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Tras amenazas, tomas de poder y posesión de armas contundentes y de fuego, la 94 Hoover Criminal toma acción en uno de los locales asignados en Chamberlain Hills. Allá, los gangsters que se presentaron no fueron con buenas intenciones, se acercaron y sin fin torturaron hasta la casi muerte, dejando una sola cosa en claro... la 94' llego para quedarse por largo tiempo.
Pasaron días para establecer ajustes en el negocio con un grupo criminal de renombre dentro de la ciudad de Los Santos, se juntaron fajos de dinero negro y tras ocho horas, un afiliado a la 94 Hoover Criminal sería un cliente más del negocio atendido por un asistente de la mafia vinculada; sin embargo, compraría más cosas de lo normal y abonando completa y totalmente en efectivo con dinero sucio.
Así es como la 94' comenzó su ingreso en el negocio del lavado de dinero negro de robos, asaltos y crímenes varios, convirtiéndolo en dinero totalmente legal, haciéndolo pasar por negocio de compra-venta normal y corriente, nada que sospechar. Este dinero sería guardado en lotes enormes dentro de un depósito reformado compartido por los demás sets de la organización "Hoover Criminal" y la mafia aliada.
Meses después, el grupo de la Hoover Criminal, set 94, y el negocio tomado por la fuerza se convertiría en una fábrica de billetes limpios y sin número de serie al cual acudir en caso de necesitarlo.
¿Qué mejor que gastar dinero que no existe?
En algún lado de Cypress Flats, el set 94 Hoover Criminal se hizo con un almacén un tanto espacioso, donde allí no dudaron un solo segundo en organizarse, pues los más experimentados con la droga, aquellos "drug cooks" serían los encargados del mantenimiento de unas plantas de marihuana para su procesamiento y posterior venta a otros sets y pandillas de la zona.
El encargo era sencillo; mantener regadas cada una de las plantas traídas del vivero de confianza dentro de un cubículo con luz LED de espectro completo, simulando la luz solar con ambiente estable y ventiladores de aire acondicionado establecido entre 20 y 25 grados centígrados Celsius. Tras eso se colocarían nutrientes artificiales como lo son todos aquellos ricos en nitrógeno, fósforo y potasio. Una vez nacidas, crecidas y fortalecidas... el mantenimiento general de la plantación no puede esperar, pues se poda aquellas ramas necesarias para la altura y la tarea añadida de emprolijar de las plantas. Al finalizar el mantenimiento y ver que las plantas ya están crecidas y listas para ser cosechadas, se comienzan a cortar las plantas al completo, dejándolas secar en tiras colgantes del techo para su posterior guardado en frascos esterilizados de cristal.
Este proceso lo repetirían algunas veces por semana, dejando así una fábrica de marihuana transformándose en uno de los sets criminales que más marihuana exportan en la zona, haciéndose así con contactos pesados.
La marihuana se transformó en uno de los materiales más beneficiados de la pandilla.
Meses fueron los que pasaron desde la llegada de la 94 Hoover Criminal a Los Santos, pues el renombre de las acciones criminales del set fueron dándose a conocer entre las organizaciones nacionales que salvaguardan la paz en el condado.
En este tiempo el set criminal establecido en Strawberry Avenue, frente al Mosley Autos, se convirtió en una especie de grupo fanatizado con el equipo de Basket Ball nombrado "Los Santos Panic" o por su abreviación, "LS Panic".
Poco a poco y tras el crecimiento exponencial de actividades criminales del grupo, necesitaban encontrar una marca encubierta para anunciar en los teléfonos móviles de las personas, pero solo aquellos atentos y entendidos lograrían descifrar el mensaje oculto, pues entre juntadas de vehículos, eventos privados de tunning, venta de armas, drogas, y todo tipo de actividad criminal, lograrían identificarse con el cifrado del equipo basquetbolista. Indicando aquellos anuncios con la mención del equipo que se trata de la organización criminal encubierta.
Entre los colores de LS Panic y el set 94, se formaría un lazo único que unos pocos entenderían.
Conocí a Alexia en una de esas cenas familiares que mis padres organizaban cuando llegaba alguien nuevo a la ciudad. Era una "sobrina de los Sanz", recién llegada de Argentina. Para ser sincero, no esperaba gran cosa; esas reuniones solían ser largas y aburridas, llenas de conversaciones que no me interesaban y hasta cierto punto no entendía.
