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@Cytric chupalo y atragantate con mis 2 huevos peludos, hasta que se te arme una trenza en la garganta, ATT, tu mami
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Queremos aprovechar este espacio para realizar un reconocimiento a Chicago Gang por contribuir con roles y eventos de este estilo, no fueron los primeros en realizar eventos de pelea pero han sido un aire fresco para el dia a dia del servidor, destacando por el amor que han puesto en el evento.
Después de su dramático incidente en Los Santos y su decisión de buscar un nuevo comienzo en Japón, Alexander llegó con pocas pertenencias y aún menos dinero. Al principio, se enfrentó a la dura realidad de encontrar trabajos mal pagados para poder sobrevivir en una ciudad desconocida. Uno de esos trabajos lo llevó a limpiar baños en bares nocturnos, donde se encontró con la cara más cruda de la vida urbana en Tokio.
Fue durante uno de esos días, cuando ya pensaba en abandonar y regresar a Argentina, que un viejo conocido lo encontró. Era uno de los hombres a los que Alex había ayudado en un momento de necesidad, cuando atendió a un herido en medio de un tiroteo callejero. El hombre, un miembro importante de la Yakuza, sintió una deuda de gratitud hacia Alex por haber salvado su vida, por lo que este lo acercaría al bajo mundo de Japon. Sin mucha opción y sintiendo que no podía rechazar la oferta, Alex aceptó trabajar ocasionalmente para la familia yakuza. Al principio, sus tareas eran simples: recoger paquetes, hacer entregas discretas, y otras labores que, aunque moralmente ambiguas, le proporcionaban el dinero necesario para seguir adelante. Sin embargo, a medida que pasaba el tiempo, Alex se fue adentrando más y más en el oscuro submundo de los Yakuza. Con el tiempo, comenzó a entender las complejidades de las relaciones dentro de la organización criminal. Aprendió a navegar por un entorno lleno de códigos no escritos, lealtades y traiciones, donde la violencia podía estallar en cualquier momento y las decisiones tenían consecuencias profundas y a menudo irreversibles. Para Alex, acostumbrado a la disciplina del ejército pero no al mundo de la delincuencia organizada, cada día era un desafío para mantenerse a flote sin perder su poca humanidad que le restaba. La violencia pintaba el cuadro que Alex observaba cada mañana al despertar colgando en su mente, lo que antes eran simples extorsiones se volvieron palizas, las cuales se volvieron violencia excesiva y asesinatos.
Durante ese período, Alex encontró consuelo en las carreras nocturnas. Las montañas de Hakone se convirtieron en su lugar de escape, donde podía olvidar temporalmente sus preocupaciones y sentir la emoción de la velocidad y la competencia. Fue durante una de esas carreras que conoció a Aiko, una joven local que compartía su pasión por las carreras clandestinas. Su relación floreció en medio de las curvas peligrosas y las rectas interminables de las carreteras nocturnas, ofreciéndole a Alex un atisbo de normalidad en un mundo cada vez más turbio aunque esta no conoceria su pasado, ni su actualidad.
Sin embargo, su participación con los Yakuza eventualmente comenzó a cobrarle un precio. Aiko, que al principio admiraba la determinación de Alex por perseguir sus sueños, comenzó a distanciarse a medida que se daba cuenta de la profundidad de las conexiones de Alex con el crimen organizado. Ella no podía reconciliar su amor por Alex con su desaprobación por las actividades ilegales en las que se estaba involucrando.
El punto de quiebre llegó cuando Alex se encontró involucrado en un incidente que lo llevó a reconsiderar su posición en la Yakuza. En una operación particularmente peligrosa, Alex fue victima de actos de violencia y tortura que lo hicieron cuestionar su propia vida y el valor de cada segundo, fueron dias o incluso semanas, el tiempo era una cuestion bastante ambigue durante este evento. Alex atado a una silla siendo golpeado brutalmente hasta casi perder el conocimiento, cigarros al rojo vivo siendo apagados en su cuerpo que dejarian marcas para enviar un claro mensaje de odio hacia sus compañeros dentro de la organizacion. Alex logro sobrevivir a esto como si se tratase de un milagro, su psiquis y su cuerpo eran una clara representación dual, la armonia que reflejaban al estar ambos igual de destruidos era algo casi poético. Se dio cuenta de que había perdido el rumbo y que, para recuperar su vida y reconstruir su relación con Aiko, debía alejarse de ese mundo antes de que fuera demasiado tarde.
