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El sonido de la lluvia golpeando las ventanas de su departamento en Los Santos le traía recuerdos. Cerró los ojos un instante y se vio a sí misma años atrás, corriendo bajo la misma lluvia en las abarrotadas calles de Liberty City, con una mochila al hombro y la mente llena de sueños.
Sarah Blacklake nunca fue una mujer común. Su cabello blanco la hacía destacar, pero era su carácter lo que la distinguía: fuerte, decidida y con una testarudez heredada directamente de su madre, Agatha Baker. Desde niña, Sarah aprendió que la vida no era fácil, que había que pelear por lo que uno quería, y que mostrar debilidad era un lujo que no siempre podía permitirse.
Sarah creció en un hogar donde las discusiones eran frecuentes, pero el amor estaba presente de formas silenciosas. Su madre, Agatha, era una mujer de hierro. Exmilitar, con una presencia imponente y una mente afilada, tenía una visión clara de cómo debía criarse una hija: con disciplina, determinación y sin margen de error.
Su padre, Isaac Blacklake, en cambio, era su refugio. Aunque también era un hombre firme y trabajador, poseía una calidez que equilibraba la frialdad de Agatha. Con él, Sarah encontraba consuelo cuando su madre era demasiado dura.
Desde pequeña, sintió la presión de ser fuerte. No porque sus padres se lo impusieran directamente, sino porque no quería decepcionarlos. Agatha esperaba que su hija fuera una mujer independiente y resistente, mientras que Isaac simplemente quería que encontrara su propio camino sin perderse en la rigidez de su madre.
La adolescencia de Sarah fue un constante choque con Agatha.
Las peleas eran inevitables. Si no era por sus amistades, era por su rendimiento académico o por la sensación de que su madre nunca estaba satisfecha con lo que hacía. Agatha era crítica, exigente y no dudaba en señalarle cada error.
—No puedes andar por la vida esperando que te feliciten por hacer lo mínimo, Sarah —le decía su madre con severidad.
—¿Lo mínimo? ¿Sabes cuánto me esfuerzo? ¡Pero nunca es suficiente para ti! —respondía Sarah con furia.
En esas discusiones, Isaac se convertía en su refugio. Cuando los gritos cesaban, él la encontraba en su habitación, con los ojos llenos de lágrimas contenidas.
—No la odies por ser así —le decía con voz serena—. Ella solo quiere que seas fuerte.
—No necesito ser fuerte todo el tiempo, papá —susurraba Sarah, sintiendo el peso de la presión en sus hombros.
Isaac la dejaba desahogarse y, cuando la tormenta pasaba, le recordaba que su madre, aunque dura, la amaba más de lo que podía expresar.
A pesar de los conflictos, Sarah nunca dejó de admirar a Agatha. La veía como una mujer que había luchado contra todo y todos para llegar donde estaba. En el fondo, anhelaba su aprobación, aunque le costara admitirlo.
Entre las disputas familiares, Sarah encontró un escape en Ethan, su primer amor. Él era su opuesto: relajado, risueño y sin miedo a mostrarse vulnerable.
Con él descubrió que podía bajar la guardia, que no siempre tenía que ser la chica fuerte que su madre esperaba. Sin embargo, cuando llegó la hora de tomar decisiones sobre su futuro, comprendió que sus caminos eran distintos.
—¿De verdad vas a irte a Liberty City? —le preguntó Ethan una noche, con la voz cargada de tristeza.
—Sí. Es mi oportunidad.
—¿Y yo?
Sarah lo miró con dolor, pero sin dudar.
—No puedo quedarme.
La despedida fue silenciosa. Sin dramas ni promesas rotas. Ethan la abrazó y le susurró al oído:
—Siempre estaré orgulloso de ti.
Y así, Sarah partió hacia Liberty City, dejando atrás su adolescencia y las personas que marcaron su vida.
Liberty City la recibió con el frío implacable de sus calles y la dureza de la escuela de medicina. Desde el primer día, Sarah comprendió que no bastaba con ser buena; había que ser la mejor.
Los días se convirtieron en una rutina de libros, prácticas extenuantes y noches sin dormir. La presión la hacía dudar a veces, pero cuando estaba a punto de quebrarse, recordaba las palabras de su madre:
"No hay margen para el error."
Pero en ese caos, encontró a Noah y Camila, sus compañeros de batalla.