Cuando apareció, lo primero que noté fue que no se parecía en nada a las personas que suelen llegar a este tipo de reuniones. Tenía una actitud directa, como si ya supiera cómo iba a ser todo y no le importara demasiado impresionar a nadie. Apenas nos presentaron, me preguntó: “¿Vos sos Juan? Dicen que sos bastante hincha”.
Me causó gracia, aunque no lo admití en el momento. Esa noche, después de los saludos y las charlas incómodas con los adultos. Alexia y yo, terminamos conversando sobre nuestras familias, y los negocios que había de por medio entre ellas, pronto nos dimos cuenta de que teníamos más en común de lo que cualquiera podría imaginar. Yo le conté que mi familia, aunque era colombiana, tenía muchas costumbres japonesas, una herencia que venía de mi abuelo. Ella me miró como si acabara de decir algo que no esperaba escuchar. “En mi casa también es así”, dijo, casi como si le sorprendiera. “Aunque ahora parece que nadie se acuerda de esas cosas”. La conversación siguió fluyendo. Hablamos de nuestras familias, de cómo nos criaron, y hasta de las cosas que no eran tan fáciles de contar, cómo los negocios complicados en los que estuvieron metidos algunos parientes. No era algo que normalmente compartiera con alguien, pero con Alexia fue diferente. Ella no juzgaba, simplemente entendía.
Desde ese día, nos llevamos bien. No fue como si nos hiciéramos mejores amigos al instante, pero con el tiempo, nos dimos cuenta de que éramos un buen equipo, casi que como una hermana. Ninguno de los dos era de andar con vueltas, y eso hacía que todo fuera más fácil. Alexia no es del tipo que se guarda las cosas, y yo tampoco. Por eso nuestra amistad funciona: no hay drama, solo respeto y un montón de discusiones sobre cosas que a nadie más le importan. Así nos conocimos, de manera simple y sin grandes historias. Pero desde entonces, no nos hemos soltado. Y aunque a veces discutimos por alguna tontería, sé que Alexia siempre está ahí, y yo para ella. Nada más.
Cuando Alexia y yo decidimos armar Blood Ronin, sabíamos que no iba a ser fácil. La idea era rescatar las tradiciones que nuestras familias compartían, esas que parecían desaparecer entre tanto cambio y que solo algunos todavía respetaban. Queríamos algo que fuera más que una simple banda. Blood Ronin tenía que ser un grupo basado en honor, lealtad y raíces, pero también adaptado al presente.
El nombre surgió después de muchas conversaciones. “Ronin” representaba a los samuráis sin señor, aquellos que no se subordinaban a nadie más que a sus propios valores. Eso era justo lo que queríamos: un grupo que no dependiera de los viejos esquemas, pero que mantuviera los principios que valían la pena. Lo de “Blood” era porque todo venía de nuestras familias, de la sangre que compartíamos con los que nos criaron y con los que nos entendían.
Desde el principio, sabíamos que no cualquiera podía formar parte. Teníamos que elegir a las personas correctas, gente que no solo entendiera nuestras raíces, sino que también pudiera aportar algo. Fue entonces cuando pensamos en la familia Jordan-Lin, especialmente en Roberto Jordan. Habíamos escuchado de ellos a través de un primo de Alexia, y sabíamos que compartían muchas de las tradiciones que queríamos preservar.
Roberto Jordan fue uno de los primeros en unirse. Era alguien que imponía respeto sin necesidad de levantar la voz. Trajo consigo no solo su experiencia, sino también su compromiso con mantener vivas las costumbres que nuestros ancestros habían pasado de generación en generación. Con su ayuda, el grupo empezó a tomar forma. No se trataba solo de sumar números, sino de asegurarnos de que cada miembro entendiera y respetara nuestras reglas.
Al principio, nuestros movimientos fueron pequeños. Nos reuníamos en lugares alejados para discutir cómo organizarnos y establecer un código claro. Cada decisión era tomada con base en las tradiciones que compartíamos, desde los valores del Bushido hasta las prácticas que habíamos heredado de nuestras familias. Roberto fue clave en este proceso, aportando ideas para estructurar el grupo y asegurarse de que todos estuviéramos alineados.
Cuando Alexia y Juan hablaron conmigo por primera vez sobre lo que querían construir con Blood Ronin, entendí que sería un desafío enorme. Aunque teníamos ideas claras y un propósito definido, también sabíamos que empezar desde cero en un entorno como el nuestro era casi imposible. Por eso, decidimos dar un primer paso estratégico: unirnos a una organización pequeña, no muy conocida en la ciudad, que nos permitiera ganar experiencia y establecer contactos.
