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NOMBRE COMPLETO: Eliot Pomero
EDAD: 26 años
FECHA DE NACIMIENTO: 14/11/2000
LUGAR DE NACIMIENTO: Santiago, Chile
NACIONALIDAD: Chilena
SEXO: Masculino
FAMILIA
Padre — Mateo Pomero: Suboficial retirado de Carabineros de Chile. Un hombre estricto y enfocado tanto en la disciplina como el cumplimiento de la ley. Fue la principal figura de autoridad en la vida de Eliot, mostrándole cómo es la vida real e implantando valores policiales.
Madre — Elena Morales: Profesora de español avanzado. Fue la encargada de otorgarle a Eliot autocontrol, habilidades sociales y la empatía necesaria para tratar con la comunidad.
HABILIDADES PERSONALES
Buena capacidad de análisis y toma de decisiones bajo presión.
Trabajo en equipo y adaptabilidad a distintas personalidades.
Altas habilidades de comunicación y mediación comunitaria.
APARIENCIA FÍSICA
Eliot es un joven de 1,80 metros de altura, atlético y firme debido a sus años de entrenamiento físico. Es de rasgos mestizos hispanos, pelo corto y oscuro, y su mirada firme transmite profesionalismo. Su presencia impone el respeto de un oficial, pero se mantiene sereno para el ciudadano.
PERSONALIDAD
Es un hombre analítico, prudente y con una inquebrantable vocación por hacer lo correcto. Es reservado respecto a su vida personal, pero muy colaborativo y enfocado en el trabajo en equipo. Su lema de vida es que un buen oficial no solo aplica la ley con firmeza, sino que actúa como una base de protección e intervención para la comunidad. Durante un tiempo de su adolescencia cayó en una severa depresión por lo que se volvió dependiente al cigarro, lo que condiciona su estado de ánimo.
HISTORIA
Criado en un hogar de clase media en Santiago, Eliot creció viendo de cerca la labor de su padre en el cuerpo policial. Desde pequeño aprendió el valor del respeto por la autoridad, la puntualidad y la disciplina. Mientras otros niños veían la ley como un conjunto de reglas impuestas, Eliot la comprendió como el único escudo de la gente honesta. Su infancia transcurrió entre el deporte y una formación basada en la ética y la responsabilidad personal.
Durante su etapa académica en Chile, Eliot se destacó en disciplinas deportivas de resistencia y artes marciales defensivas. Al terminar la secundaria, decidió enfocar sus estudios en la Criminología y la Seguridad Ciudadana. La combinación de esta enseñanza y los consejos de su padre le dieron la capacidad cognitiva para saber que no se trata solo de reaccionar ante el delito, sino de prevenirlo y entender el entorno social para tomar mejores decisiones.
Eliot viajaba regularmente a Estados Unidos desde los 5 años debido a la profesión de su madre, la cual enseñaba a ciudadanos estadounidenses español. Eliot buscando expandir su profesionalismo y con la meta clara de incorporarse a uno de los departamentos de policía. Se posicionó en Los Santos, procesando su residencia y dedicando los últimos años a perfeccionar el idioma, estudiar la normativa legal estadounidense y mantener un acondicionamiento físico de alto rendimiento adaptado a los estándares de la academia de policía local.
A sus 26 años, Eliot ha completado la preparación teórica y física requerida para dar el gran paso de su vida. Se encuentra plenamente enfocado en ingresar al Los Santos Police Department (LSPD), con la convicción de poner ingresar al servicio de los ciudadanos de Los Santos.
EDUCACIÓN Y FORMACIÓN
Educación primaria y secundaria completa (Santiago, Chile).
Estudios técnicos superiores en Criminología y Seguridad Pública.
Acondicionamiento físico de alto rendimiento y resistencia aeróbica.
Defensa personal aplicada al control de sospechosos (Taekwondo).
Capacitación en conducción junto a la licencia clase B.
Idiomas
Español: Nativo.
Inglés: Nivel avanzado (fluido oral y escrito, adaptado a la terminología legal/policial de EE. UU.).
NOMBRE COMPLETO: Fernnado Schneider
FECHA DE NACIMIENTO: 03/04/2000
NACIONALIDAD: Estadounidense
ALTURA: 1,80 metros
OCUPACIÓN: Mecánico independiente y participante habitual en actividades ilegales.
