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Nombre: Duffy Kioto Edad: 23 Años Nacionalidad: China
Duffy Kioto nació en la ciudad de Shanghái, China, en el seno de una familia humilde dedicada al pequeño comercio callejero. Desde joven demostró un espíritu inquieto y una astucia natural para negociar, aprendiendo a moverse entre mercados abarrotados y calles donde la ley era más un rumor que una garantía.
La adolescencia lo marcó profundamente: mientras ayudaba a su padre en el negocio familiar, fue testigo de cómo las bandas locales controlaban los barrios mediante extorsiones. En lugar de doblegarse, Duffy desarrolló habilidades de observación, paciencia y, sobre todo, la capacidad de ganarse la confianza de cualquiera.
Con apenas 20 años, se vio obligado a abandonar China tras un conflicto con una triada local que lo persiguió por un malentendido en un intercambio. Gracias a un contacto en el puerto, logró embarcarse en un carguero con rumbo a los Estados Unidos. Su viaje fue largo, lleno de incertidumbre y noches sin dormir, pero en cada puerto aprendía algo nuevo: idiomas, costumbres y trucos callejeros que más tarde serían su carta de presentación.
Finalmente, llegó a Los Santos, una ciudad vibrante pero peligrosa, donde vio reflejado todo lo que había dejado atrás: negocios turbios, corrupción y oportunidades para quien supiera moverse con inteligencia. Al principio trabajó en pequeños restaurantes chinos, ganándose la vida honestamente, pero el destino lo arrastró a los rincones más oscuros de la ciudad.
Hoy, Duffy Kioto es reconocido como un hombre misterioso, estratégico y calculador, que sabe cuándo hablar y cuándo callar. Nunca olvida sus raíces, pero en Los Santos encontró el escenario perfecto para reinventarse: un lugar donde cada movimiento puede ser el inicio de un imperio… o el final de todo.
Nombre : Juliana Díaz Edad : 20 Años Nacionalidad : Estadounidense Domicilio:Adams Altura : 180 cm
Juliana Díaz es una mujer de 20 años nacida y criada en el Bronx, Nueva York. Desde pequeña, estuvo rodeada de situaciones difíciles: pandillas, violencia y el constante sonido de los tiros en las calles. A los 13 años, su vida cambió por completo cuando perdió a sus padres Maria Florecia y Cristian Acosta en un tiroteo entre bandas. Quedó sola, pero nunca permitió que el dolor la definiera. Al contrario, lo uso como motor para salir adelante.
A pesar de la tragedia, encontró refugio en los estudios y en el deporte. La disciplina del entrenamiento físico y la dedicación a sus estudios le proporcionarán una salida y le ayudarán a canalizar su dolor. No era solo una joven determinada, sino también inteligente, con un fuerte sentido de justicia y el deseo de hacer una diferencia en su comunidad.
Desde joven, tuvo claro que quería salir de su barrio y hacer algo diferente con su vida. Sabía que no podía quedarse en las mismas calles que la habían visto perder a su familia. Fue entonces cuando decidió postularse para formar parte de la LSSD, buscando ser una fuerza de cambio en su comunidad. Quería asegurarse de que otras personas no tuvieran que vivir lo mismo que ella, y que las calles de Nueva York pudieran ser más seguras para las futuras generaciones. Su determinación y valentía le dieron la oportunidad de unirse al equipo, destacándose rápidamente por su capacidad para manejar situaciones de alta presión y su empatía hacia las personas a las que juró proteger.
Aunque su camino no ha sido fácil, nunca ha dejado que las adversidades la derrumben. A día de hoy, sigue luchando por su sueño de hacer de Nueva York una ciudad más segura. Aparte de su trabajo, dedica su tiempo libre a mentorizar a jóvenes en situación de vulnerabilidad, compartiendo su historia y animándolos a no rendirse ante las dificultades. Es un ejemplo de cómo se puede superar cualquier obstáculo si se tiene determinación y un propósito claro.
Hoy, con 20 años, es un símbolo de lucha, resiliencia y esperanza para muchas personas. Convencida de que su historia puede inspirar a otros, Juliana está comprometida no solo con su trabajo, sino también con la causa de cambiar la vida de aquellos que, como ella, han crecido en circunstancias difíciles. Está convencida de que, con el tiempo, puede contribuir a la transformación de su ciudad y evitar que otros pierdan lo que ella perdió.
Nombre: Lautaro Acosta Edad: 20 Años Nacionalidad: Estadounidense Domicilio: Adams Altura: 180 cm
Lautaro Acosta es un hombre de 20 años nacido y criado en EE.UU. Su historia comienza en las calles del Bronx, donde crecieron rodeados de cosas peligrosas como tiroteos entre pandillas, crio solo ya que a su edad de 13 años perdio a sus padres por unas balas perdidas en el medio de un tiroteo. Desde joven, Lautaro sintió la presión de salir de su barrio para conseguir algo mejor en su vida y la constante búsqueda de algo mejor.
Nombre: Genaro_Romero Edad: 32 Años Nacionalidad: Argentina Domicilio: Adams Altura: 180 cm
Genaro Romero es un hombre de 32 años nacido y criado en Argentina. Su historia comienza en las calles de Buenos Aires, donde crecieron rodeados de la cultura del tango, el fútbol y las reuniones familiares en las que se debatía sobre política y se discutían los sueños y frustraciones de la vida cotidiana. Desde joven, Genaro sintió la presión de una economía inestable y la constante búsqueda de algo mejor. Se dedicó a varios trabajos, pero ninguno le permitió avanzar lo suficiente como para dar el salto que tanto ansiaba. Esto lo llevó a explorar caminos más oscuros para sal.
En sus veinte, Genaro trabajó como mecánico y en pequeños "favores" que ayudaban a llevar algo extra al bolsillo, pero también le generaban problemas. Fue entonces cuando se vio involucrado en un caso de tráfico de autopartes, lo cual le generó bastantes problemas con las autoridades locales. Aunque logró evitar la cárcel, esta experiencia lo dejó con el estigma de alguien que se movía en el límite de la ley, lo que dificultó aún más su acceso a empleos. A los 30, decidió dejar Argentina y buscar una vida nueva en el extranjero, y así llegó a Los Santos, Estados Unidos. En esta ciudad, donde nadie conocía su historia, encontró una oportunidad para empezar de cero. Vive en un modesto departamento en el barrio de Adams, que aunque no es un lugar lujoso, le da el anonimato y la paz que buscaba. Con su experiencia en mecánica y reparación de autos, Genaro logró abrir un pequeño taller en el vecindario, donde se gana la vida de manera honesta y construye una clientela leal.
Sin embargo, aún recibe llamadas de antiguos "amigos" desde Argentina que le ofrecen trabajos rápidos y dinero fácil. A pesar de haber cruzado continentes para dejar su pasado atrás, a veces se pregunta si realmente puede escapar de esa vida, especialmente cuando las deudas o la nostalgia por los días de acción le hacen dudar de su nueva ruta. Aun así, Genaro se esfuerza por seguir adelante, decidido a ganarse su lugar en Los Santos sin dejarse arrastrar por viejas.