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Publicados por Mauricio_Vaglica

  • Mauricio Vaglica

    NOMBRE COMPLETO:

    Mauricio Vaglica

    EDAD:

    18 años

    LUGAR DE NACIMIENTO:

    Kingston, Jamaica — específicamente en el barrio de Tivoli Gardens

    NACIONALIDAD:

    Jamaiquino

    SEXO:

    Hombre

    PADRES:

    El padre de Mauricio se llamaba Dwayne Vaglica. Era un hombre alto, de voz grave y mirada cansada, conocido en el barrio por trabajar en los muelles de Kingston descargando contenedores durante jornadas interminables bajo el calor pesado de Jamaica. Aunque la vida lo golpeó duro desde joven, Dwayne siempre intentó mantener a su familia lejos de los peores problemas de la calle. Era estricto, orgulloso y creía que un hombre debía aprender a defenderse solo desde temprano.

    Dwayne no era cariñoso con palabras, pero demostraba amor con acciones. Le enseñó a Mauricio a pelear cuando era necesario, a nunca dejarse humillar y a mantenerse firme aunque el miedo estuviera presente. También le inculcó respeto por las raíces jamaicanas, la música reggae y las costumbres del barrio. Cada noche, después del trabajo, se sentaba afuera de la casa con una vieja radio encendida mientras fumaba y escuchaba canciones de Bob Marley o Buju Banton.

    Su madre, Althea Brown, era completamente distinta. Trabajaba en un pequeño comedor cerca del centro de Kingston y era conocida por su amabilidad y energía. Siempre encontraba la manera de hacer sentir a Mauricio protegido incluso cuando afuera se escuchaban disparos o peleas entre pandillas. Era creyente, muy espiritual, y pasaba gran parte de los domingos en la iglesia bautista del barrio.

    Althea soñaba con sacar a su hijo de Tivoli Gardens algún día. Le repetía constantemente que Jamaica tenía más que violencia y pobreza, y que él podía convertirse en alguien importante si aprendía a usar la cabeza y no solamente los puños. Fue ella quien le enseñó a Mauricio el valor de la paciencia, la humildad y la importancia de ayudar a quienes tenían menos.

    Cuando Mauricio tenía 11 años, Dwayne murió durante un enfrentamiento armado cerca del puerto. Nadie supo exactamente qué ocurrió aquella noche. Algunos decían que quedó atrapado en un tiroteo entre bandas rivales; otros afirmaban que intentó defender a un compañero de trabajo. Lo único seguro fue que nunca volvió a casa.

    La muerte de su padre cambió por completo la vida de Mauricio. Desde ese momento empezó a endurecerse, a desconfiar de la gente y a comprender que en Kingston sobrevivir muchas veces importaba más que soñar.

    Años después, la salud de Althea también empezó a deteriorarse debido al estrés y al agotamiento constante. Aunque sigue viva, ya no puede trabajar como antes, y Mauricio carga ahora con gran parte de la responsabilidad económica de la casa.

    APARIENCIA FÍSICA:

    Mauricio mide 1,85 m y pesa aproximadamente 78 kg. Tiene piel oscura, cuerpo atlético y músculos marcados por años jugando fútbol callejero, corriendo por los barrios y sobreviviendo en las calles de Kingston. Lleva el cabello negro con rastas cortas y cuidadas, además de una línea marcada en las cejas producto de una vieja pelea.

    Sus ojos marrones oscuros tienen una mirada intensa y desafiante. Casi siempre viste ropa deportiva, cadenas plateadas y zapatillas gastadas por el uso. Tiene varias cicatrices pequeñas en los brazos y nudillos debido a peleas callejeras.

    PERSONALIDAD:

    Mauricio Vaglica es alguien reservado, observador y difícil de impresionar. Habla poco, pero cuando lo hace, la gente escucha. Tiene una personalidad fuerte y una presencia que intimida incluso sin necesidad de levantar la voz.

    Es desconfiado con desconocidos, pero extremadamente leal con quienes considera familia. Tiene un temperamento explosivo cuando siente que faltan el respeto a su gente o a su barrio. Sin embargo, debajo de toda esa dureza todavía existe una parte de él que recuerda las enseñanzas de su madre y que, en el fondo, quisiera una vida diferente.

    Mauricio odia sentirse débil. Nunca muestra tristeza frente a otros y aprendió desde pequeño a ocultar el miedo detrás de una expresión fría.

    INFANCIA:

    Mauricio creció entre calles llenas de música dancehall, calor constante y violencia cotidiana. De niño pasaba las tardes jugando fútbol en terrenos vacíos junto a otros chicos del barrio mientras de fondo sonaban parlantes enormes reproduciendo reggae a todo volumen.