Noah era el genio sarcástico que hacía chistes incluso en medio de una cirugía, mientras que Camila era el alma del grupo, siempre preocupada por los demás. Entre ellos, Sarah encontró algo que nunca había tenido antes: un sentido de pertenencia.
Con Noah, en particular, su relación se volvió más profunda de lo que esperaba. Él la entendía de una manera que nadie más lo hacía, pero cuando él insinuó un futuro juntos, Sarah hizo lo que siempre hacía cuando algo la hacía sentir vulnerable: se alejó.
—No quiero ser alguien que dependa de otra persona —le dijo una noche.
—Tal vez no se trata de dependencia, Sarah. Tal vez se trata de no estar sola.
Ella no respondió. Se marchó antes de que pudiera cambiar de opinión.
Con 23 años y un título en medicina, Sarah volvió a Los Santos. Pillbox Hill Medical Center se convirtió en su nuevo hogar, donde cada día era una batalla contra el tiempo.
El hospital la consumía. Cirugías de emergencia, traumas imposibles y noches interminables en la sala de urgencias. No había margen para errores, y ella lo sabía.
Sus amistades en la ciudad eran pocas, aunque mantenía contacto con Noah y Camila desde la distancia. Su madre, aunque orgullosa, nunca lo dijo abiertamente.
—Hiciste lo que tenías que hacer —fue lo más cercano a un “Estoy orgullosa de ti” que Sarah recibió de Agatha.
Su padre, en cambio, la abrazó fuerte la primera vez que la vio tras su regreso.
—Bienvenida a casa, doc.
Sarah sonrió.
Pero aunque había logrado lo que tanto soñó, una pregunta seguía sin responder: ¿Quién era Sarah más allá de la medicina?
Quizás, algún día, se permitiera descubrirlo.
Nombre: Elena Carter
Fecha de nacimiento: 12 de abril de 1999
Lugar de nacimiento: Pensilvania, Estados Unidos
Elena Carter nació en el seno de una familia de clase media en la histórica ciudad de Filadelfia, Pensilvania. Desde temprana edad, mostró un interés profundo por la justicia y el funcionamiento de la ley. Inspirada por las historias de abogados que luchaban por los derechos civiles y la igualdad, Elena demostró una voluntad firme de seguir esos pasos y hacer su aportación al mundo.
Un aspecto que marcó su infancia fue el relato constante de su abuelo, un veterano de la Segunda Guerra Mundial, sobre sus experiencias en el servicio militar. Las historias de valor y sacrificio que compartía su abuelo despertaron en Elena un profundo respeto por el servicio militar y un interés por comprender las complejidades del campo.
Su educación primaria y secundaria transcurrió en la comunidad local de Pensilvania, donde destacó no solo por su excelencia académica, sino también por su participación activa en actividades extracurriculares relacionadas con la justicia social y el activismo. Elena fue miembro activo del club de debate, donde perfeccionó sus habilidades de argumentación y persuasión, sentando las bases para su futura carrera legal.
Después de graduarse con honores de la escuela secundaria, Elena decidió continuar su educación en la Universidad de Pensilvania, una decisión que fue un paso natural dada su determinación por seguir una carrera en derecho. Durante sus años universitarios, se especializó en estudios jurídicos, complementando su currículum con cursos de ética legal, derechos humanos y litigios.
Sin embargo, su compromiso con la justicia no se limitaba a las aulas universitarias. Elena se involucró activamente en organizaciones estudiantiles dedicadas a la promoción de los derechos humanos y la justicia social. Participó en clínicas legales comunitarias, brindando asesoramiento jurídico gratuito a personas de bajos recursos y trabajando en casos de inmigración y discriminación.
Durante sus años universitarios, el interés de Elena por el trabajo militar resurgió debido a las historias de su abuelo. Comenzó a investigar sobre el servicio militar y consideró la posibilidad de unirse a las fuerzas armadas como una forma de continuar con el legado familiar de servicio y sacrificio.
Después de completar su licenciatura con distinción, Elena fue aceptada en la prestigiosa Facultad de Derecho de Harvard, donde continuó sobresaliendo académicamente. Durante su tiempo en Harvard, aprovechó al máximo las oportunidades para ampliar su experiencia legal, realizando pasantías en bufetes de abogados de renombre y organismos gubernamentales.
Después de obtener su título de abogada, Elena se unió a un bufete de abogados de Nueva York especializado en derechos civiles y litigios de alto perfil. Su trabajo se centró en casos que involucraban discriminación racial, derechos LGBTQ+, y acceso a la justicia para comunidades marginadas. Elena se destacó por su habilidad para abordar problemas legales complejos con compasión y determinación, ganándose el respeto de colegas y clientes por igual.