Fue entonces cuando la oportunidad surgió en forma de Akemi Sugawara, o Suga, un joven corredor cuyo talento y determinación impresionaron a Alex durante una carrera en la que fue derrotado. Aunque perdió su amado Elegy en la apuesta contra Suga, este último vio el potencial en Alex y lo presentó a un ingeniero del taller Top Secret en Chiba.
En el taller, Alex encontró un nuevo propósito. Aprendió secretos de la mecánica avanzada y trabajó incansablemente como aprendiz junto a los mejores mecánicos. A través de este trabajo, Alex no solo mejoró sus habilidades técnicas, sino que también encontró una forma de redimirse y dejar atrás su pasado turbio o eso parecía… El pasado es algo que nos perseguirá toda la vida si no aprendemos a soltarlo, cosa que Alex no pudo hacer.
Después de su turbulento regreso a Los Santos junto a Aiko quien lejos de ser su pareja luego se convertiría en una persona íntima a nivel emocional para Alex. Alexander se encontró con un barrio que parecía haber recuperado algo de su antiguo esplendor, solo para verse nuevamente atrapado en ciclos de conflictos y abandono. Little Seoul, con su comunidad fluctuante y sus problemas persistentes, se convirtió en el refugio al que Alex siempre volvía, el ancla que lo mantenía conectado con su pasado y su futuro incierto.
Con el tiempo, Alexander se convirtió en un pilar de su comunidad, cuidando de sus vecinos y contribuyendo en todo lo que podía para mantener la paz y la seguridad en el barrio. Los años pasaron marcados por amaneceres y atardeceres que observaba desde las calles familiares de Little Seoul, mientras enfrentaba los desafíos que la vida urbana le presentaba.
En ese proceso, Alexander encontró nuevas amistades que se convertirían en parte fundamental de su vida en Los Santos. Su ingreso como CEO en Downtown Cab Co no solo fue un paso hacia el éxito profesional, sino también hacia la construcción de relaciones significativas. Conoció a Poleg Lombardi y Fer Aguirre, dos personas con quienes compartió experiencias de trabajo y que eventualmente se convirtieron en grandes amigos. Juntos, formaron un equipo sólido que no solo trabajaba duro, sino que también se apoyaba mutuamente en los momentos difíciles.
Otro individuo clave en la vida de Alexander fue Mathew Wallace, cuya presencia aportó una perspectiva diferente y un sentido de camaradería que Alex valoraba profundamente. Entre risas, desafíos y momentos compartidos, construyeron un vínculo que trascendió lo profesional, convirtiéndose en confidentes y apoyo incondicional el uno para el otro.
Sin embargo, la verdadera sorpresa llegaría con Antonela Smith. Su encuentro inicial fue casual, pero pronto creció en una conexión más profunda que llevó a Alexander por un camino de redescubrimiento personal y emocional. Antonela no solo capturó su interés con su encanto y personalidad vibrante, sino que también despertó sentimientos que Alex había enterrado durante mucho tiempo.
A medida que su relación con Antonela se desarrollaba, Alexander se enfrentó a aspectos dolorosos de su pasado que habían dejado cicatrices profundas en su corazón. Recordó una relación anterior que terminó en tragedia cuando su pareja quedó embarazada y decidió interrumpir el embarazo como una forma de castigo hacia él y los problemas no resueltos en la relación, asi como tambien un reflejo del monstruo en el que Alex se habia convertido tras la muerte a manos desnudas provocada por él. Esta experiencia marcó a Alexander, alimentando sus miedos al compromiso y el dolor de haber perdido la oportunidad de ser padre, lo que era un instinto que quizas podría haber salvado a Alex de su mundo horrible.
Sin embargo, con Antonela, Alex encontró una nueva esperanza y la posibilidad de sanar. Juntos, exploraron los rincones más íntimos de sus historias personales, compartiendo alegrías y dolores mientras navegaban por las complejidades de construir una relación significativa en medio de los desafíos de la vida urbana.
La vida de Alexander tomó un giro inesperado después de su regreso a Los Santos y su matrimonio con Antonela. Aunque inicialmente encontró consuelo y compañía en su relación con ella, con el tiempo, las grietas comenzaron a aparecer. Antonela, con su belleza y encanto, no pudo llenar el vacío emocional y espiritual que Alex sentía dentro de sí mismo. Lo que comenzó como un matrimonio lleno de promesas y afecto sincero se convirtió gradualmente en una fuente de desilusión y dolor para ambos.
