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Publicados por LaAleja

  • Dayla Amery

    Mi historia empieza en Madrid, España. Aquí fue donde mis padres se criaron y más tarde se conocieron.

    A sus 27 años Laura y Adrián se quedaron embarazados de mi, Dayla Amery. Nuestra familia vivía en un entorno muy agradable, el pueblo a simple vista no parecía el típico barrio de pandilleros donde solo se veían drogas, armas, etc, pero eso no era lugar donde criar a una niña tan pequeña.

    Mi infancia fue muy bonita, tenía todo lo que mis padres se podían permitir comprarme, nunca me faltó nada. En mi casa vivíamos mi abuela, mis padres, Pancho, que era mi perro y yo. Era una familia normal de clase media, mi padre trabajaba de constructor para una empresa bastante grande y mi madre era ama de casa.

    Pasaron 3 años y todo iba perfectamente hasta que despidieron a mi padre del trabajo, esto hizo que toda la economía de mi familia cayese en picado. No podíamos pagar los gastos de la casa e incluso había meses en los que no teníamos que comer.

    En todo este tiempo yo no había podido ir a la escuela ya que no teníamos el dinero suficiente como para pagar unos estudios. Fue a mis 5 años cuando me pude escolarizar gracias a que mi madre había encontrado un trabajo como limpiadora para una familia de clase alta.

    En la escuela me la pasaba genial, tenía buenas calificaciones y los profesores me tenían bastante cariño. Llegué a hacer muchos amigos pero conocí a un chico que más tarde sería mi mejor amigo.

    Al principio de conocerle era bastante tímida, le respondía con monosílabos y casi no le miraba la cara, pero al pasar varias semanas fui cogiendo confianza y pude ir contándole mis secretos, anécdotas que me habían pasado y lo mal que lo pasó mi familia un tiempo.

    Todas las tardes quedábamos para hacer la tarea y cuando ya lo teníamos todo listo poder ir a jugar al parque con los otros niños de la escuela.

    Fue pasando el tiempo y nuestra relación se fue estrechando, éramos como hermanos, inseparables. Nuestras familias, gracias a nosotros, se juntaron e hicieron una gran familia. Esto a nosotros nos ponía contentísimos ya que así podíamos pasar mucho más tiempo juntos.

    Un año después mi abuela se enfermó de un cáncer de hígado que le provocó la muerte. Yo tenía muy buena relación con ella, era como una madre para mi. Esta noticia hizo que mi felicidad desapareciese por completo, no tenía ganas de nada, no quería comer, no quería levantarme de la cama, solo quería llorar y poder tener a mi abuela aquí otra vez.

    Uriel venía cada día a mi casa a ver como me encontraba, siempre me traía lo que más me gustaba para comer y me contaba todo lo que pasaba en la escuela para que me distrajera un poco. El fue una gran ayuda en esos tiempos, siempre se lo tendré agradecido.

    Después de 2 años superé aquel mal momento que pasó en mi vida y volví a ser como antes, salía cada día con Uriel, me iba de fiesta, acudía a las clases, mis notas fueron en aumento y la relación con mi familia mejoró.

    Todo esto mejoró cuando un día después de volver de la escuela, mientras comíamos, mi padre dió la gran noticia de que había encontrado un buen trabajo en la ciudad de Los Santos pero que no sabía qué hacer ya que teníamos toda nuestra vida aquí. Mi madre le dijo que se lo pensase muy bien, que tenía tiempo suficiente para tomar una buena decisión.

    Pasó un año y mi padre aún no tenía muy claro qué hacer respecto al trabajo que le había salido, pero todo esto cambió el día en el que mi padre se enteró que el tío de Uriel era narcotraficante, no quería que yo me juntara con este tipo de gente y esto hizo que decidiese irse si o si a Los Santos. Me dijo que recogiese todas mis cosas que nos íbamos esa misma noche, no tuve tiempo ni de despedirme de Uriel

    Después de 8h de viaje llegamos a Los Santos. Cogimos un taxi y llegamos a lo que sería mi nueva casa, la verdad es que era muy bonita y mi habitación era una de las más grandes de la casa. Dejé todas mis cosas y nos fuimos a la escuela de la ciudad a matricularme. Me dijeron que iría a la Elementary School con la mejor clase, ya que en México tenía muy buenas calificaciones, y que mañana empezaría mi primera clase.

    Al día siguiente me levanté una hora y media antes de que empezaran las clases para prepararme todo perfectamente y poder llegar con tiempo. Bajé hasta la cocina, desayuné tortitas, cogí mi mochila y me puse en marcha hacia la escuela.

    Como siempre era muy tímida, llegué a mi clase y lo único que hice fue sentarme en el sitio que me correspondía, no hablé con nadie. Mirando a todos mis compañeros me llamó la atención un chico, me pareció muy atractivo pero no me acerqué a decirle nada, tenía demasiada vergüenza.

    Cuando se acabaron todas las clases me fui a mi casa, entré por la puerta y no me dió tiempo ni a saludar que mi padre ya me estaba diciendo que fuese a comprar el pan para la comida. Dejé la mochila en la puerta y me fui hacia la tienda.

