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Josephine Labrosse, una chica nacida en Ontario Canadá, piel blanca, ojos verdes, cabello negro y alta midiendo 1.82. Actualmente con 23 años de edad.
La mayor parte de su vida vivió en México. Su padre un millonario Canadiense, siempre consentía a su hija con lo que le pedía, nunca le faltó nada, hasta que su padre un avaricioso por los juegos, materialista que lo perdió todo por apuestas. Lo que tuvo que hacer es huir, ya que habían grandes amenazas por parte de personas importantes. Por lo mismo su familia y ella, tenían que fingir personalidades y apariencias diferentes, al límite de cambiarse de país y así es como su madre, su padre y ella llegaron a México, país natal de su madre.
La única familia que tenía Josephine era su abuela, quien es preciada para ella junto con su madre, por lo mismo se alojaron allí.
Josephine con tan sólo 8 años de edad, comenzó a ir al colegio público, ya que estaban en bancarrota por lo poco que les quedaba a ella y a su familia, allí es donde conoció a su mejor amiga. Ellas hacían todo juntas siempre, jugaban, reían, a veces se peleaban pero no era la gran cosa porque al final del día se reconciliaban. Crecieron hasta una determinada edad. Con ya 16 años de edad, ambas sintieron algo, sin duda algo inexplicable, era casi una relación amorosa perfecta como uno soñaría tener, pero lamentablemente no acabó como uno se lo imaginaría, ya que se dieron cuenta que funcionaban más como amigas que pareja. Se distanciaron un poco, discutían por tonterías, las mismas que las llevó a darse cuenta que su relación no funcionaría.
Ella al crecer, conoció a un chico lo cuál se enamoró completamente, a lo largo de un par de años. Eran la pareja casi perfecta, convivían siempre, pero un aspecto del chico que nunca vio, es que el chico era traficante de droga, algo que a Josephine le llamó la atención, principalmente por su estado económico, la insistencia de su pareja y por la muerte de su querida madre, quién fue su pilar para seguir adelante, siempre la apoyaba en sus proyectos personales, sus decisiones e ideas, le alentaba a ser mejor persona, una mujer justa pero no podría alzar la voz por su esposo, ya que al amenazaba al decir una palabra o quejarse de sus decisiones. Su muerte fue inesperada, ya que su madre falleció una noche donde ella iba manejando en un estado sobrio, fue por culpa de un inútil borracho. Todo pasó tan rápido, pero desde ese día su padre la odio, ya que su madre esa noche había salido del trabajo.
Su padre la maltrataba verbalmente por eso mismo Josephine cambió, se volvió más fría, dura, porque su abuela a la par falleció unos meses después, por la misma tristeza de la misma pérdida, es como entró al mundo de las drogas. Para ella era un mundo completamente nuevo, pero gracias a su novio fue direccionada a personas que le facilitaban todo, pero no todo sería de color rosa... algo escondían.
Un día llegó, el peor día de su vida sin duda, era de noche, el frío resoplaba por las ventanillas del auto de Josephine, necesitaba repartir los últimos gramos de droga por un pedido, era un lugar muy oscuro y sin duda no había ningún rastro de personas al rededor de la zona, más por el horario. Bajó del auto resoplando y mirando hacia ambos lados, tratando de buscar con la mirada a la persona que debía recibir. Al cabo de un par de minutos un señor alto, con barba y con gesto de burla acompañado de una sonrisa falsa, se le acerca, la inspeccionó con al mirada de arriba hacia abajo, alargando su sonrisa y teniendo a la vista sus amarillo y chuecos dientes.
"Tan sola a estas horas muñeca" le dice aún sonriendo y acercandose aún más.
Josephine tratando de alejarse en un intento fallido había tropezado, dejando caer la mercancía.
"Cuidado como caminas, veo que traes el paquete, pero creo que te daré un poco del mío perra..." le dice sosteniendo la sonrisa, cortando el pequeño espacio que había entre ambos, haciendo así de las suyas...
Josephine esa noche fue violada, por suerte huyó del imbécil que al acabar trató de retenerla una vez más, Josephine con las pocas fuerzas que tenía pudo escapar.
Después de ese día nadie supo nada, ni si quiera su propio novio ni su padre, ya que al llegar tan tarde volvió con los insultos verbales hacia ella, a lo que ella sólo se encerró en su habitación a llorar...