A los 24 años, Elena está comprometida con su carrera en el campo legal y sigue siendo una defensora apasionada de la justicia social. Fuera de su trabajo, dedica su tiempo a la mentoría de estudiantes de derecho y al voluntariado en organizaciones sin fines de lucro que brindan servicios legales gratuitos a comunidades desfavorecidas. Su objetivo es seguir siendo una voz para aquellos que no pueden hablar por sí mismos y trabajar incansablemente para construir un sistema legal más equitativo y accesible para todos. Aunque el servicio militar sigue siendo una posibilidad en su mente, su enfoque principal sigue siendo la promoción de la justicia y los derechos humanos a través de la ley.
Elya Jones, una joven estadounidense nacida el 23 de junio del año 2000, quien a sus 18 años llegó a Los Santos para culminar sus estudios médicos en la ULSA, mientras los meses pasaban los exámenes llegaban, un dia conoció a un Teniente de Navío llamado Naya Peralta del cual se enamoró perdidamente, al darse cuenta ésta quito aquellos pensamientos y continuó fija en sus estudios. Una tarde una compañera de la Universidad le propuso hacer un pequeño viaje a la isla de Cayo Perico para despejarse por lo que aceptó, al llegar a aquella isla se volvió a encontrar con el Teniente de Navio con quien se presento ya formalmente, tras eso se encontro nuevamente con su amiga y continuaron la travesia por la isla hasta regresar a la costa de Los Santos.
Los dias pasaron y Elya ya se habia graduado culminando por fin sus estudios, su cumpleaños se acercaba pero era el primero de tantos que pasaria sola por lo que la noche de ése dia salío a la terraza en la Torre Adams y por primera vez en su vida se arriesgo a beber una cerveza, eso que ella tanto llamaba un desperdicio de tiempo, la segunda botella la comenzo a sacar de contexto, debió sentarse para no terminar en el suelo como borracho recien tomado, en ese momento no sabia como ni donde se encontraba, tambien se juro no volver a tomar una botella en su vida, mientras eso pasaba la imagen o tal vez el mismo Naya Peralta se aparecia frente a ella, en ese momento sintió como le bajaba todo y volvia a sus cinco sentidos, a pesar de eso se sentia tan feliz de que estuviera ahí en ese momento que no podia expresarlo. Naya le acompaño a su departamento y en ese momento una cosa llevo a la otra provocando que al otro dia ambos despertasen en la misma cama y enredados en las sabanas. En la mañana ambos hablaron de lo sucedido, ella se disculpo por lo sucedido, le dijo que no volveria a pasar y él le confeso que estaba en pareja con una chica del trabajo en donde él estaba, ambos estuvieron de acuerdo en olvidar aquello y continuar sus caminos.
¿Quien iba a decir que ese acuerdo no duraria mucho? En un momento de debilidad Naya se aparecio en el departamento de Elya quien recien habia llegado del trabajo, ésta se ofrecio a escucharle mientras le preparaba un café, él le contaba sobre los problemas con su actual pareja y que no sabia como afrontarlos sin lastimarla, a pesar de todo Elya lo queria y le dolía verlo asi, ya sin poder aguantarse y mientras le entregaba el café confesó sus sentimientos por él, el pelinegro no sabia como afrontarlo, el tambien sentia algo pero no sabia si solo era interes o amor. Esa noche ambos volvieron a fundirse entre besos y caricias ya teniendo en claro sus sentimientos, al otro dia Elya se sentia la mujer mas feliz del mundo, como no, estaba con el hombre que ella queria y habia terminado sus estudios en medicina, ese dia Naya termino con su pareja y comenzó su nueva vida con Elya, todo iba bien y mejoro ya cuando se enteraron que iban a ser padres.
