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HISTORIA EN FORMATO DE CARTA
Nombre___________________________________________________________Vicente Belusi Apodo______________________________________________________________Mate cosido Edad________________________________________________________________________52 Origen________________________________________________________________Argentina Altura y peso__________________________________________1,75 metros - 82 kilogramos
Rasgos fisicos: Complexión media con panza y sin músculos marcados, pero con mucha fuerza, un hombre robusto que nunca pasa inadvertido, mentón grande y portador de una gran presencia y una voz rasposa y grabe. Cabello canoso semi largo peinado hacia atrás, ojos celestes y con abundante barba y bigote que siempre mantiene parejo que en ocasiones afeita en su totalidad, tiene una cicatriz que nace desde el centro de la cabeza y llega a su frente, arrugas normales a su edad en ojos y mejillas.
Personalidad: Un hombre cerio en general, muy desconfiado y calculador, ambicioso por donde se lo vea, formal al hablar, rara ves lo vas a ver insultar, pero si levantar la voz, odia los nuevos modismos, en cuando alguien le habla con una jerga moderna no duda en hacer notar su descontento, no es falso y siempre trata de manera directa a la gente, con un claro síndrome de Eróstrato, muere por destacar y ser reconocido a toda costa y quedar en la historia de la manera que sea y cueste lo que cueste. Es respetuoso y amable, suele dar muy buenas primeras impresiones, es relajado y siempre aparenta tener el control de todo, todo el tiempo a pesar de estar en desventaja. Leal y fiel, daría la vida por los suyos sin dudarlo.
Mi historia: Nací en Quimili, un pueblito de no más de 3.000 habitantes en Santiago del Estero, me dijeron que fue un parto normal, sin complicaciones. Mi mamá Sandra Sosa y mi padre Arquimedes Belusi me criaron en un asentamiento a unos 10 kilómetros del pueblo en medio del monte, las tierras no eran de nadie, las casas las levantaron mis abuelos, hijos de inmigrantes Italianos, que llegaron a Argentina en 1870. Allí las casas estaban separadas por kilómetros de distancia, se vivía de la fabricación de carbón en los hornos y la venta de carne a los distintos pueblos, también se cosechaba, pero era solo para el consumo propio.
Viviendo ahí aprendí de todo en el campo, a sembrar, trabajar la tierra, cosechar, criar animales y obviamente también matarlos, no podías encariñarte con los animales, ya que uno no sabía si el día de mañana se convertiría en el almuerzo del medio día, esas cosas me volvieron un poco más frío y a sentir la muerte más sercana, ya que era algo necesario, teníamos que comer.
Nunca tuvimos la panza vacía, pero si nos faltaba educación, la única escuela que había estaba a kilómetro y medio, no tomábamos clases todos los dias, ya que a los profesores les costaba llegar, era un terreno complicado, si llovía no podíamos ir por 3 días, ya que el barro que se armaba te llegaba asta casi las rodillas, así que fui educado más en casa, por mi mamá y abuelos. Mi mamá me enseño a sumar, restar etc, y con mi abuelo Donato Belusi a leer, del aprendí muchas cosas que marcaron mi vida.
Él me leía de todo, pero lo que más me gustaba eran las historias de bandidos y bandas de asaltantes que se dieron a conocer por los años 1900, Juan Bautista Vairoletto, Gaucho Lega, Juan Moreira y unos de sus bandidos favoritos Segundo David Peralta conocido como el Robbin Hood del norte.
Siempre sospeche que mi abuelo andaba metido o estuvo metido en esas movidas, pero nunca lo compartió conmigo, era desconfiado asta con su familia. Viví allí asta los 15 años, luego nos mudamos para que yo tenga una mejor educación a Buenos Aires, además conocidos de mi padre en la capital le consiguieron un buen laburo con cama adentro en una construcción donde le pagarían muy bien.
Estando allá vivimos unos 6 meses en la casa de una tía de parte de mi mamá, asta que con la plata ahorrada y lo que cobraba mi viejo y mi mamá limpiando en casa de familia compraron un terreno en Ezeiza y comenzaron a levantar la casa, en pocos meses nos mudamos a la nueva casa y ahí es donde digamos que empezó todo.