Para Alexander, cada día se convirtió en una lucha interna. Intentaba mantener una fachada de empatía y cordialidad en su vida diaria, especialmente en su trabajo como paramédico en el hospital de Los Santos. Allí, su habilidad y dedicación lo llevaron a ascender rápidamente, convirtiéndose en uno de los mejores en su campo y eventualmente en uno de los instructores más respetados. Sin embargo, a pesar de su éxito profesional, se sentía profundamente insatisfecho y desconectado de su verdadero propósito.
La percepción externa de Alexander comenzó a distorsionarse a medida que su actitud crítica y su seguridad en sí mismo se malinterpretaban como egoísmo y narcisismo por parte de sus colegas y conocidos. Aunque en su interior luchaba con la sensación de vacío y la búsqueda de significado, por fuera seguía siendo un profesional competente y comprometido con su trabajo.
La relación con Antonela se volvió cada vez más tensa a medida que ambos luchaban con sus propios demonios internos. Alexander buscaba desesperadamente algo que llenara el hueco en su corazón, pero la decepción y la falta de entendimiento mutuo los llevaron a distanciarse emocionalmente. Las discusiones se convirtieron en moneda corriente, y la chispa inicial que los unió se desvaneció lentamente, dejando solo la sombra de lo que una vez fue su amor.
En medio de todo esto, Alex se encontraba cada vez más aislado. Sus amigos, como Poleg y Fer, desaparecieron gradualmente de su vida, dejándolo con una sensación de soledad y desconcierto. Los días se convirtieron en una repetición de rutinas vacías y relaciones superficiales que no podían llenar el vacío interior que sentía.
A pesar de su éxito profesional y sus logros académicos, Alexander se sentía perdido y desconectado de sí mismo. La búsqueda de redención y propósito se convirtió en un viaje solitario y doloroso, donde cada paso hacia adelante parecía llevarlo más hacia un abismo emocional.
El vacío interior de Alexander lo llevó a refugiarse cada vez más en el gimnasio de la estación de bomberos, donde ejercía como un híbrido entre bombero voluntario y médico. La rigurosa disciplina de su alimentación y entrenamiento físico se convirtió en su única fuente de control y escape ante la creciente oscuridad que lo rodeaba. Mientras su cuerpo se transformaba, Antonela observaba desde la distancia cómo el hombre que amaba se volvía cada vez más distante y enigmático. La imagen del Alex que conocía, con su esencia amable y su pasión por la vida, parecía desvanecerse lentamente bajo el peso de su nueva obsesión por el poder y la violencia.
Las antiguas lesiones de Alex sanaban, pero las cicatrices emocionales seguían abiertas. La traición percibida por parte de sus superiores en el hospital había desatado una tormenta de emociones negativas que lo llevaron a abandonar su carrera médica. Sin trabajo y envuelto en un torbellino de inquietudes, Alex encontró en Tovi un compañero de trabajo inesperado. Tovi, un hombre de pocas palabras pero con una astucia y un carisma que Alex conocía bien de sus días en Japón, se convirtió en un socio en sus actividades ilícitas.
Para Alex, la línea entre el bien y el mal era clara; entendía perfectamente que sus acciones eran moralmente reprobables, pero una fuerza interna lo impulsaba sin tregua hacia ese camino. No era un hombre confundido; había elegido conscientemente la vida delictiva como su nuevo paradigma. Había probado la vida "normal", la vida de reglas y restricciones, y había encontrado en cambio una fascinación perversa por la adrenalina del crimen, el dinero fácil y el control absoluto sobre su destino. Cada delito no solo aumentaba su riqueza material, sino también su sensación de poder y dominio sobre su entorno. Este ciclo autodestructivo alimentaba el vacío en su interior, convirtiéndolo en un depredador sin remordimientos en un mundo que él veía como hostil para aquellos que seguían las reglas establecidas.
Antonela, al principio reticente y preocupada por los cambios en Alex, pronto se vio envuelta en su espiral descendente. Movida por el deseo de recuperar al hombre que amaba y también por la fascinación por el poder que Alex parecía ejercer, Antonela comenzó a deslizarse gradualmente hacia el mundo del crimen organizado junto a él. Lo que comenzó como una simple complicidad moral pronto se convirtió en una colaboración activa, donde Antonela, impulsada por una mezcla de amor distorsionado y ambición personal, comenzó a desempeñar un papel cada vez más activo en los planes y operaciones de Alex.