Al pasar de meses, ella aún estaba en el negocio de las drogas, pero no estaba más con su novio, le había engañado un par de veces, la primera vez le perdono por miedo a quedarse sola. Empezó a ganar dinero tanto por las drogas como por le lado vandálico, como robar pertenencias, robar tiendas de abarrotes, etc.
Se mantuvo así hasta poder salirse de la casa donde vivía con su padre, por fin realizando su vida en su soledad. Ella no tiempo su carrera, por dedicarse a lo delictivo, ella simplemente es una chica sensible, con una historia profunda, que a pesar de ser fría por dentro es una persona buena, con un corazón puro, que tras las tragedias ha tenido que lidiar, se ha vuelto así, es independiente, cuida de las personas que quiere en verdad. Una chica honesta pero cuando debe mentir lo hace tan bien, tiene facilidad para jugar con los sentimientos de las personas, porque no cree que una persona la ame completamente, y tiene miedo que eso pase, ya que si ella se enamora en verdad, lo da todo por la persona.
Tuvo una infancia relativamente buena, pero su juventud fue arrebatada y cambió por completo a la persona que es ahora. Pero por suerte ella viva en un departamento que renta con lo que roba o gana de las mercancías, le alcanza para lo básico. Pero debe mucho dinero de renta por largos meses, es obligada a irse de allí por miedo a ser atrapada por lo que decide buscar una alternativa para ella, cambiándose de país, esperando un nuevo futuro, siendo la persona de ahora...
Biografía de Violette Compton
Violette Compton nació el 15 de marzo de 2000 en una pequeña ciudad costera de Carolina del Norte. Hija única de Margaret Compton, una enfermera del hospital local, y Michael Compton, un veterano bombero retirado tras 25 años de servicio. Creció en un hogar modesto pero lleno de amor, donde los valores del servicio comunitario y la ayuda al prójimo eran parte fundamental de la educación familiar. Desde pequeña, Violette escuchaba las historias de su padre sobre rescates heroicos y la camaradería del departamento de bomberos, mientras acompañaba a su madre en jornadas de voluntariado en la clínica comunitaria. Estas experiencias moldearon su carácter y despertaron en ella una vocación de servicio que la acompañaría toda su vida.
A sus 25 años (casi 26), Violette se encuentra en una encrucijada profesional. Ha acumulado suficiente experiencia y certificaciones médicas para trabajar prácticamente en cualquier servicio de emergencias, pero siente el llamado a dar un paso más.
Por un lado está el camino del bombero el legado de su padre, la adrenalina de los rescates y la prevención. La idea de entrar en edificios en llamas, rescatar víctimas atrapadas y trabajar en un equipo tan unido como una familia le resulta increíblemente atractiva.
Por otro lado está la academia de policía, la oportunidad de combinar sus habilidades médicas con la investigación, la prevención del crimen y el servicio comunitario de una manera diferente. La idea de resolver casos, proteger a la comunidad de manera proactiva y trabajar en la intersección entre justicia y compasión también la llama.
Sus conocimientos médicos avanzados serían un activo valioso en cualquiera de las dos carreras. Como bombero, podría servir como paramédico de rescate especializado. Como oficial de policía, sería una primera respondiente excepcional y podría trabajar en unidades especializadas como la de víctimas o crisis.
Actualmente, Violette ha comenzado a investigar tanto la academia de bomberos como la academia de policía. Ha solicitado información en ambas, ha hablado con reclutadores, y está físicamente preparándose para las rigurosas pruebas de admisión de cualquiera de las dos opciones. Sus amigos están divididos: Sully obviamente empuja hacia bomberos, James hacia policía, Marcus le dice que será excelente en lo que elija, y Riley le recuerda que lo importante es que la haga feliz.
Su padre, aunque orgulloso de que considere el departamento de bomberos, le ha dicho que debe seguir su propio camino, no el de él. Su madre simplemente quiere que esté segura y realizada. Violette sabe que pronto tendrá que tomar una decisión. Las aplicaciones están abiertas, el tiempo corre, y su contrato actual con el servicio de ambulancias termina en seis meses.
La pregunta que se hace cada noche antes de dormir es simple pero profunda: ¿Dónde puedo hacer la mayor diferencia?