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Mira, yo no soy mucho de escribir discursos bonitos ni de quedar bien con nadie, pero creo que si hay una empresa que merece dar el paso a la oficialidad en esta ciudad, es Black Smoke Garage.
Llevo tiempo viendo cómo curran Adam y Marcos Leroy, y no hablo solo de arreglar cuatro coches o montar piezas como cualquiera. Hablo de gente que literalmente vive por el taller. Da igual la hora, da igual el día, siempre están pendientes de que haya movimiento, de que los chavales aprendan, de que ningún cliente se quede tirado y de mantener vivo el ambiente del comunitario.
Y eso tiene más mérito todavía cuando ni siquiera tienen un puto taller propio.
Muchos hablan mucho en Los Santos, pero luego desaparecen a la semana. Black Smoke lleva CINCO años aquí. Cinco años aguantando mierda, problemas, noches sin dormir y aun así siguen levantando la persiana cada día en el taller comunitario como si fuese suyo. Eso no lo hace cualquiera.
Yo he conocido mucha basura en mi vida. Gente falsa, interesados y peña que solo aparece cuando hay dinero o fama de por medio. Vengo de un pasado bastante jodido, he estado metida en mierda hasta el cuello y sé reconocer cuándo alguien hace las cosas de verdad y cuándo vende humo. Y esta gente no vende humo, aunque el nombre les quede de puta madre.
Black Smoke se ha ganado el respeto de la calle currando. He visto compañeros quedarse horas ayudando a clientes, enseñar mecánica a los nuevos, organizarse entre ellos y mantener siempre movimiento en el comunitario. Allí nunca falta alguien dispuesto a echar una mano, aunque estén cansados o hasta arriba de trabajo.
Y sinceramente, creo que eso es exactamente lo que necesita una empresa oficial en Los Santos: actividad real, compromiso y gente que no abandona el proyecto a la primera dificultad.
Adam y Marcos no solo han cambiado el nombre de Rebel a Black Smoke Garage, también cambiaron completamente la mentalidad de la empresa. Han creado una familia dentro del taller. Y eso se nota desde fuera.
Ojalá el gobierno vea el esfuerzo que llevan años demostrando, porque si alguien merece la oportunidad de tener un taller oficial y seguir creciendo, son ellos.
Y sí, puede que yo sea una bocazas de mierda, pero cuando algo es real, se dice claro. Black Smoke Garage se ha ganado su sitio en esta ciudad.