Su relación se volvió tensa y cargada de emociones encontradas. Antonela, aunque consciente del peligro y la inmoralidad de sus acciones, se aferraba a la esperanza de que, de alguna manera, Alex pudiera volver a ser el hombre que una vez amó. Mientras tanto, Alex se hundía más profundamente en el abismo de su propia creación, una espiral de autodestrucción donde el poder y la violencia se convertían en su única válvula de escape frente al vacío existencial que lo consumía.
La vida de ambos se convirtió en un juego peligroso de riesgo y recompensa, donde los límites entre la pasión distorsionada y la desesperación por encontrar significado se desdibujaban cada vez más. Mientras tanto, el mundo exterior, ajeno a su tormento interno, seguía girando sin pausa, indiferente a los dramas humanos que se desplegaban en sus rincones más oscuros y secretos.
El abismo devolvió su mirada antes de lo planeado. La venta de Apache comenzó bien, los gramos se vendían muy rápidamente y de forma fácil aunque a un precio no tan alto como era de esperarse. Lamentablemente, de un momento a otro, la tentación pudo y venció al autocontrol de Rengo, llevándolo a consumir poco a poco dosis más altas, llegando al punto en el que esté comenzaría a dejar que sea afectada su relación con Arthur, llevándolo a un punto de gran estrés al tener que encargarse de esta red de tráfico, explotando con sus seres más cercanos. Llegando al punto en el que Rengo cansado de todo, decidiría encerrarse por unas semanas, meses de frío, sufrimiento y dolor encerrado en un baño vomitando, en una cocina buscando lo más mínimo para comer y beber, en una habitación donde solo podría pasar sus horas viendo al techo y nada más, hasta que recordaría un día entre sus momentos de lucidez un videojuego que Wiliam le había contado hace muchísimo tiempo, un tal DAYS GONE...
Con su poca estabilidad mental en pie decidió descargar este videojuego para su PC, y comenzaría a jugarlo. Days Gone no fue el videojuego más atrapante por su trama, ni por su jugabilidad, nada de eso había llamado la atención de Rengo, Rengo había sentido una sensación diferente al jugarlo, tomar la motocicleta de su protagonista y comenzar a dar mil vueltas por el mapa del videojuego sin nisiquiera hacer misiones ni nada, solo ir de aquí hacia allá... La libertad era algo que Rengo sentía que había perdido hace mucho tiempo, algo que necesitaba, esa sensación que le daba dar vueltas por la madrugada en su motocicleta por la ciudad y que poco a poco fue pasando casa vez más hacia solo consumir mierda, estar y vivir para las drogas, las armas, el crimen... Ha pasado el tiempo, los días se hicieron noches, las noches semanas, y cuando por fin el juego ya no tenía mucho por ofrecerle, no había más vómitos, ya no había más dependencia de opioides en su cuerpo.
Rengo decidió salir, mentalizado en buscar esa pequeña libertad que tanto quería fue rápidamente en búsqueda poco a poco de un comprador para su motocicleta, el cual no tardo en aparecer, Darren era un tipo pasando su crisis de los 40 totalmente interesado en una motocicleta deportiva de alto rendimiento como la Akuma de Rengo, llegando a un buen trato por esta, a lo que sin medirse en gastos tomo todos sus ahorros y comenzó a buscar por cielo y tierra una Cliffhanger, una motocicleta muy parecida a la que había en aquel videojuego que tanto lo ayudo a superar su adicción, conociendo a Wallace.
Wallace era un tipo de Harmony, que tenía una motocicleta de su juventud, una Cliff que parecía estar en perfecto estado por fuera, pero la mecánica de la moto no habría tenido un mantenimiento en años, el ahora viejo y un poco obeso Wall pedía bastante dinero por su motocicleta algo vieja, pero luego de negociar por unos cuantos miles y unas bolsas de marihuana, Rengo conseguiría así su Cliffhanger de una vez.
Ahora, el sobrino de Wall, James un ex corredor de enduro tendría una BF400 que utilizaba en su época de primera temporada en carreras oficiales de Los Santos de Enduro y Cross. Motocicleta que ya no utilizaba hace tiempo debido a que habría recibido una nueva motocicleta por parte de sus patrocinadores dejando la anterior algo abandonada, esto llamaría la atención de Rengo, tomando el resto de sus ahorros y ganancias de la venta de Apache, comprando así la BF400 de James, teniendo ahora 2 motocicletas que poner en condiciones perfectas, un pasatiempo que ahora mismo sería bueno para mantener la mente de Rengo ocupada y sin pensar en sustancias por un tiempo. Bueno... Sin contar los porros que fumó con James dando vueltas estos en la montaña con sus motocicletas.
