• ++ $t("navbar.forum") ++
    • Categorías
    • Recientes
    • Popular
  • ++ $t("navbar.shop") ++
  • ++ $t("navbar.streams") ++
  • ++ $t("navbar.news") ++
logo
++ playersTotal ++ ONLINE
• English
• Español
  • Español
  • English
  • ++ $t("landing.play") ++
  • Registrarse
  • /
  • Conectarse
  • ++ $t("landing.play") ++
• English
• Español
  • Español
  • English
  • ++ $t("landing.play") ++
  • Registrarse
  • /
  • Conectarse
  • ++ $t("landing.play") ++
  • ++ $t("navbar.forum") ++
    • Categorías
    • Recientes
    • Popular
  • ++ $t("navbar.shop") ++
  • ++ $t("navbar.streams") ++
  • ++ $t("navbar.news") ++

++ $t("links.title") ++

      No se encontraron coincidencias
  • Buscar
  1. Inicio
  2. Jacob Hartmann
  3. Mensajes
  • Perfil
  • Siguiendo
  • Seguidores
  • Temas
  • Mensajes
  • Mejor valorados
  • Grupos

Publicados por Jacob Hartmann

  • RE: SINDIKATA ANONIME

    Contrato de Sangre (Jacob H.)

    Jacob Hartmann tenía 21 años, una mochila gastada, una carpeta con currículums arrugados y el peso de meses de desempleo encima. Las calles de Los Santos parecían interminables; taller tras taller, las respuestas eran siempre las mismas: "No necesitamos personal", "Vuelve el próximo mes", o simplemente un portazo.

    alt text

    Con los bolsillos vacíos y la esperanza hecha trizas, Jacob caminó sin rumbo hasta ver un letrero de neón medio apagado que decía "Glass Heroes – Auto Repairs". El lugar estaba a punto de cerrar sus puertas, y el sonido metálico de herramientas golpeando algo resonaba desde el fondo.

    alt text

    Adentro, el ambiente era diferente: motores desarmados, autos deportivos cubiertos con lonas, y una mezcla de olor a aceite y humo de cigarro. Tras una mesa de trabajo, un hombre corpulento, tatuado en los brazos y con una mirada tan fría como calculadora lo observó.

    —¿Buscas trabajo? — preguntó con voz grave. Era Dushkan Kreshnik.

    A su lado, revisando unas facturas con precisión quirúrgica, estaba Kaltrina Kreshnik, su hermana, de mirada afilada y voz tan suave como peligrosa.

    —Si eres rápido y no haces preguntas, puedes quedarte, — añadió ella, sin mirarlo directamente.

    Jacob no podía creer su suerte. Después de semanas recorriendo talleres y recibiendo negativas, Glass Heroes lo había aceptado. Dushkan le dio la bienvenida con un apretón de manos firme y una mirada que, aunque amable en la superficie, escondía algo más profundo… algo que Jacob no supo identificar en ese momento.

    alt text

    Pasaron los dias...

    Una noche, ya casi a la hora de cerrar, Jacob se quedó ayudando a Dushkan a mover un motor viejo al almacén trasero. El lugar estaba en penumbra, y el olor a aceite se mezclaba con el de cigarro que Dushkan fumaba lentamente.

    —Trabajas bien, muchacho, — dijo Dushkan, dejando el motor en el suelo —. Rápido, sin quejarte, y no haces muchas preguntas… me gusta eso.

    Jacob sonrió, sin saber qué responder. Dushkan lo miró fijamente, como evaluando algo en su interior.
    —Dime, Jacob… — hizo una pausa, exhalando humo — ¿alguna vez has pensado en ganar más dinero del que podrías ver en un taller como este?

    Jacob frunció el ceño, curioso.
    —¿A qué se refiere?

    Dushkan dio un paso más cerca, bajando la voz como si las paredes pudieran escucharlo.
    —Hay trabajos… fuera de horario. Cosas que no tienen nada que ver con mecánica, pero que pagan bien. Muy bien. Lo único que necesitas es ser rápido, discreto… y no abrir la boca.