Al estar en Ezeiza y mis padres teniendo trabajo en capital, me la pasaba solo, nada más los veía por la noche, poco y nada, empece a conocer la calle y todos los problemas que eso conlleva, me hice de una muy mala junta, comencé a fumar, pero nunca me drogue, siempre me pareció algo inútil, solo una vez lo hice y no me sentí nada comodo, ya que no tenía el control de mí y siempre quise mantener en orden las cosas, pero si empece a robar. No lo necesitaba, pero se sentía tan bien esa inyección de adrenalina y no te voy a mentir, tener mi propia plata y comprarme mis cosas se sentía muy bien, robábamos estéreos, pescábamos en la calle a descuidados y cositas así, sin lastimar a nadie, yo no era de esos. Con mi compañero de andadas conocíamos todos los pasillos de muchos barrios porteños, nos metíamos ahí y la cana no se animaba a seguirnos, éramos pendejos y nos creíamos inmortales, a mis padres se la dibujaba bien, porque no iban a creerle a su único hijo?, en la casa era un angelito.
Ya de más grande a los 19 años entre idas y venidas terminé el colegio, no era un problema para mí, tenía cabeza lo que me faltaba era interés, sentía que perdía el tiempo y casi repetí unos años por faltas, ya le había agarrado el gusto a la calle y no quería estar encerrado, pero al final pude terminar y con muy buenas notas. Conseguí trabajo como repartidor en una empresa de Logística en capital, ahí movíamos de todo, electrodomésticos, ropa, mercadería, de todo un poco. Al tiempo me di cuenta de que podíamos con mis compañeros meter mano y hacer que algunas cosas desaparezcan mágicamente, con eso ganaba unos mangos extras.
En uno de tantos repartos el dueño de unos cuantos almacenes me dio a entender que si le filtraba unas cuantas cosas, me podría dar una buena moneda y así comenzó todo, era momento de escalar y subir niveles en esta movida. Resultaba que este tipo cliente mío jugaba en primera, tenía una agrupación con la que salían a afanar camiones, piratas del asfalto se les dice, y me querían adentro como datero, yo les avisaba cuando salía buena mercadería, tiraba números, color, ruta de camión y mi trabajo estaba hecho. ¿Cómo operaban?, en la teoría era fácil, salían en un grupo de 3 autos, se estudiaba la zona por donde se iba a mover la carga, cruzaban al camión, secuestraban al conductor para que no de ningún tipo de alerta y el camión iba a parar a un galpón donde se descargaba la mercadería en autos, luego de todo eso se soltaba al conductor y el camión lo limpiaban y descartaban. Luego los productos se vendían a mayoristas, supermercados chinos o a pequeños comercios. Muchas cosas podían salir mal, pero si salía bien, el dinero que se ganaba era mucho, obviamente sé todo esto porque yo no iba a ser datero toda la vida, de a poco fui ganando la confianza de la organización y me metí en el negocio, y así ganaba en una noche lo que era un mes de laburo repartiendo y madrugando como un gil laburante.
Ya a los 22 años comencé a vivir solo moviendome en distintos alquileres tanto en Ezeiza como en capital, nunca me quedaba mucho tiempo en el mismo lugar, igual que con las mujeres, tenía pequeñas historias, pero nunca me quede con una mucho tiempo, no servía y no sirvo para las relaciones largas y también me di cuenta de que obviamente todo esto no era gratis, la policía estaba investigando a todos de la banda y a mí, aunque la mayor preocupación eran las otras bandas, mi jefe era un poco atrevido, muchas veces robábamos donde no teníamos que hacerlo, territorio ajeno por así decirlo, cada tanto había quilombos, una vez parando en unos de estos hoteles a las orillas de constitución, me siguieron y cruzaron 5 tipos, me dieron una paliza y me dijeron que me deje de joder con los camiones, ahí me gane mi primera cicatriz, me erraron un fierrazo en la cabeza, el borde me corto desde la cabeza asta la frente, 20 puntos me dieron esa noche en la clínica, pero a la vez me sentí contento, los tipos estos sabían mi nombre, me hizo sentir importante, después de esa noche les dije a todos que llamaran Mate Cosido, como unos de los bandidos de las historias que me contaba mi abuelo, que tenía un corte igual al mío, parece una tontería, pero se siente bien ser reconocido.