Padre — Markus Schneider: Mecánico de ascendencia alemana que dedicó gran parte de su vida a la reparación y modificación de vehículos. Su taller fue el lugar donde Fernando descubrió su pasión por los motores. Markus mantenía una relación complicada con la legalidad, aceptando ocasionalmente trabajos de procedencia cuestionable para sostener económicamente a su familia.
Madre — Valeria Rojas: Estadounidense de ascendencia latina, trabajadora del sector comercial. Siempre intentó mantener a su hijo alejado del entorno criminal que frecuentaba su padre. A pesar de sus esfuerzos, la relación entre ambos se deterioró progresivamente a medida que Fernando comenzó a involucrarse en actividades delictivas.
Fernando Schneider es un hombre de 26 años y 1,80 metros de altura, de complexión atlética y físicamente resistente. Su apariencia refleja una vida marcada por el trabajo mecánico, la actividad física y las constantes exigencias del ambiente criminal.
Generalmente mantiene una expresión seria y una actitud relajada, aunque observadora. Acostumbra a vestir ropa cómoda, principalmente prendas oscuras. Su presencia no destaca por una actitud excesivamente agresiva, sino por la seguridad con la que se desenvuelve y la tranquilidad que mantiene incluso en situaciones de tensión.
Fernando es un individuo reservado, calculador y profundamente desconfiado de las personas ajenas a su círculo cercano. Su extensa trayectoria dentro del mundo criminal le ha enseñado que la confianza debe construirse mediante acciones y no mediante palabras.
Tiene un carácter firme y competitivo, especialmente cuando se trata de vehículos, negocios o situaciones donde su reputación se encuentra comprometida. Aunque suele mantener la calma, su orgullo y su dificultad para aceptar las traiciones pueden llevarlo a tomar decisiones impulsivas.
Considera la lealtad uno de los principios fundamentales de su vida. A pesar de su historial delictivo, mantiene determinados códigos personales, especialmente con quienes considera parte de su familia o círculo de confianza.
Su principal debilidad es su incapacidad para abandonar definitivamente el mundo ilegal. Incluso cuando ha tenido oportunidades de establecer una vida tranquila, la adrenalina, el dinero y los vínculos construidos durante años han terminado arrastrándolo nuevamente hacia la criminalidad.
Para Fernando, los motores representan mucho más que un pasatiempo: son su principal vía de escape, su mayor pasión y una de las pocas cosas que le proporcionan auténtica tranquilidad.
Fernando Schneider nació el 3 de abril del año 2000 en Santiago, creciendo en una familia de clase trabajadora vinculada al sector automovilístico.
Desde muy pequeño pasó gran parte de su tiempo en el taller de su padre, rodeado de herramientas, piezas mecánicas y vehículos de toda clase. Mientras otros niños dedicaban sus tardes a actividades convencionales, Fernando aprendía a identificar motores, reconocer averías y comprender el funcionamiento de los automóviles.
Sin embargo, aquel taller también representó su primer contacto con el mundo ilegal. Con el paso de los años comenzó a notar que algunos clientes acudían a horas inusuales, pagaban cantidades elevadas en efectivo y evitaban cualquier conversación relacionada con la procedencia de sus vehículos.
Aunque durante su infancia no comprendía completamente lo que sucedía, aquellas experiencias terminaron normalizando su cercanía con personas vinculadas al crimen.
Su padre siempre le repetía una frase que permanecería presente durante toda su vida: "No importa lo rápido que puedas correr, sino saber cuándo tienes que frenar".
Durante su adolescencia, Fernando comenzó a frecuentar encuentros automovilísticos nocturnos y carreras clandestinas organizadas en distintos sectores de Los Santos.
Su conocimiento mecánico le permitió ganarse rápidamente la confianza de conductores experimentados, quienes comenzaron a solicitarle modificaciones y reparaciones de vehículos.
A los 16 años ya participaba activamente en el ambiente de las carreras ilegales, inicialmente como acompañante y posteriormente como conductor. Su habilidad al volante y su disposición a asumir riesgos comenzaron a darle cierta notoriedad dentro de aquel círculo.