    El silencio se hizo pesado. Jacob sintió que algo en la forma en que lo dijo no era solo una broma.
    —Piénsalo. No tienes que responder ahora, — añadió Dushkan, dándole una palmada en el hombro antes de volver a encender otro cigarro.

    Esa noche, al cerrar el taller, Jacob caminó a casa con la cabeza llena de preguntas. No sabía exactamente qué había detrás de esa propuesta… pero algo en el tono de Dushkan le hizo entender que si aceptaba, su vida dejaría de ser la misma.

    alt text

    Pocos días después, Dushkan lo llevó en una camioneta blanca cerca de Sandy Shores, a una propiedad apartada junto al lago.

    alt text

    Era una casa normal, con luces cálidas en el interior y varias camionetas blancas estacionados afuera. Al entrar, Jacob fue recibido por hombres y mujeres completamente enmascarados que lo observaban como quien mide a un desconocido antes de confiar en él.

    Kaltrina tomó la palabra.
    —Este es Jacob Hartmann. Desde hoy, es uno de nosotros.

    El cual comenzaron a revisarlo de pies a cabeza en caso de tener algo relacionado con alguna otra organización enemiga.

    alt text

    10 minutos después...

    Despues de revisarlo y comprobar que no tenia nada que los pudiera perjudicar.

    Las miradas se suavizaron. Alguien le estrechó la mano con fuerza, otro le dio una palmada en la espalda. El ambiente se volvió más relajado: risas, conversaciones en idiomas que no entendía del todo.

    Aquella noche, Jacob dejó de ser “el chico del taller” para convertirse en parte de algo más grande.

    alt text

    • 30 días después...

    El tiempo pasó, y lo que empezó como encargos menores pronto se convirtió en responsabilidades reales. Jacob aprendió rutas, códigos, y cómo mover cargamentos sin dejar rastro. Ahora, era sub encargado de coordinar el traslado de armas, drogas y mercancía robada, asegurando que todo llegara a su destino sin interferencias.

    alt text

    • Al igual que se encargaba de trasladar armas, drogas y mercancía robada, también participaba activamente en la producción y preparación de los bienes ilegales junto a otros integrantes de la organización

    alt text

    En Glass Heroes seguía siendo el mecánico callado y eficiente, pero en Sandy Shores y más allá, Jacob Hartmann era una pieza clave de la maquinaria, un engranaje que movía bienes ilegales a través de la ciudad y que, poco a poco, se ganaba un lugar en el círculo más cercano entre los Kreshnik

    alt text


    Con el tiempo, Jacob comenzó a asistir a eventos donde la organización tenía influencia.

    La mayoría de veces eran eventos privados, reuniones exclusivas donde se discutían tratos importantes, se cerraban acuerdos y se organizaban operaciones más delicadas. En estos encuentros, Jacob comprendió la importancia de la discreción, de leer a los presentes y de moverse sin levantar sospechas.

    alt text


    Y, por supuesto, estaban los eventos clandestinos, celebraciones ocultas en propiedades apartadas o almacenes abandonados: apuestas ilegales, transacciones de mercancía, contactos con otros grupos delictivos y demostraciones de fuerza para quienes dudaban de ellos.

    Jacob, aún con cierta tensión, se movía entre los invitados con cuidado, aprendiendo rápidamente a adaptarse al mundo dual que los Kreshnik manejaban: uno público y respetable, otro secreto y peligroso.

    alt text


    Actualmente, Jacob Hartmann sigue operando en la ciudad de Los Santos junto a la familia Kreshnik. Aunque su vida comenzó en el taller Glass Heroes, ahora forma parte integral de la organización, manejando operaciones con discreción y eficiencia. El peligro y los desafíos son constantes, pero Jacob ha aceptado su lugar. Su lealtad y habilidad lo mantienen en el corazón del imperio Kreshnik, y está claro que seguirá trabajando con ellos, mientras la ciudad siga siendo su terreno de acción.

    alt text
    Continuará...

    publicado en Organizaciones Ilegales (OOC)
    Jacob Hartmann
    Jacob Hartmann
  • 1 / 1