Al pasar los meses comenzaron a hacer los preparativos y se mudaron a Paleto Bay, donde arreglaron todo para la venida de la niña, ya faltaba un mes para que al fin estuvieran todos juntos, pero un dia todo cambio, esa tarde Elya llegaba de comprar unos adornos para la pieza de los bebés y al ingresar al departamento escucho ruidos raros del segundo piso en donde estaba la habitacion principal, subió en silencio y se asomó por la escalera encontrandose a su pareja junto a una mujer rubia, esta no dijo nada solo bajo y salio rapidamente escondiendose en el garaje mientras que ahi mismo se desmoronaba, luego de unos minutos apareció Naya con aquella chica, éste la subio en su coche y se fue. En la noche Elya acomodaba sus cosas para irse del departamento, no podia aguantar ni un minuto mas ahi dentro, en eso llego Naya y confundido por la situacion le pregunto que pasaba, Elya le grito que ya sabia sobre su engaño y el se escuso diciendo que la chica llamada Isabella Batelli le habia drogado, Elya no le creyó debido a que habia visto todo claramente y se fué de nuevo la ciudad comprando un departamento en la Torre Pillbox.
Pasado el tiempo Elya tuvo a Elizabeth, su pequeño sol por lo que rapidamente consiguió trabajo en el Gobierno como funcionaria del Departamento de Interior, Naya por su parte continuaba como miembro de LSAF, éste venia a visitar de vez en cuando a su hija e intentar que Elya le perdonara cosa que no lograba, hasta que un dia ella le llamo a él porque la niña estaba con fiebre y no podia bajarla, ambos la llevaron al hospital y luego de que el médico le revisara y le diera las indicaciones volvieron al departamento, ambos se sentaron a hablar y Elya le dio una oportunidad por su hija. Nuevamente se mudó con él y comenzaron nuevamente pero Isabella la mujer que se había acostado con Naya acosaba a Elya por las redes sociales quien al principio no le hacía caso. Tiempo después y gracias a su desempeño Elya paso a ser Subsecretaria del Departamento de Interior, así mismo presento su proyecto 'Sembrando Productores'' el cual favorecía a los agricultores de Grapeseed, esto le tomaba muchísimo tiempo y a veces llegaba muy tarde a la casa, eso le presento muchos problemas con Peralta, tanto que un dia este quiso irse de la casa y Elya no se lo permitió, su discusión subió de tono y Naya termino lastimándola dejándole un moretón que al otro dia sería visible por sus compañeros en el trabajo.
Tiempo después y tras arreglar sus diferencias se casaron en Cayo Perico, todo transcurrió de excelente manera y ambos continuaron con su vida prospera, Naya fue ascendido a Capitán y Elya presento su carta de ascenso a Asesora de Despacho la cual fue aceptada luego de un mes, las buenas noticias no terminaban ahí, ella esperaba otro bebé con muchas ansias, todos estaban tan felices que no les cabía dentro. Luego de unos días volvió el acoso de Isabella hacia Elya, eso la traía muy mal y no podía contener sus nervios, más cuando vio una foto de Naya y esa mujer en una fiesta, sus recuerdos volvieron y el dolor se instaló en su interior como aquel dia, una mañana despertó adolorida y muy extraña por lo que al levantarse notó la mancha de sangre que cubría la cama, rápidamente y como pudo se fue al hospital, el doctor le había dicho que había tenido un aborto y que desgraciadamente habían retirado el feto en su interior que se encontraba sin vida. La depresión se instauró en ella y paso una temporada sin ir al trabajo, pasándola encerrada en su casa.
3 años después pasaron la relación con su esposo iba de maravilla, ambos pudieron superar la perdida, pero un dia ella al despertar se dio cuenta de que estaban desalojando el departamento, Elya quedo en la calle con Elizabeth de la mano, no sabían donde ir, no tenía dinero por lo que opto por vender su coche, pero una amiga le ofreció que viviera en su casa hasta que pudiera encontrar un lugar, paso 2 meses ahí mientras que se tramitaba el divorcio por medio de un abogado, ella ya no quería saber más de él, mientras eso ocurría Elya continuaba trabajando y de vez en cuando se llevaba a la niña a la oficina quien era bien recibida por las chicas de recepción, un dia conoció a un Agente del USSS llamado Cbastian, un chico respetuoso, amable y divertido, quien le hacía olvidarse de todos los problemas con su presencia, ella comenzó a buscarle todos los días y un dia le comento su situación, el se ofreció a prestarle su departamento con la condición de que alimentara a su gato ''Ryuk'' en lo que él se iba de viaje, al principio le costó aceptar pero por el bien de su hija lo hizo, todo transcurría bien hasta que el dia en que Cbastian volvía llegó ella le comento que había limpiado una estantería y la había llenado con comida para el felino, así mismo le dijo que la casa se mantuvo limpia y que esa noche prepararía la cena como agradecimiento por la hospitalidad que estaba teniendo para con ella y su hija.