Días han pasado desde que Brendan llegó a Los Santos, siendo un cóctel de emociones desde que recibió el mensaje de "Budget". Las primeras horas fueron un descontrol emocional que ha sido ahogado entre dos prostitutas, una de nombre "Leila" y otra llamada "Venus", o al menos eso es lo que Brendan podría recordar al día siguiente, con gran dolor de cabeza y algunas molestias musculares, que no serían impedimento para que se ponga en pie y comience a entrenar en el gimnasio público de Vespucci, donde conocería a Lachlan, o apodado por Brendan como "Lala" el cual entre conversaciones, Lala le ofrecería a Brendan una gran cantidad de Marihuana a un bajo coste, a lo que Brendan se negaría, pero este se ofrecería a darle una mano para vender todo su producto en solo minutos.
Luego de esto, visitaría un pequeño PUB en el centro comercial, un local acogedor donde conocería a uno de los propietarios del lugar llamado "Percy" y su hermano "Dara", un compatriota Irlandés, bastante amigable con el cual tendría una larga charla, bastante diversa entre su tierra natal y su carrera como pugilista juvenil. Compartiendo anécdotas, para prontamente Percy ofrecerle a Brendan el uso del recinto utilizado por ellos para la liga de boxeo organizada por Percy y sus socios.
En la noche, ese mismo día Brendan volvería al PUB buscando una cerveza, la cual compartiría con un sujeto de cabello rojo, otro compatriota llamado "Conell" o "Red". A lo que Lala llegaría, interrumpiendo la charla y poniendo una tensa situación entre Conell, Lala y Brendan, Brendan manteniendo una postura calmada se vio en situación de participar del robo a un vehículo encargado por Conell, el cual realizó sin ningún tipo de problema, pero esa historia la dejaremos para otro día.
La situación habría enfurecido tanto a Brendan que asistiría al recinto antes mencionado por Percy, hablando con este, junto a su hermano Dara y un tal "Logan", un residente de Los Santos, aparentemente socio de Percy y Dara. Cabe aclarar que hubo bastante tención entre Brendan y Logan, debido a diversos comentarios realizados por Brendan sobre "los imbéciles americanos", haciendo que Logan tengo un subidón de temperatura insultando a Brendan, el animal dentro de Brendan despertaría, buscando constantemente mediante miradas, indirectas y preguntas que Logan suba al ring para darle una paliza a puño limpio hasta que no pueda levantarse. Afortunadamente Logan sin esconder la cola entre las patas se negaría a pelear de forma indirecta pero algo respetable para Brendan, haciendo que la situación se quedara en pausa. La charla entre Brendan y Percy se daría de forma indiscreta, tocando el asunto que sucedió con Conell y Lala la noche anterior.
Luego de esto iría en búsqueda de Conell al PUB, con el cual tendrían una directa y bastante sería charla, que terminaría en negocios entre ambos, aclarando muchos asuntos. ((Post adjunto))
Posterior a esto, Brendan daría con unos sujetos durante una de sus rondas de venta en una fiesta, fiesta en la cual este podría vender algunas dosis de Cocaína, aunque llamando la atención de dos sujetos, estos serían "Zeta" y "Dylan", los cuales sería muy insistentes en necesitar dinero rápido, jactándose de su habilidad como vendedores de marihuana, en una primera instancia Brendan se negaría apartándose de los sujetos, pero estos mantendrían su postura, buscando cada vez más y más a Brendan, conocido para ellos como "Billy" según Brendan les habría indicado, identificándose ellos como antes mencionado. Claramente la insistencia de estos sujetos llamaría demasiado la atención de Brendan, haciendo que éste decida contactarlos desde un teléfono descartable, dándole las indicaciones de acudir a un estacionamiento vacío, en una planta intermedia de forma rápida, concreta y sin vueltas para ofrecerles un kilo de cocaína a un buen precio, para que estos demuestren cuánto tardarían en revender el producto, por experiencia Brendan recordaría algo enseñado por su ex jefe "Budget" y le pediría a ambos que se levanten la ropa demostrando no tener micrófonos, cámaras ni nada extraño, dándose un mínimo de seguridad.
En la mente de Brendan no habría momento de esta reunión en donde no se planteara dos veces volarle la cabeza de un tiro a cada uno, impulsado por la desconfianza de la situación y lo rápido que debía ser esto para que nadie los viese.