Al principio, esa decisión funcionó bien. La organización tenía sus propios códigos, y aunque no eran exactamente como los nuestros, eran lo suficientemente sólidos como para que pudiéramos trabajar dentro de ellos. Nos mantuvimos en un perfil bajo, observando cómo se movían las cosas y entendiendo los detalles del entorno. Alexia se encargó de construir relaciones importantes dentro del grupo, mientras Juan y yo nos ocupábamos de los temas operativos. Fue una etapa de aprendizaje que nos ayudó a crecer.
Con el tiempo, sin embargo, las cosas empezaron a cambiar. La organización fue ganando más reconocimiento en la ciudad, pero junto con ese crecimiento llegó una transformación en sus valores. Lo que antes era un grupo con cierto respeto por sus reglas y principios se convirtió en algo mucho más ambicioso, enfocado únicamente en el poder y el beneficio personal. Esa pérdida de identidad empezó a chocar con lo que nosotros queríamos construir.
Mientras todo esto pasaba, Alexia estaba lidiando con sus propios problemas. Durante este tiempo, se supo que había quedado embarazada, pero las cosas no fueron sencillas para ella. En un momento, el bebé dejó de estar con Alexia, y nadie sabía bien qué había pasado. Por lo que ella misma dijo, había problemas familiares complicados que estaban afectando a todos en el país. Fuera lo que fuera, el hecho era que su hijo ya no vivía con ella y, según comentó, estaba en Argentina con unos familiares en Santiago del Estero. Aunque ella intentaba seguir adelante como siempre, estaba claro que la situación la afectaba más de lo que dejaba ver.
Unos años mas tarde...
Mientras tanto, dentro de la organización, las tensiones seguían creciendo. Juan fue el primero en hablar abiertamente sobre lo que pensábamos todos. "Esto ya no tiene nada que ver con nosotros, Roberto. Estamos perdiendo el tiempo acá”. Y tenía razón. Todo lo que la organización hacía era por conveniencia, sin ningún respeto por las tradiciones o los códigos que queríamos mantener.
Pero tomar la decisión de alejarnos no fue fácil. Habíamos invertido años trabajando dentro de esa estructura, construyendo relaciones y ganando experiencia. Sabíamos que romper con ellos significaría empezar desde cero otra vez, pero también sabíamos que era necesario.
La conversación final fue tensa. Alexia se encargó de hablar con los líderes directamente. “Ustedes se olvidaron de lo que los hacía diferentes”, les dijo con esa firmeza que la caracteriza. “No vamos a seguir siendo parte de algo que no respeta ni sus propias reglas. Esto termina acá”. Su declaración dejó claro que no había vuelta atrás.
Separarnos fue un riesgo enorme, pero era el único camino. Habíamos aprendido lo suficiente en esos años para saber qué queríamos y, sobre todo, qué no queríamos. Con la experiencia y los contactos que habíamos ganado, estábamos listos para finalmente construir Blood Ronin desde nuestras raíces, con los valores que siempre habíamos defendido.
En la actualidad...
Ese momento marcó el inicio de nuestra verdadera independencia. Dejamos atrás algo que ya no representaba lo que éramos, y aunque sabíamos que no sería fácil, también estábamos seguros de que ahora teníamos todo lo necesario para hacer de Blood Ronin lo que siempre habíamos soñado.
Desde que dejamos la antigua organización, Blood Ronin ha crecido más allá de lo que cualquiera esperaba. Cada victoria refuerza nuestro legado, pero el último logro marcó un punto de inflexión: ganamos el control de un dealer estratégico en la ciudad, un lugar clave para el comercio de armamento y drogas.
No fue una decisión fácil. Varias organizaciones competimos por demostrar quién merecía el control, y la tensión estuvo presente en cada paso. Johnny, quien se unió a nosotros cuando dejamos la antigua organización, fue crucial en este proceso. Aunque en ese entonces era solo un seguidor decidido, con el tiempo se convirtió en nuestro sublíder. Johnny se ganó nuestra confianza con su mente estratégica y su lealtad inquebrantable. Ahora es un pilar fundamental en nuestra estructura, alguien en quien Roberto, Juan y yo confiamos sin reservas.
Recientemente, mi hijo Tomás volvió a la ciudad después de años lejos. Su regreso fue un momento importante para mí. Aunque apenas tiene 17 años, ya observa con atención cómo nos movemos, cómo dirigimos y cómo luchamos por lo que es nuestro. Sé que Tomás tendrá un papel clave en el futuro de Blood Ronin.
