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Davis, esquina de Brouge Ave 20:43 PM
Jay estaba clavado contra el muro, hoodie arriba y mirada atenta. El cliente se acercó caminando sin decir palabra. No hacían falta saludos ni gestos.
Jay sacó el bulto, el tipo pasó la plata sin revisar. Intercambio corto, limpio. El otro dio media vuelta y siguió su camino por el callejón.
"Cualquier cosa, ya sabés dónde estoy."
Jay se quedó en su lugar, chequeando la vuelta. Otra venta más, otro par de billetes al bolsillo.
Davis, taller abandonado por Macdonald St. 18:12 PM
Jay apoyó el hombro contra el Sabre Turbo Custom, negro con detalles mate, algo gastado pero firme. El tipo con el que hablaba no lo podía mirar a los ojos.
"No tengo la guita, loco... pero el carro es tuyo si querés dejarla ahí."
Jay lo pensó medio segundo. Era un fierro viejo, sí, pero rugía como debía y no llamaba demasiado la atención. Ideal pa' moverse.
"Está bien. Pero ya sabés: la deuda quedó saldada... por ahora."
El otro asintió rápido. Jay subió, giró la llave, y el motor respondió como un susurro agresivo. Esa noche, la esquina tenía nuevo dueño con ruedas propias.
Jayden se quedó al lado del Sabre mientras el tipo se iba. La deuda estaba saldada.
NOMBRE COMPLETO: Kim Lovely EDAD: 23 años LUGAR DE NACIMIENTO: Davis, Los Santos NACIONALIDAD: Estadounidense SEXO: Mujer
PADRES: Monica Lovely: Madre de Kim, una mujer fuerte, firme y compasiva. Crió sola a su hija luego de separarse del padre. Trabaja como auxiliar médica en el Centro Médico de Los Santos. Siempre impulsó a Kim a mantenerse firme y a luchar por un futuro digno, sin importar las dificultades del barrio.
Desconocido: El padre de Kim nunca estuvo presente. Su ausencia dejó una marca silenciosa en su crecimiento, volviéndola más independiente y determinada a valerse por sí misma.
APARIENCIA FÍSICA:
Mide 1.68 m
Piel blanca
Cabello castaño, casi siempre atado
Rasgos delicados y mirada segura
Ojos verde oliva que contrastan con su expresión serena pero firme
PERSONALIDAD: Kim es reservada, analítica y firme en sus convicciones. Aprendió desde niña que nadie vendría a salvarla, y por eso se volvió su propia heroína. Leal con quienes se lo ganan, pero implacable con los que cruzan la línea. Tiene un fuerte sentido del deber y busca representar lo correcto, incluso cuando eso signifique cargar con más peso del necesario. Su meta no es solo proteger, sino también inspirar.
Kim creció entre los callejones y edificios de Davis, donde la realidad golpea temprano. Monica, su madre, fue su guía: estricta, pero amorosa. Desde pequeña, Kim entendió que la rectitud empieza en casa. Mientras a su alrededor la mayoría seguía caminos peligrosos, ella aprendía a observar, analizar y mantenerse al margen de los líos, siempre velando por su entorno más cercano.
Durante su adolescencia, Kim se refugió en el estudio y en actividades comunitarias para no perder el rumbo. Participó en programas juveniles donde conoció a agentes del LSPD que trabajaban directamente con chicas en zonas vulnerables. Aquellos encuentros despertaron en ella una convicción: quería ser parte del cambio, no solo sobrevivir en la ciudad, sino transformarla desde adentro.
Hoy, Kim vive sola en un pequeño apartamento en Rancho, cerca de su barrio natal. Trabaja como agente de seguridad privada en turnos nocturnos y no ha dejado de prepararse. A sus 23 años, siente que ha llegado el momento de dar el siguiente paso: postularse para el Departamento de Policía de Los Santos. Para ella, el uniforme no es una meta, es un símbolo. De que sí se puede. De que hay esperanza. Y de que una chica de Davis también puede ser quien marque la diferencia.
Nombre completo: Jayden Knight Alias: Jay Fecha de nacimiento: 4 de mayo de 1999 Lugar de nacimiento: Los Santos, Hospital Central Residencia actual: Apartamento en Davis
Jayden nació en el corazón de Los Santos, en el Hospital Central. Desde bebé vivió en Davis, en un ambiente donde la calle hablaba más fuerte que los libros.
Su madre, Vanessa Knight, era enfermera. Mujer fuerte, siempre al pie del cañón, sacando adelante el hogar como podía. Su padre, Marcus Knight, fue boxeador callejero... hasta que un día se fue y no volvió más. Esa ausencia marcó a Jayden, y lo hizo crecer con la idea de que debía ser alguien, con o sin ayuda.
La falta de figura paterna lo empujó a buscar su lugar. Davis lo educó a su manera: aprendió cuándo quedarse callado, cuándo hablar, y cuándo actuar. Mientras otros buscaban atención, Jayden observaba. Reservado, pero siempre presente.
Empezó a moverse entre los pibes del bloque, ayudando en lo que podía, aunque evitaba hablar más de la cuenta. Desde chico dejó claro que si iba a dar un paso, era porque ya había pensado tres adelante.
En esta etapa conoció a Lamar Creed, su hermano no de sangre, pero sí de calle. Juntos comenzaron a dejar marca: pintadas, salidas nocturnas, movidas estratégicas sin mucho ruido.
Jayden se volvió el tipo que no necesitaba levantar la voz. Si había que accionar, lo hacía. Sin temblarle la mano. Pero siempre con una causa detrás.
Fue aprendiendo a organizar, a pensar en bloque. Ya no se trataba solo de sobrevivir, sino de construir algo más grande.
Ya con la mayoría de edad, se mudó solo a un pequeño apartamento en Davis. La plata seguía sin sobrar, así que todavía usa el auto de su madre para moverse. Pero eso no le pesa. Nunca se trató del lujo, sino de moverse bien.
Se volvió parte esencial en reclutamientos, encargándose también de los secuestros y de coordinar las pintadas. No por figurar, sino porque sabe lo que hace. Y si hay que dar la cara, la da.
Fue en este camino que se cruzó con un grupo con la misma visión: los NAMLEZ. Gente real, sin caretas. Ahí encontró su lugar. No buscó brillar, solo pertenecer. Y con eso, le alcanzó.