    Durante años asistió a la iglesia con su madre. Allí conoció a varios chicos que terminarían convirtiéndose en sus amigos más cercanos. En esos tiempos todavía eran inocentes: corrían por las calles, competían jugando pelota y soñaban con convertirse en futbolistas o músicos famosos.

    Pero Tivoli Gardens era un lugar difícil para crecer. Muy pronto aprendieron que las oportunidades eran pocas y que la calle siempre encontraba la manera de arrastrar a los jóvenes hacia problemas mayores.

    JUVENTUD:

    Con el tiempo, la situación económica en la casa empeoró muchísimo. La enfermedad de su madre y la falta de dinero obligaron a Mauricio a abandonar definitivamente los estudios cuando apenas tenía 15 años. Sentía que quedarse en Kingston solo lo estaba hundiendo más, así que tomó una decisión difícil: irse solo a Los Santos para buscarse la vida y mandar dinero a su madre desde allá.

    Llegó a la ciudad sin contactos, sin dinero y sin un lugar fijo donde dormir. Los primeros meses fueron duros. Trabajó haciendo pequeños encargos, descargando cajas en negocios, limpiando autos y sobreviviendo como podía. Pero Los Santos era una ciudad cruel, especialmente para alguien joven y solo.

    Fue en las canchas callejeras de básquet donde Mauricio empezó a hacerse conocido. Desde niño había sido fanático del basketball y en Kingston pasaba horas jugando en parques del barrio. En Los Santos, su talento llamó rápido la atención. Era rápido, agresivo jugando y tenía una resistencia increíble. Muchas veces apostaba dinero en partidos callejeros para poder comer o pagar un lugar donde dormir.

    En una de esas noches conoció a varios integrantes de los WiLDouTWHeeLieBoYz. Al principio solo compartían partidos de básquet, motos y noches en la calle, pero con el tiempo la relación se volvió mucho más fuerte. Mauricio encontró en ellos algo que creía perdido desde la muerte de su padre: una familia.

    Los WiLDouTWHeeLieBoYz le enseñaron cómo sobrevivir realmente en Los Santos. Le dieron protección, respeto y un lugar al que pertenecer. Mauricio, por su parte, demostró rápidamente que era alguien en quien se podía confiar. Nunca abandonaba a los suyos y siempre estaba dispuesto a pelear por el grupo si hacía falta.

    Con los años se volvió inseparable de ellos. Las calles, las motos, los partidos nocturnos de básquet y los problemas compartidos terminaron uniéndolos como hermanos. Aunque Mauricio mantiene su carácter reservado, dentro de la pandilla encontró personas capaces de entender el peso que carga desde pequeño.

    ACTUALIDAD:

    Hoy Mauricio Vaglica es conocido tanto en las calles como en las canchas callejeras de Los Santos. Durante el día suele pasar tiempo jugando basketball con su gente o apostando en partidos improvisados; durante la noche, la vida de pandillero vuelve a consumirlo.

    Muchos lo reconocen por su habilidad jugando: sus saltos, velocidad y agresividad en la cancha hacen que destaque incluso entre jugadores más experimentados. Para Mauricio, el basketball es una de las pocas cosas que todavía le dan paz mental. Es el único momento donde puede olvidarse por un rato de los problemas, las deudas, la violencia y la presión de la calle.

    A pesar de todo, sigue siendo extremadamente leal a los WiLDouTWHeeLieBoYz. Ya no los considera simples amigos; son su familia, las únicas personas que estuvieron para él cuando no tenía nada en Los Santos.

    Aunque intenta mostrarse frío y duro frente al mundo, todavía guarda el sueño secreto de algún día usar el basketball para salir definitivamente de la calle y darle una vida mejor a su madre.

    EDUCACIÓN:

    Mauricio asistió a una escuela pública de Kingston. Desde pequeño mostró facilidad para aprender, especialmente en historia y literatura. También era muy bueno jugando fútbol y durante un tiempo llegó a pensar que el deporte podría sacarlo del barrio.

    Sin embargo, las dificultades económicas y la presión de la calle hicieron que abandonara los estudios a los 15 años. Desde entonces aprendió más sobreviviendo en las calles que dentro de un aula.

    Aunque casi nadie lo sabe, Mauricio todavía conserva algunos libros viejos que su madre le regaló cuando era niño. A veces los lee de madrugada cuando no puede dormir.

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    publicado en Biografías de Personajes
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