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El Cartel de los Hermanos Calle nació en la ciudad de Los Santos cuando Gustavo Calle y Alejandro Calle llegaron desde Antioquia, Colombia, con una sola idea en la cabeza: construir poder y dominar el negocio que movía millones en las calles. No llegaron como simples inmigrantes buscando trabajo, llegaron con ambición, contactos y la mentalidad de formar su propio imperio. Desde el principio entendieron que en Los Santos no había espacio para los débiles. Gustavo, siendo el más calculador y estratégico, comenzó a mover pequeñas cantidades de droga, creando conexiones con proveedores y distribuidores. Alejandro, más directo y violento, se encargaba de cobrar deudas, imponer respeto y eliminar problemas. Juntos formaban una dupla perfecta: uno pensaba, el otro ejecutaba. Con el tiempo, lo que empezó como pequeños movimientos ilegales se convirtió en una organización temida en todo el condado. Así nació oficialmente el Cartel de los Hermanos Calle. Su principal activo era la venta de drogas y la venta de planos estratégicos para robos a establecimientos, controlando rutas de distribución, puntos estratégicos y una red que les generaba miles. Su nombre comenzó a sonar fuerte en las calles, y con ello llegaron aliados, enemigos y traiciones. Durante años, el cartel creció sin freno. Controlaban territorios, tenían hombres armados a su servicio y una estructura sólida que parecía imposible de derribar. Gustavo Calle lideraba con inteligencia fría, siempre varios pasos adelante de sus enemigos, mientras Alejandro Calle mantenía el orden interno y aseguraba que nadie traicionara la organización. Los Hermanos Calle se convirtieron en una leyenda criminal dentro de Los Santos.