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Jadon Beckham
Padre: Eduardo Roldán – Empresario del rubro inmobiliario. Dueño de varias propiedades en Buenos Aires y socio en proyectos de construcción de barrios privados. Hombre estricto, de perfil bajo, pero con mucho peso en el mundo empresarial. Siempre quiso que su hijo siguiera sus pasos en los negocios legales.
Madre: Verónica Méndez – Heredera de una familia ganadera con campos en la provincia de Santa Fe. Conocida por su estilo refinado y su vida social activa en círculos de élite. Es más permisiva con su hijo, siempre justificando sus actitudes rebeldes por considerarlo “un chico con espíritu libre”.
Nacido en el seno de una familia de clase alta, siempre tuvo todo al alcance de la mano: buena educación, viajes al exterior, autos de lujo y un círculo social selecto. Su padre es empresario del rubro inmobiliario y su madre proviene de una familia con larga tradición en la ganadería y el comercio.
Aunque creció con privilegios, nunca se sintió del todo identificado con la vida de “niño bien”. Su carácter lo llevó a mezclarse con gente del barrio, donde aprendió códigos de la calle y se ganó respeto por no ser el típico “cheto” engreído.
Con el tiempo, comenzó a usar el dinero familiar como plataforma para sus propios negocios: inversión en talleres mecánicos, compra de autos exóticos y participación en algunos movimientos turbios del bajo mundo. No lo hace por necesidad, sino por adrenalina, buscando diferenciarse de los que nacieron en su misma cuna de oro.
Nombre: Bon Black Origen: Argentina Edad: 21 años Profesión / Aspiración: Servir a la nación — vocación por la seguridad, el orden y la justicia Frase clave: "No importa de dónde vengas, sino hacia dónde estás dispuesto a luchar por llegar."
Bon Black nació en uno de los barrios más olvidados de Argentina, donde la realidad enseñaba a sobrevivir antes que a soñar. Creció entre carencias, pero también con una fortaleza que no se compra ni se aprende: se forja. Perdió demasiado siendo joven, y eso lo convirtió en alguien que jamás se rindió. A diferencia de muchos que cayeron en el camino, Bon eligió levantarse.
Desde chico supo que su vida no iba a definirse por el lugar en el que nació, sino por lo que decidiera hacer con ella. Se mantuvo alejado de las malas decisiones que lo rodeaban y volcó su energía en entrenar, estudiar y aprender todo lo que pudiera sobre justicia, disciplina y defensa. Sin recursos pero con voluntad, se convirtió en ejemplo para quienes decían que no se podía.
Hoy, Bon Black llega a la academia con un solo objetivo: representar y proteger al país con capa y espada. No por venganza, sino por convicción. Quiere ser parte de un sistema que funcione, que defienda al inocente y enfrente al caos con firmeza. No busca fama, ni poder. Busca propósito. Y está listo para darlo todo por él.
Nombre: Kayla Marshall Edad: 21 años Nacionalidad: Argentina (nacida en Buenos Aires) Residencia actual: Los Santos, San Andreas, Estados Unidos Profesión actual: Mecanica (Buscando adentrarse en la Medicina) Rasgos distintivos: Espíritu rebelde, mirada intensa, tatuaje de un colibrí en la muñeca derecha.
BIOGRAFIA:
Kayla Marshall nació un 14 de julio en el corazón de Buenos Aires, Argentina. Su infancia estuvo marcada por contrastes: entre la calidez del mate compartido en familia y los gritos de una casa donde las deudas y los silencios pesaban más que los abrazos. Su madre, una enfermera que luchaba por sostener el hogar; su padre, un exmilitar que desapareció una noche sin dejar rastro. Nunca hubo respuestas, solo cartas rotas y una pistola oxidada escondida en el fondo de un armario.
Desde joven, Kayla aprendió que la calle enseña lo que la escuela calla. Empezó vendiendo dibujos en los colectivos y terminó corriendo con una crew de grafiteros que pintaban los muros con rabia y arte. Su apodo allá era “Sombra”, porque nadie la veía venir, pero todos sabían que había estado.
A los 17 años, tras un conflicto serio con un grupo delictivo que usaba a sus amigos como mulas, su madre decidió enviarla a vivir con una tía lejana en Estados Unidos. Así llegó a Los Santos, ciudad donde los sueños se venden en cada esquina... y también se quiebran.
Al principio, el idioma, la soledad y el choque cultural la hicieron tambalear. Pero Kayla no es de las que se rinden. Aprendió inglés a los golpes, trabajando de mesera, repartidora y hasta de niñera. Su carácter fuerte y su inteligencia callejera la hicieron destacar rápido, aunque no siempre en ambientes legales.
Durante sus primeros años en Los Santos, se vio envuelta en pequeñas movidas: carreras ilegales, contrabando menor, hackeos por encargo. No por ambición, sino por necesidad. Su pasado la perseguía, y cada decisión era una mezcla de supervivencia y búsqueda de identidad.
Hoy, a los 21, Kayla se encuentra en un punto de inflexión. Está intentando alejarse de la oscuridad que la formó, buscando algo más: quizás redención, quizás poder, quizás simplemente pertenecer a algo real. No confía fácil, pero cuando lo hace, es leal hasta la muerte.
Tiene un sueño secreto: Ser medica y ayudar a los demás.