Los días habían pasado de maravilla y la relación entre Elya y Cbastian iba dando sus frutos, ambos se entendían como si fueran dos piezas que encajan de manera perfecta y por fin llego el momento esperado donde él le pidió que dejara que ambos comenzaran a escribir su historia, ella con un nudo en la garganta acepto, así que de a poco comenzaron a acomodar todo hasta remodelaron la casa con ayuda de la constructora popular llamada ''Construnova''. Todo habia quedado de maravilla por lo que luego de un mes tomaron la decisión de adoptar a una chica llamada Mia Roux, una joven amorosa pero algo retraída con desconocidos o asi la describia Elya.
El último mes y sin razón aparente Elya fue despedida del Gobierno por el Presidente, por lo que tuvo que abandonar sus amistades, aun así eso no la detuvo y aún se mantiene escribiendo su historia con su nueva familia...
¿Dicen que la tercera es la vencida, verdad? Pues bien, pongamos las cosas en perspectiva. Seis años después, Elya se mudó de estado junto a Elizabeth. Ahora te preguntarás, ¿qué pasó con Sebastián? Lamentablemente, no lograron congeniar como pareja, pero su relación evolucionó hacia una amistad sincera.
Al llegar a su nuevo hogar en Vespucci Canals, Elya decidió buscar un trabajo en el Ayuntamiento local. Comenzó desde abajo, ocupando el puesto de Official en el Department of Finance. Sus días consistían en sacar copias, organizar archivos y aportar nuevas ideas al departamento. Con el tiempo, el encargado de esa área decidió retirarse, y Elya se ofreció para asumir el cargo. Fue puesta a prueba, y aunque al principio le costó adaptarse debido a la cantidad de documentos en papel, Elya demostró su capacidad al digitalizar todos los archivos importantes, creando una base de datos en su computadora que incluía registros de impuestos, alquileres, ventas, y movimientos financieros dentro del gobierno.
Un día, Elya recibió alertas sobre dos ciudadanos con grandes deudas con el Estado. Decidió visitarlos personalmente. Uno de ellos era una pareja de ancianos que vivía en Sandy Shores. Los impuestos de su hogar eran demasiado altos, y al conversar con ellos, Elya descubrió que no estaban generando suficientes ingresos con su cultivo de verduras. Entonces, tuvo la idea de congelar temporalmente la deuda y refinanciarla en cuotas más accesibles, propuesta que los ancianos aceptaron con gratitud, resolviendo así su problema.
Elya propuso una alternativa diferente a la que ofreció a la pareja de ancianos. En lugar de simplemente refinanciar la deuda, sugirió un plan de reestructuración financiera más integral. Para comenzar, Oliver tendría que vender su casa, lo que le permitiría hacer un pago inicial significativo. Este paso era crucial para reducir el saldo total de la deuda y dar inicio al nuevo plan de pagos.
Luego, la deuda restante se consolidaría en una suma fija, a pagar en cuotas variables que se ajustarían trimestralmente según la situación financiera de Oliver. Elya también recomendó que Oliver participara en un programa de asesoramiento financiero ofrecido por el Departamento, que le proporcionaría herramientas para gestionar mejor sus finanzas y evitar futuros incumplimientos. Con esta estrategia, no solo podría ponerse al día con sus obligaciones, sino también recuperar estabilidad financiera a largo plazo.
Con el tiempo, la relación entre Elya y Oliver evolucionó de manera natural y sin pretensiones. Después de que Oliver vendió su casa para hacer frente a sus deudas, Elya, consciente de la difícil situación que él estaba atravesando, le ofreció quedarse en su casa en Vespucci Canals. No fue un gesto romántico, sino una decisión basada en la empatía y la solidaridad. Oliver, que estaba lidiando con una depresión profunda debido a la imposibilidad de ver a sus hijos, aceptó la oferta, encontrando en la estabilidad de un hogar compartido algo que hacía tiempo había perdido.
Al principio, Oliver se mostraba reacio a aceptar la ayuda de Elya, sintiéndose abrumado por sus problemas personales y culpable por depender de alguien más. Sin embargo, Elya fue paciente, ofreciéndole un espacio donde podía encontrar algo de estabilidad sin presión alguna. Poco a poco, la rutina compartida les brindó a ambos una sensación de normalidad y compañía que no habían esperado.
