Desde temprana edad, Miguel se vio obligado a trabajar en las calles de Barcelona. Venta ambulante, limpiaba zapatos, hacía recados o cualquier otro trabajo que pudiera encontrar. Estos trabajos informales, aunque mal pagados, le brindaron la oportunidad de interactuar con turistas de todo el mundo y a tener un primer contacto con otros idiomas desde muy joven. Al interactuar con turistas de habla inglesa, comenzó a familiarizarse con el idioma. Estudiaba por su cuenta en la biblioteca local aprovechando el acceso gratuito a internet. Cuando ya tuvo la edad legal para trabajar empezó como camarero en el bar donde trabajaba su madre lo cual le ayudo a seguir mejorando y cuando ya llevaba un tiempo y decidió que su lugar estaba fuera de España se centró en el aprendizaje del idioma para poder ir a Los Santos.