    Cuando entré a la tienda me fijé en que estaba el niño de la clase que me había parecido bastante atractivo. Tenía muchas ganas de hablarle así que me armé de valor y le pregunté su nombre y dónde vivía, él me respondió que se llamaba Liam y que vivía a una calle de la tienda. Me quedé hablando con él todo el día hasta que se hizo de noche. Me di cuenta de la hora que era, me despedí de Liam rápidamente y me fui corriendo a casa.

    Al llegar a mi casa mi padre estaba en la puerta esperándome, estaba un poco furioso, me preguntó enfadado por qué había tardado tanto cuando solo me había mandado a comprar pan para la comida, yo le contesté que me había quedado hablando con un nuevo amigo que había hecho. Me miró callado durante unos segundos y me dijo que me subiese a mi cuarto en forma de castigo.

    Entre a mi cuarto, me tumbé en la cama, cogí mi móvil y llamé a Uriel pero no me daba tono, lo intenté dos veces más y nada, me preocupé un poco pero no le di mucha importancia. Como ya era tarde dejé el móvil y me puse a dormir.

    Al día siguiente volví a la tienda para ver a Liam y hablar con él, así durante varias semanas. Un día Liam me vió haciendo unas compras y se acercó a mí para preguntarme si me gustaban los videojuegos y si me gustaría ir algún día a su casa para pasar la tarde. Yo acepté sin pensarlo, me caía muy bien y ya había una cierta confianza.

    Después de dos semanas quedando y hablando empezamos a tener una relación. Todo era perfecto, nos queríamos y teníamos demasiadas cosas en común.

    Pero como todo comienzo tiene un final a los 3 años de relación decidimos dejarlo, éramos sólo unos críos que se habían querido durante mucho tiempo pero que no estaban preparados para tener algo tan grande como lo es una relación sentimental.

    Con 12 años mis notas no eran tan buenas como lo eran hace años atrás. Matemática se me daba muy mal, suspendí casi todas las asignaturas y no estudiaba casi nada para los exámenes. Mis padres me llevaron a clases particulares pero ni aún así conseguí aprobar.

    Durante todos estos años intenté ponerme en contacto con Uriel pero nunca me daba tono, supuse que se había cambiado de teléfono o me había bloqueado por irme de México sin despedirme de él. A mi me hubiese gustado poder seguir siendo su mejor amiga aunque no estuviésemos en la misma ciudad, pero se ve que él no tenía las mismas intenciones que yo.

    Durante 3 años de mi vida no pasó nada relevante, todo siguió tal cual estaba, solo mejoré un poco en tema de estudios pero tampoco era de las mejores de mi clase.

    A los 17 años dejé los estudios y comencé a trabajar en la tienda de una amiga de mi madre como dependienta. Mi horario no es que fuese muy bueno, trabajaba de 8:00 a 22:00 por 820$ al mes, pero era el único trabajo que podía tener ya que no tenía casi estudios y las empresas buscaban gente con experiencia para los puestos.

    Estuve dos años ahorrando el suficiente dinero para poder independizarme. Cuando ya tenía todo el dinero encontré un piso de una habitación cerca del centro de Los Santos que se acomodaba muy bien a mis recursos económicos. Cogí todas las cosas de casa de mis padres y las llevé a mi nuevo piso. Lo decoré todo a mi gusto y adopté un gatito. Todo estaba perfecto.

    Con 20 años me quedé embarazada, no sabía qué hacer al respecto, tenía miedo de decírselo a mis padres, pero necesitaba contárselo. Preparé una comida familiar para contar la noticia, estaba demasiado nerviosa. Llegó la hora, me puse en pie y sin ningún temor conté la gran noticia, las caras de mis padres cambiaron por completo, la sonrisa se les fue de la cara. Mi madre es la que peor se lo tomó, me intentó convencer de que era mala idea tener un hijo con mi edad, me metió tanto miedo en el cuerpo que acabé abortando. Me di cuenta de lo que había hecho y acabé en una depresión muy profunda, lo que siempre había soñado desde pequeña yo misma lo había echado a perder.

    Fueron dos años de pura tristeza, tuve anorexia que poco a poco, gracias a mis padres, pude controlar. Me enganché a la marihuana y había días en los que me tomaba litros y litros de alcohol. Descuidé completamente mi higiene personal, estuve meses sin cortarme el pelo y sin cuidarme la piel. Gracias a Dios todo cambió, dejé la marihuana, dejé de beber y recuperé las ganas de cuidarme tanto física como mentalmente.

    A los 23 años me enteré de que Uriel se había mudado a Los Santos, intenté llamarlo de nuevo pero como siempre no me daba tono, fui preguntando a la gente si conocían a un chico llamado Uriel pero nadie sabía nada. Mi vida continuaba igual pero nunca dejaba de buscarle, tenía la necesidad de volver a juntarme con él y contarle el porqué me había alejado sin decirle nada.

    Estuve todo un año intentando buscarle, intenté tirar la toalla varías veces pero siempre había alguien que me decía que lo había visto en algún sitio y siempre que iba allí nunca había nadie parecido a él.

    Fue a los 24 años cuando dejé de intentar encontrarle, no sé si algún día volveré a encontrarme con Uriel pero por ahora voy a seguir con mi vida como siempre había estado, intentando formar una familia, conseguir un buen trabajo para poder comprarme la casa de mis sueños y hacer los viajes que siempre he querido hacer.

    publicado en Biografías de Personajes
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