Con el paso de los meses, su relación se consolidó, no a través de palabras grandilocuentes ni gestos románticos, sino a través de las pequeñas acciones del día a día. Elya nunca intentó “arreglar” a Oliver, sino que lo aceptó tal como era, con sus heridas y luchas. A su vez, Oliver encontró en Elya una persona en quien podía confiar, alguien que no lo juzgaba por su pasado ni por sus problemas actuales.
A medida que Oliver empezó a reconstruir su vida, ambos comenzaron a darse cuenta de que lo que los unía iba más allá de una simple amistad o agradecimiento. Sin grandes declaraciones, pero con una certeza que se fue instalando en sus corazones, se dieron cuenta de que estaban enamorados. Fue un amor que creció de manera lenta y segura, arraigado en la confianza, el respeto y el apoyo mutuo.
Finalmente, cuando Oliver decidió quedarse en la casa de Elya de manera permanente, no lo hicieron solo porque era lo más práctico, sino porque ambos sabían que habían encontrado en el otro un compañero de vida. Ya no se trataba solo de compartir un espacio o apoyarse en los momentos difíciles; se trataba de que, sin darse cuenta, habían construido una vida juntos, y estaban seguros de que ese era el lugar al que ambos pertenecían.
Meses despues ya establecidos en una casa de Ritchman Glenn decidieron ya sentar cabeza y casarse, con ello vino un nuevo integrante, un bebé llamado James.
Kyla Arlene Sands McKevitt, una joven irlandesa de 27 años, nació en el hermoso condado de Louth, en Irlanda. Hija de Bernadette Sands y Michael McKevitt, Kyla creció en un ambiente familiar marcado por la lucha y la dedicación a la causa republicana irlandesa.
Su madre, Bernadette Sands, es una figura destacada en el Movimiento de Soberanía de los 32 Condados, siendo una republicana irlandesa comprometida y miembro fundador de esta organización. Por otro lado, su padre, Michael McKevitt, fue un líder republicano y paramilitar irlandés del Ejército Republicano Irlandés Provisional. Lamentablemente, Michael falleció a principios de 2021 debido al cáncer.
En cuanto a su apariencia física, Kyla posee un cabello corto negro con mechas rojizas que destacan su personalidad vibrante. Sus ojos azules oscuros resaltan su mirada intensa, y sus labios carnosos a menudo expresan una mueca de desafío. Con una tez blanca, su cuerpo atlético y definido refleja su amor por el deporte y la acción.
La personalidad de Kyla es compleja. Aunque ha experimentado traumas en su infancia que la han dejado apática en ocasiones, también encuentra placer en la adrenalina y busca emociones fuertes. Sin embargo, sufre de problemas de ira cuando se enfrenta a situaciones incómodas o que no le gustan, lo que a veces la lleva a actuar de manera arrogante. Además, tiene poca paciencia, lo que puede generar conflictos en su vida diaria.
A pesar de esta faceta más ruda, Kyla también tiene un lado amable, dulce y cariñoso que emerge de vez en cuando. Aunque es reticente a mostrar sus sentimientos positivos, prefiere mantenerlos ocultos, lo que crea una capa de misterio a su alrededor.
En cuanto a su educación, Kyla completó la educación primaria y secundaria, pero al llegar a la universidad, exploró diferentes carreras sin encontrar su verdadera pasión. Finalmente, decidió estudiar Medicina, una elección que le llevó a culminar su grado a los 23 años. A medida que avanzaba en su carrera, Kyla encontró un propósito y una forma de canalizar su apasionado espíritu hacia la ayuda a los demás.
Actualmente, Kyla está casada con Sergio Siverio, un ex Teniente de LSAF. Juntos tienen una hija hermosa y traviesa, que heredó la alegría de su padre y el espíritu valiente de su madre. Después de pasar los últimos cuatro años en Irlanda sirviendo como militar, Kyla regresó a su hogar para encontrar un equilibrio entre su deber hacia su país y su vida familiar. Durante su tiempo en el ejército Irlandés, se destacó como soldado y llegó a ser miembro de la Army Ranger Wing, un logro impresionante en las fuerzas especiales del ejército. Ahora de nuevo en Los Santos, busca una vida en la que pueda hacer valer sus habilidades y conocimientos médicos mientras continúa apoyando a su familia y a su país de diversas formas.
