adopción, pero fue entonces cuando descubrió mediante la prensa que mi padre era un famoso historiador del país, que se codeaba con grandes empresarios, famosos, políticos, etc. y como iba a consentir criarme en esas condiciones teniendo mi padre una vida tan acomodada.
    En dicha prensa, figuraba el lugar y la fecha de la próxima convención de historiadores del país, y decidió presentarse allí conmigo.
    El día de la convención, mi madre se desplazó desde San Antonio hasta Nueva Orleans (Luisiana), donde hizo todo lo posible para encontrarse con mi padre, el cual, le pilló de sorpresa, volver a encontrarse con aquella camarera y sobre todo, verla con un niño en sus brazos. Por un momento el silencio que se hizo fue algo incomodo, pero ella rompió ese silencio diciéndole “Este es tu hijo, Joe”.
    Él sorprendido, no llegó a creérselo. Mi madre le pedía que me reconociese, y se hiciese cargo de mí, ya que ella no tenía medios. Después de mucho discutir, mi madre recurrió al chantaje económico, también le amenazó con lo que más le podía doler, hundir su reputación contándole a la prensa que en un desliz con una prostituta y drogadicta había tenido un hijo.
    Fue entonces cuando accedió a pagarle 50.000$ y reconocerme, tras una prueba de paternidad, con la condición de no sacar nunca a la luz mi existencia.
    Una vez que mi madre recibe esa gran cantidad de dinero, los primeros meses fueron inmejorables, pero inevitablemente no había abandonado la drogadicción y las malas influencias seguían ahí. Lo que le llevó a “invertir” el dinero en ello más que en mi manutención.
    A mis 2 años de edad, desafortunadamente, consiguió duplicar la cantidad invertida, con lo que le hizo confiarse e ir de nuevo a hacer, ahora si, una inversión mayor, creyendo que todo iba a ser igual de fácil que la anterior vez. Pero claro, este golpe no podía hacerlo sola, necesitaba la ayuda de su mayor confidente hasta el momento.
    Este confidente, no iba a ser menos, estaba metido en el tema de trafico de drogas y con numerosos antecedentes penales por los cuales le hicieron pisar la cárcel en varias ocasiones.
    Mi abuela materna, estaba al tanto de todo esto, pero se mantenía al margen. Pero no pudo aguantar ver tan desatendido a su único nieto mientras su hija se metía más de lleno en el trafico de drogas, invirtiendo cantidades desorbitadas de dinero sin explicarse de donde procedía.
    Fue entonces, en el año 1991, a mis 3 años de edad, cuando decidió sacarme de aquella casa y llevarme con ella. Sorprendentemente mi madre no puso ningún inconveniente, ya que yo había sido un obstáculo para tener total libertad de movimiento para sus trapicheos, aun que nunca lo manifestó abiertamente.
    La vida con mi abuela era tan perfecta que hizo que en ningún momento recordase a mi madre. Ella me enseñó lo que era realmente una figura materna.
    Los 3 años que estuve conviviendo con ella, me enseño los pocos valores que tengo hoy en día, ya que desgraciadamente, falleció de un paro cardiaco una noche.
    Fui yo quien se percató de ello, ya que ese día no desperté con ese olor a tortitas con caramelo que solía hacerme. Aún recuerdo su rostro pálido y frio postrado en su cama, al igual que aquellos señores vestidos de negro llevándosela sin saber realmente que ocurría.
    Mi madre también se encontraba en la casa cuando se llevaban a mi abuela, la cual, para mi era una total desconocida. Me llevó con ella, y el miedo que sentía en ese momento era indescriptible. ¿Qué había ocurrido realmente con mi abuela?, ¿Por qué me separaban de ella?
    Al llegar a aquella casa, comencé a recordar que no todo era nuevo para mí, tan solo un hombre tirado en aquel sofá frente a una mesa manchada de polvo blanco y un gran desorden en toda la casa, a lo que mi abuela no me tenía acostumbrado.