Mi jefe también tenía un pequeño boliche a las afueras de la capital, más que boliche era un cabaret, supuestamente las mujeres solo iban a cantar y bailar, pero más adentro en los pisos de arriba se hacían otras cosas, el lugar era muy grande, una casona de 3 plantas, muchas veces para hacer unos mangos extras me quedaba hacer de seguridad para que ningún vivo se pase con las chicas, ahí pasaban de todo, comisarios, intendentes etc, mucha gente importante que mantenía en pie el lugar para que no lo allanen y terminemos todos en naca. Al mismo tiempo que pasaba todo esto se enferma mi mamá, tenía cáncer de mama y a poco de yo cumplir 23 años fallece. El mundo se me vino abajo, creo que nunca llore tanto en mi vida.
Mi padre cae en depresión, llevaban más de 30 años juntos y no podida vivir sin ella, se entrega al alcohol y a dejarse estar. El 20-04-1993 la policía allana los galpones y la casa del jefe de la banda, cayeron muchos esos días, a mí me avisaron y pude escapar a tiempo, viaje en micro a Santa Fe y me oculte en un pueblo solitario al norte, pero obviamente un porteño blanco de ojos celeste no pasa desapercibido, así estuve 5 días fugitivo, viviendo en cabañas abandonas al rededor de distintos pueblos, me agarraron en una persecución a pie en medio del monte, nunca corrí tanto en mi vida, caí desmallado en medio de un sembrado, cuando desperté aparecí en un hospital esposado en una camilla y un policía cuidando la puerta, y estando ahí aún no entendía porque tanto empeño en buscarme ami, si tan solo era uno más del grupo, o al menos nunca me hicieron sentir importante.
Cuando me vuelven a Bueno Aires, me entero de que los demás de la banda me hicieron cargo de unos cuantos fiambres, yo nunca había matado a nadie, pero a hora para la justicia yo era culpable de 2 asesinatos, el odio que tenía dentro era enorme, no podía creer que me hicieran eso. Pero por algún motivo que aún no entiendo cuando me hicieron llegar un diario a la celda de la comisaria, donde me tenían antes de ir a juicio, al leerlo la portada titulaba.
ATRAPARON A MATE COSIDO Unos de los cabecillas de la banda de piratas del asfalto llamada: "Fargo" callo por doble asesinato a sangre fría y por participar en más de 33 asaltos a camiones de transporte a mano armada.
En ese momento me recorrió una gran emoción y satisfacción por el cuerpo, no podía creer que mi nombre a hora mismo estaba siendo escuchado y leído por toda la Argentina, parece una locura, pero sentía orgullo de mi mismo, no sabría como explicarlo, pero estaba feliz.
Me llevan a juicio y me declaro culpable, me sentenciaron a 35 años de cárcel y me trasladan a Devoto. En prisión era perfil bajo a pesar de que la gente me respetaba, me "entregue a dios" por así decirlo para zafar, estuve la mayor parte de mi sentencia en un pabellón de cristianos haciendo buena letra, sabía muy bien que un par de años por buena conducta me sacaba de encima. Estando allí estudié abogacía, solo un par de años, no porque me interesaba la carrera sino porque quería saber más de mí como ciudadano, saber de la ley y los derechos que me amparan me iba a servir mucho para cuando me soltaran. Diciembre de 2001 en navidad mi papá se quita la vida, estando encerrado, sin mi mamá y con plena crisis económica no dio más y se pegó un tiro en la cien, falleció en el acto.
Ami me largan después de cumplir una condena de 27 años, al final quedarme con los cristianos sirvió, 8 años por aguantar misas no estuvo mal. Saliendo de la cárcel sabía que no podía quedarme en Buenos Aires, ni en Argentina, la calle ya no era segura para mí, la otra banda de piratas me estaba buscando y también la gente de los tipos que supuestamente mate. Tome un avión con el poco dinero que tenía, y el primer vuelo en salir era a Los Santos, no sabía mucho de ese lugar, pero me habían comentado algo en prisión, así que dije ¿por qué no?, tome el vuelo deje que pase lo que tenga que pasar.
Ya estando en la isla me quede en la ciudad alrededor de 3 días buscando la manera de sobrevivir, pero todo había cambiando, yo habia cambiado, ya no era un pibe de 20 años, el tiempo entre rejas hizo sus estragos y a los 52 años se me complicaban muchas las cosas, el avance de la tecnología me dejo muy atrás y era imposible conseguir un trabajo honesto. Así que toma la decisión de subirme al primer tren y viajar al norte, tenía entendido que por esos lados era todo más rural, gente de campo como yo cuando era niño.
Llegue a sandy shores y ahí me moví a Grapeseed donde conseguí trabajo como peón en una granja llevada por Rednecks O'Neil.
VB Mate Cosido.