Alissa Baker ''Storm''
LUGAR Y FECHA DE NACIMIENTO:
West Chicago-Livernois Avenue, Detroit, Michigan. 10/06/2002
APARIENCIA FISICA:
Mide 161 cm. Es morena, su cabello es de color negro, sus ojos son color azul oscuro con pequeñas manchas marrones, en cuanto a su cuerpo este es el de una chica normal de hecho no sobresale ningún atributo y se podría decir que el mismo tiene forma de reloj de arena.
PERSONALIDAD
Alissa es una chica impulsiva a la cual es fácil de hacer enojar y por ende insulta o directamente responde de forma agresiva, pero aun así se controla, es respetuosa y seria eso se lo enseñaron en los barrios bajos a la fuerza, muy pocas veces se la ve reír o sonreír, cuando habla a veces se le puede notar la falta de algún tipo de sentimiento en su voz al igual que en su mirada debido al trauma en vivido en su juventud.
RESUMEN:
Poco se sabe de sus padres, ella se crio junto a sus hermanos Tre y Jaronte. Alissa intento retomar su vida pero le fue casi imposible debido a lo ocurrido con su familia así que estuvo bastante tiempo dentro de las drogas y a veces en la cárcel también paso a formar parte de una de las pandillas de los barrios bajos ubicada en la zona en donde vivía la cual se llamaba ''Black Gangster Saints'', ella normalmente robaba las tiendas del lugar a propósito por pasatiempo ya que no tenia nada más que hacer además de fumar, tambien se la pasaba con su abuela, luego de que aquella muriese se fue a vivir a los santos en donde se encontraba su hermano Tre y comenzó a formar parte de la ''92 𝕭𝖑𝖆𝖈𝖐 𝕯𝖎𝖘𝖈𝖎𝖕𝖑𝖊𝖘 𝕱𝖗𝖔𝖓𝖙$𝖙𝖗𝖊𝖊𝖙'' hasta que esta se dividió, actualmente vive junto a su novio en Jamestown.
NOMBRE COMPLETO: Yuliana_Lyutenkova
EDAD: 21 años.
FECHA DE NACIMIENTO: 15/06/2000
LUGAR DE NACIMIENTO: Moscú, Rusia.
NACIONALIDAD: Rusa.
SEXO: Mujer.
PADRES: Madre: Irina Volkova, nacionalidad ruso, es una mujer amable y paciente. Padre: Sergei Lyutenkov, nacionalidad rusa, tiene su carácter fuerte pero al igual que su esposa es alguien paciente y amable.
APARIENCIA FÍSICA: Mide 162 cm, tiene los ojos celestes, su cabello es negro con mechones rojos y tiene una figura esbelta debido al ejercicio su cuerpo se caracteriza por tener forma de reloj de arena.
PERSONALIDAD: Es una chica que al igual que su padre tiene un carácter fuerte pero tiene su lado amable y cálido, se caracteriza por ser una chica seria de pocas palabras que habla solo lo necesario y no es de demostrar sus sentimientos, sus expresiones normalmente son nulas muy pocas veces muestra una sonrisa o algo parecido.
INFANCIA: Su infancia la pasó estudiando en la primaria como todo niño normal, solo que sus altos y bajos debido a los problemas que tenia en el mismo.
JUVENTUD: A los 15 años de edad fue envíada a la Academia Militar Frunze donde estudió hasta terminar la secundaria y comenzar el servicio militar durante 2 años y medio.
ACTUALIDAD: Actualmente, luego de enterarse de la muerte de sus padres en un accidente de tránsito se retiró del servicio militar y se fue a vivir a Estados Unidos donde busca comenzar una nueva vida.
EDUCACIÓN:
(10-13 años) Primaria Realizada. (13-15 años) Preparación para la Academia. (15-18 años) Secundaría en la Academia Militar Frunze.
Agatha Baker es una mujer estadounidense nacida el 15 de marzo de 1996 en Philadelphia, Pennsylvania. Hija de Elizabeth Sutherland, una mujer amable, paciente y honesta de nacionalidad inglesa, y James Baker, un hombre de carácter fuerte pero igualmente paciente y amable, de nacionalidad estadounidense.
Desde temprana edad, Agatha mostró una personalidad tranquila y cuidadosa hacia las personas que amaba, características que heredó tanto de su madre como de su padre. Aunque su cabello blanco, debido a un problema capilar, y sus ojos de un color gris claro la hacían destacar físicamente, su complexión era la de una persona normal, midiendo alrededor de 162 cm.