El contacto permanente con personas involucradas en actividades delictivas lo llevó a participar en sus primeros negocios ilegales. Lo que inicialmente comenzó como pequeños encargos relacionados con vehículos terminó evolucionando hacia trabajos para grupos criminales organizados.
Su rendimiento académico se deterioró y las discusiones familiares se hicieron cada vez más frecuentes. Finalmente, Fernando abandonó cualquier intención de continuar una formación académica superior, convencido de que sus oportunidades económicas se encontraban fuera del sistema convencional.
A partir de ese momento, comenzó a construir una identidad estrechamente relacionada con la velocidad, el dinero y la vida clandestina.
Entre los 18 y los 22 años, Fernando experimentó una transformación significativa en su vida.
Gracias a los contactos establecidos durante su adolescencia, consiguió integrarse en distintas organizaciones ilegales que operaban en Los Santos y sus alrededores.
Inicialmente desempeñó funciones menores, principalmente relacionadas con la conducción, la mecánica y el transporte. Sin embargo, su disciplina, discreción y capacidad para trabajar bajo presión hicieron que progresivamente recibiera responsabilidades de mayor importancia.
Durante estos años formó parte de organizaciones criminales con una presencia considerable en la ciudad, llegando a participar en operaciones y negocios de gran relevancia dentro de sus respectivas estructuras.
Su paso por distintas agrupaciones le permitió conocer de primera mano el funcionamiento de las jerarquías criminales, las disputas territoriales, las rivalidades entre organizaciones y las consecuencias de la deslealtad.
No obstante, aquella etapa también estuvo marcada por conflictos internos, pérdidas personales y situaciones que lo obligaron a reconsiderar su manera de relacionarse con los demás.
Fernando comprendió que dentro del mundo criminal la experiencia no garantizaba la supervivencia y que incluso las organizaciones más poderosas podían desaparecer como consecuencia de malas decisiones.
Estas experiencias fueron fundamentales para desarrollar el carácter prudente, reservado y calculador que lo caracteriza actualmente.
Entre los 23 y los 25 años, Fernando ya acumulaba una trayectoria considerable dentro del ambiente ilegal de Los Santos.
Su historial incluía la participación en importantes organizaciones criminales, relaciones con individuos de diferentes sectores delictivos y años de experiencia enfrentándose a situaciones de riesgo.
A diferencia de sus primeros años, dejó de actuar motivado exclusivamente por la adrenalina y comenzó a prestar mayor atención a las consecuencias de sus decisiones.
Durante este periodo también fortaleció sus vínculos con la cultura motociclista, encontrando en las motocicletas una nueva forma de expresar su pasión por la mecánica y la velocidad.
La convivencia con grupos de motoristas y personas relacionadas con actividades clandestinas amplió considerablemente su círculo de contactos, especialmente en las zonas rurales y del norte del estado.
Pese a los diferentes conflictos que atravesó, consiguió mantenerse activo dentro del mundo criminal, adaptándose a los cambios constantes de las organizaciones con las que mantenía vínculos.
Su reputación se construyó principalmente sobre su experiencia, sus conocimientos mecánicos y su capacidad de mantener la compostura cuando las circunstancias se volvían desfavorables.
Aunque nunca alcanzó una posición completamente intocable, logró convertirse en un individuo conocido dentro de determinados círculos clandestinos.
Actualmente, a sus 26 años, Fernando Schneider se encuentra en una etapa de relativa estabilidad personal, aunque continúa profundamente vinculado al ambiente ilegal de Los Santos.
Tras haber pasado gran parte de su vida involucrado en organizaciones criminales importantes, posee una considerable experiencia y una extensa red de contactos construida a lo largo de los años.
Su pasión por los motores permanece intacta, dedicando buena parte de su tiempo a los automóviles, las motocicletas y el ambiente mecánico que lo acompañó desde su infancia.
A pesar de su experiencia, Fernando es consciente de que el mundo criminal está marcado por cambios constantes, nuevas organizaciones, rivalidades y oportunidades.
No pretende convertirse necesariamente en la persona más poderosa de la ciudad. Su principal objetivo es consolidar su posición, mantener su independencia y continuar-