    Este hombre, era aquel confidente de mi madre, que había pasado a ser su pareja, el cual no podía considerar que fuese mi padre, ya que toda mi infancia había estado cubierta solo por figuras maternas y desconocía la existencia de un padre.
    Es en el año 1995, ya cumplidos los 7 años de edad, cansado de ver los continuos y numerosos maltratos de ese hombre hacia mi madre, en una situación de gran violencia hacia ella, me veo con la obligación de interponerme y pese a mi corta edad, intentar defenderla, lo que me lleva a recibir tal paliza, que los vecinos se percatan de los gritos y golpes que se manifestaban en esa casa.
    Fueron ellos, los vecinos, los que realizaron numerosas llamadas a la policía, la cual, se presentó en la casa pocos minutos después, encontrándonos a mi madre y a mi con numerosas heridas por la paliza recibida de aquel hombre. Al que, por suerte, lo acusaron como único responsable tanto del maltrato como del trafico de droga, ya que hallaron numerosas cantidades en la casa y pruebas suficientes para juzgarlo solo a él y así mi madre salir absuelta.
    Durante los siguientes dos años, la convivencia con mi madre no fue muy buena, pero se podía sobrellevar, ya que todos aquellos recuerdos de las palizas y maltratos sufridos, hizo que se desvinculara por un tiempo de aquellas malas influencias.
    Sé centró en mi educación, intentando hacer de mi una persona de provecho y que en un futuro no tuviese que recurrir a cometer sus mismos errores.
    En el año 1997, cuando tenía 9 años, en una reunión del colegio, todos mis compañeros se presentaron con sus padres, mientras yo, iba solo con mi madre. Fue entonces cuando extrañé una figura paterna.
    Al llegar a casa, en mi cabeza rondaban muchas preguntas, y una de ellas no la pude evitar y le pregunté a mi madre “¿Dónde está papá?”.
    Mi madre, sorprendida, por un momento no reaccionaba. Entonces me contó que mi padre al poco de yo nacer murió en un accidente de tráfico y ya no me contó más. Pese a todo lo vivido, la ingenuidad de esa edad no hizo que le diese más vueltas al asunto.
    Al cumplir 11 años, en el 1999, mi madre volvió a sus historias. Sus vicios y necesidades, hicieron de mí un niño conflictivo, el cual abandonó sus estudios y comenzó a cometer delitos menores como robos y hurtos en pequeñas tiendas de la zona.
    A los 13 años ya me vi involucrado en varias peleas con gente del barrio, ya que me habían visto entrando por las ventanas de las casas para robarles mientras salían de ellas. Era inevitable caer en ese mundo, pero era lo que veía diariamente.
    En el año 2004, cuando tenia 16 años, a mi madre ya le consumía la droga, y la mala vida que había llevado en general. Enferma de Sida y sabiendo que su muerte acechaba, decidió que tenia que saber la verdad sobre mí, y me contó realmente quien era mi padre, y todo lo que ocurrió.
    También me confesó que recibió una gran cantidad de dinero por parte de mi padre para mi manutención, pero que lo gastó todo en sus vicios. Pese a su egoísmo, no pude recriminárselo, por el estado tan deteriorado que presentaba.
    Pocos meses después, muere mi madre, y con tan solo 16 años, ingresé en un centro de menores, donde no lo pasé nada bien. Conviviendo con gente de todas las razas y religiones, las cuales, a pesar de que yo era un niño conflictivo, entre toda aquella gentuza parecía un niño bueno.
    En éste centro, volvía verme involucrado en peleas debido a mi mala integración, ya que me autoexcluía al verme tan incomodo entre aquella gente.
    En el año 2006, ya con 18 años, salí de ese centro que tanto había marcado mi vida. Volví a mi ciudad y continué con mis trapicheos para poder sobrevivir.
    En el año 2011, con 23 años, eran tantos los delitos cometidos, que la justicia me juzgó y sentenció con 9 años de cárcel. Esos 9 años entre rejas y privado de libertad, dio para pensar mucho sobre el planteamiento de mi vida una vez saliese en libertad.

    publicado en Biografías de Personajes
    frances
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