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𝙁𝘼𝙐𝘿𝘼: 𝙁𝙪𝙧𝙞𝙖 𝙙𝙚𝙡 𝙉𝙤𝙧𝙩𝙚
En las tierras secas y polvorientas de Sandy Shores, donde las noches son silenciosas y el rugir de un motor puede anunciar vida o muerte, se levanta un grupo que no teme ensuciarse las manos: FAUDA, un club motero fundado por veteranos de guerra. Su código es simple, pero inquebrantable: proteger al norte de San Andreas, cueste lo que cueste. Durante años, FAUDA convivió con el caos del condado de Blaine. Toleraban los trapicheos, las carreras clandestinas, incluso el tráfico menor. Pero había una línea que nadie debía cruzar: no se roba a la gente del norte. Esa línea fue rota cuando una banda llamada Los verdes comenzó a asaltar ranchos, granjas y hogares a lo largo de Paleto Bay y Grapeseed. Vestidos con ropa verde, usando camionetas oxidadas, estos bandidos rurales se movían en manada, arrasando con todo a su paso y dejando mensajes de intimidación. El líder de FAUDA, domingo “El chispa” reunió al club en su taller de Stab City una calurosa noche de miércoles. La luz naranja de una fogata iluminaba los rostros endurecidos de los moteros. “No somos santos, pero esto no lo vamos a permitir”, dijo, con voz grave. “Si dejamos que estos cobardes hagan lo que quieran, mañana será uno de los nuestros el que aparezca colgado en un granero”. La operación se llamó "Caza Mayor". FAUDA se dividió en escuadrones. Unos patrullaban la Ruta 68, deteniendo y revisando vehículos sospechosos. Otros se adentraban en los bosques del Monte Chiliad, buscando campamentos escondidos. Mientras tanto, un grupo más sigiloso vigilaba los muelles del Alamo Sea, sospechando que los verdes usaban lanchas para mover botines robados. Una noche, dos motos FAUDA interceptaron una camioneta sospechosa bajando por Cassidy Creek. La persecución fue brutal: disparos, explosiones y gritos que se perdieron entre los árboles. Al final, la camioneta terminó volcada cerca del río. Dentro, encontraron armas, comida enlatada y, lo más importante, una libreta llena de coordenadas. Con esa libreta, FAUDA lanzó una serie de ataques quirúrgicos. Incendiaron un depósito de armas en Grapeseed, colocaron explosivos en el camino principal hacia Mount Gordo, y sabotearon las motos de los verdes en su escondite improvisado. Dejaban un mensaje pintado con la propia sangre de los verdes en cada lugar: "FAUDA TE VE". Los verdes intentaron contraatacar. Enviaron una caravana armada hacia Stab City, pero cayeron en una trampa. FAUDA los estaba esperando en el viejo aserradero de Paleto Forest, rodeados de árboles y minas caseras. Lo que siguió fue una masacre. La lluvia caía sobre los cuerpos y el barro se mezclaba con sangre. Motos derrapaban entre disparos, y el ruido de las escopetas se confundía con los truenos. Cuando todo terminó, sólo quedaron unos pocos de los verdes vivos. Huyeron hacia las montañas, abandonando lo poco que les quedaba. FAUDA había limpiado el norte. No por justicia legal, sino por el tipo de justicia que sólo los que viven en el caos pueden entender. Días después, en Stab City, el chispa observaba cómo pintaban un mural en la pared del club: una de las cabezas de los lideres de los verdescon y una rueda de motocicleta atravesándolo. A su lado, un letrero: "El norte no se toca." Encendió un cigarro, miró a su gente y dijo: “Esto no fue venganza. Fue orden.”