Durante su infancia, Agatha disfrutó de una vida tranquila junto a sus padres y amigos en Philadelphia. Aunque sus calificaciones académicas no eran destacadas, mantuvo amistades sólidas y vivió momentos memorables en su colegio.
En su juventud, Agatha pasaba la mayor parte del tiempo estudiando en casa, saliendo ocasionalmente con su novio de aquel momento o asistiendo a discotecas. También se reunía con sus amigas en una cafetería del vecindario, donde solían pasar tiempo juntas.
En la actualidad, Agatha está casada con Pedro Fernández y tienen un hijo juntos. Sin embargo, Pedro abandonó a la familia poco después de enterarse de la existencia de su hijo. Fue en este momento cuando Agatha conoció a Isaac Blacklake, con quien tuvo una relación duradera y una hija llamada Sarah.
Profesionalmente, Agatha comenzó su carrera como Marinero Aprendiz en la LSAF, pero después de un mes decidió unirse al Ejército, donde se esforzó al máximo para convertirse en la primera mujer de la LSAF en ascender a Oficial. Sin embargo, su carrera sufrió un revés cuando fue expulsada por Asuntos Internos. A pesar de la decepción que se llevó aquel día Agatha se mantuvo firme y abandonó Fort Zancudo con la cabeza en alto, el lugar que se había convertido en su hogar.
A lo largo de su tiempo en la LSAF, Agatha tuvo la oportunidad de conocer a Kude Cerisetum, una persona excepcional que se convertiría en su esposo. Aunque al principio su relación era conflictiva, con el tiempo lograron congeniar y fortalecer su vínculo. Sin embargo, con el paso del tiempo, su matrimonio llegó a su fin y la pareja decidió separarse.
Después de su divorcio, Agatha tomó la decisión de mudarse temporalmente a Italia en busca de un nuevo comienzo. Se estableció en la localidad de San Felice Circeo, en la provincia de Latina, donde encontró trabajo como mesera en un pequeño restaurante familiar. Al principio, el idioma representó un desafío para ella, pero con el tiempo logró comunicarse con mayor facilidad. El restaurante, ubicado a unas calles de la playa, contaba con pocas mesas, pero su mayor atractivo era la cocina de una señora mayor que preparaba los platillos con un sabor casero inigualable.
Los días de trabajo eran intensos, especialmente cuando el restaurante se llenaba de clientes, lo que la dejaba completamente agotada al final de la jornada. Una tarde, cuando los estudiantes salían de sus clases, un grupo de cuatro jóvenes de entre 29 y 36 años llegó al lugar. Todos ordenaron lo mismo: pasta pappardelle con atún y tomate, un platillo sencillo pero delicioso. Mientras Agatha llevaba el último plato a la mesa, un niño revoltoso pasó corriendo cerca de ella, provocando que tropezara y derramara la comida sobre uno de los jóvenes, manchándole la camisa casi por completo.
Avergonzada y sin saber cómo reaccionar, Agatha rápidamente tomó unas servilletas y se las ofreció al joven mientras se disculpaba repetidamente. Para su sorpresa, él no se mostró molesto, sino que se tomó la situación con humor. A partir de ese incidente, Agatha y aquel hombre, llamado Salvatore, comenzaron a entablar una amistad que se mantuvo a lo largo de los años.
Tras una larga temporada en Italia, Agatha decidió regresar a Los Santos sin saber que Salvatore también vivía allí. El destino los volvió a reunir inesperadamente en una fiesta, donde ambos se sorprendieron al verse nuevamente. Desde entonces, han retomado su amistad, aunque en algunas ocasiones la relación entre ellos parece tener matices que van más allá de la simple camaradería.
Con el paso de los años, la vida personal de Agatha continuó cambiando. Aproximadamente cuatro años después de su separación de Kude Cerisetum, y tras haber pasado distintas etapas enfocada en su crecimiento personal y en su familia, conoció a Dylan Wood. La relación comenzó de manera tranquila, construyéndose poco a poco sobre la confianza y el respeto mutuo. Meses después, cerca de un año tras haberse conocido, ambos decidieron formalizar su vínculo y recientemente contrajeron matrimonio. De esta unión nacieron dos gemelas, Alexandra y Emma, quienes se han convertido en una nueva fuente de motivación y estabilidad en la vida de Agatha, marcando una etapa diferente en su historia personal. Meses después del nacimiento de las gemelas, la familia volvió a crecer con la llegada de Evan, completando así una nueva etapa llena de responsabilidades, desafíos y momentos significativos para Agatha y Dylan.