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Gavin Molina es un hombre de 27 años que vive en un pequeño apartamento en la Torre DAvis, un lugar tan desvencijado como su propia historia. Desde niño, la vida le ha enseñado a avanzar con lo poco que tiene. Su madre, una mujer luchadora y cariñosa, ha sido su única familia. Gavin nunca conoció a su padre; de él solo sabe lo que su madre le contó alguna vez: era un hombre complicado que dejó un vacío tan grande que Gavin, de alguna forma, siempre intentó llenar.
Hace cinco años, la salud de su madre comenzó a deteriorarse por una enfermedad degenerativa, lo que forzó a Gavin a asumir el rol de cuidador. Trabaja en Los Santos Customs y pasa el resto del día cuidándola. Cada mañana, la ayuda a levantarse, la baña, le da de comer y se asegura de que tome sus medicinas. Aunque su vida es rutinaria y llena de sacrificios, Gavin siente una responsabilidad profunda y un amor incondicional hacia ella.
En sus pocas horas libres, Gavin ha encontrado una especie de misión en ayudar a personas en situación de calle y a jóvenes adictos del vecindario. Todo comenzó una noche, cuando regresaba a casa después de su turno. Vio a un hombre joven sentado en una banca, temblando de frío y con la mirada perdida. Sin pensarlo dos veces, Gavin le ofreció un café y algo de comer. Se sentaron a charlar y escuchó al hombre contarle su historia, marcada por el abuso de sustancias y el abandono. Aquella noche, Gavin entendió que muchos como él cargaban con historias difíciles y que, con solo un poco de empatía, podría ayudarlos a encontrar esperanza.
Desde entonces, Gavin intenta acercarse a quienes están pasando por dificultades. Los escucha, les lleva comida o les da algunos consejos que él mismo ha aprendido en su vida de resistencia. No es un consejero profesional, pero se ha convertido en un amigo para muchos de los jóvenes que rondan el vecindario. Con el tiempo, Gavin se ha dado cuenta de que estas interacciones no solo ayudan a otros; también lo sanan a él, mitigando su propia soledad y llenando, de alguna forma, el vacío que su padre dejó.
La vida de Gavin Molina es un delicado equilibrio entre el cuidado de su madre, su trabajo y su misión personal de ayudar a otros. Su camino está marcado por pérdidas y renuncias, pero también por el inmenso propósito que ha encontrado en dar a otros la empatía y el apoyo que a él, muchas veces, le faltaron. Aunque no siempre sabe si está haciendo lo correcto, se levanta cada día con la esperanza de que sus actos tengan un impacto positivo en aquellos que, como él, buscan una oportunidad para seguir adelante.
En este momento ha decidido darle un mayor sentido a su vida profesional y empieza a opositar para la LSES. Con gran determinación desea lograrlo, darle una mayor calidad de vida a su madre, un nuevo mejor hogar y seguir aprendiendo y aportando ayuda a quién más lo necesite.
Garrett Zamora nació en Miami, Florida (EEUU) un 11 de agosto de 1997 y de orígenes costarricenses.
Sus padres María y Rafael tuvieron 6 hijos, siendo Garrett el mayor. Le pudieron ofrecer una infancia feliz aunque también le cargaron de responsabilidades desde bien pequeño ya que debía ayudar con las labores de la casa y el cuidado de sus hermanos. Garrett era feliz con ello, le iba bien en el colegio, pues le gustaba aprender e incluso le quedaba tiempo para empaparse y aprender del negocio familiar que sustentaba a la familia. El cuál era un gimnasio, cuya influencia hizo que también poco a poco se fuera enamorando del deporte, del esfuerzo y quisiera trabajar en mejorar su condición física.
Compaginaba todas sus labores con una carrera atlética, amaba correr y las carreras. Se esforzaba mucho y ganó 7 medallas en su equipo de atletismo del instituto, lo que le ofreció una beca para entrar en la universidad, que sino hubiera sido por ella no habría podido conseguir.
Garrett se había convertido en un adolescente responsable, estudioso y querido por sus familiares. Pero algo que se le fue quedando de lado fueron las relaciones sociales, pues debido a lo ocupada que fue su vida desde bien entrada la infancia no dedicó suficiente tiempo a las amistades y no sacó de la escuela ningún amigo inseparable. Algo que siempre ha tenido clavado y deseaba romper esa barrera que siempre ha colocado por darle prioridad a otras cosas en su vida.
Se licenció con éxito en ciencias del deporte en la Universidad de Miami, dónde continuó con su carrera de atletismo e hizo grandes amistades. En esta época de su vida pudo dedicarse plenamente a él, siguió siendo responsable con sus estudios y el atletismo. Pero le dedicó tiempo al aspecto social, se dejó conocer y le dedicó tiempo a amistades. Algo que necesitaba, algo que le hizo mucho bien al separarse del vínculo familiar al que estaba tan unido.
Al finalizar la universidad, se reunió con su familia y les comunicó que deseaba irse con su amigo Mijail de la universidad a vivir a la costa oeste, concretamente a Los Santos a labrarse su propio futuro. Su familia lo había sido todo y pese a que la echará de menos es algo que necesita hacer. Sus resultados deportivos no fueron lo demasiado llamativos para conseguir convertirse en profesional y se quedó el sueño en el camino, ahora sueña con labrarse su propio futuro.
En mayo de 2021 con 23 años de edad llega Garrett a Los Santos, un chico cauto e inteligente, tímido pero divertido, con muchas ganas de aprender de la vida y superar obstáculos. Abrumado por el cambio, pero con gran energía por sentirse orgulloso de lo que puede llegar a conseguir por cuenta propia.
Su historia en Los Santos empieza quebrada pues no consigue él ni Mijail encontrar trabajo de su licenciatura y sin pudor se ponen a trabajar en el campo y con el tiempo fundaron su propia empresa de recolectores y suministradores de productos agrícolas (Deliveries FreshCo). Fueron buenos tiempos de mucho esfuerzo y trabajo, pero también veían la delincuencia que había en la ciudad y por ello decidieron vender la empresa por una gran suma de dinero y empezar a formarse en empresas de seguridad, con objetivo de llegar a sentirse capacitados para llegar a entrar en una LEO.