La victoria sobre el dealer no solo nos aseguró una nueva fuente de ingresos, sino que también consolidó nuestra posición en el territorio.
NOMBRE COMPLETO: Jase Kendrick EDAD: 25 años de edad.
LUGAR DE NACIMIENTO: Estados Unidos de América.
NACIONALIDAD: Americana.
SEXO: Masculino.
PADRES: Charles Kendrick, francés, dueño de Indumentary, era una persona de 1.86 cm, persona astuta, inteligente y comprometida con su trabajo. Rocio Sosa, mexicana, empleada de comercio en un supermercado, era una persona de 1.68 cm, persona vigorosa, comprometida y con mucho esfuerzo.
APARIENCIA FÍSICA: estatura de 1.78 cm, tez morena, cabello morocho, posee ojos cafés, tiene buen estado físico debido a las sesiones semanales de gimnasio.
PERSONALIDAD: Jase es una persona carismática, sencilla y atractiva por donde se la mire, logra cautivar a todos con sus chistes de tipo oscuro como de humor blanco. Optimista en ocasiones y muy objetivo para otras, se caracteriza por su introvertida forma de contar las cosas.
INFANCIA: Nacido en Estados Unidos, California… con una infancia aliviada y con alto poder adquisitivo, Jase afronto su infancia de una manera calmada en el Jardín con pares agradables y grandes enseñanzas aprendidas.
JUVENTUD: Durante su adolescencia, Jase comenzó a desarrollar su carácter independiente y observador. A pesar de provenir de una familia con buena posición económica, siempre mantuvo los pies sobre la tierra, influenciado por la humildad de su madre. Su padre, un empresario exigente, le inculcó la disciplina y el valor del trabajo duro. Jase pasó gran parte de su tiempo practicando deportes y compartiendo momentos con un grupo reducido de amigos, destacando por su humor peculiar y su forma auténtica de ver el mundo.
ACTUALIDAD: Hoy, Jase es un adulto equilibrado, con una mentalidad madura y un enfoque claro hacia sus metas. Trabaja de manera constante, manteniendo un estilo de vida activo y disciplinado. Su carisma natural y su sentido del humor lo convierten en una persona fácil de apreciar, aunque conserva cierta reserva al compartir su vida personal. En su tiempo libre, disfruta del gimnasio, los viajes y las charlas profundas con quienes logran ganarse su confianza.
EDUCACIÓN: Cursó sus estudios secundarios en una institución privada de Los Santos, donde mostró gran interés por las ciencias sociales y la psicología humana. Posteriormente, ingresó a la universidad, donde obtuvo una licenciatura en Administración y Negocios Internacionales, buscando seguir los pasos de su padre, pero con su propio enfoque ético y estratégico. Su paso por la universidad fortaleció su liderazgo y su capacidad para trabajar en equipo.
NOMBRE COMPLETO: Sophie Richards
EDAD: 21 años de edad.
SEXO: Femenino.
Carlos Juarez, mexicano, dueño de una empresa de logística y transportes, era una persona de 1.86 cm, astuta, inteligente y comprometida con su trabajo, la cual ha desarrollado derivadas formalidades que ha enseñado a Claire, como las formas de presentación, jergas e inclusive su forma de perfeccionismo y trabajo. Por otro lado, se encuentra Claire Richards, una mujer estadounidense, empleada administrativa. Era una persona de 1.68 cm, persona vigorosa, comprometida y con mucho esfuerzo con lo que ama y desea. Sus objetivos eran claros: la dedicación, su familia y el progreso eran claves en su personalidad de mujer, madre e independiente por donde se la mire.
Sophie mantiene una estatura de 1.78 cm, tez blanca, cabello morocho corto, posee ojos cafés, tiene buen estado físico debido a las sesiones semanales de gimnasio, generalmente desarrollando abdomen, brazos y su cuerpo en general, realizando además crossfit y pilates para la elongación de todo el cuerpo.
Sophie es una persona carismática, sencilla y atractiva por donde se la mire; logra cautivar a todos con sus chistes de tipo oscuro como de humor blanco, aunque donde no es bienvenida, simplemente toma diferente camino o sigue derecho; nada la detiene. Optimista en ocasiones y muy objetiva para otras, se caracteriza por su forma de ser, introvertida con la gente que no conoce, pero tampoco se deja conocer por cualquier persona que se le cruce. Claire es aquel tipo de persona que genera inquietud, pero que siempre tiene la potestad de decir lo que le molesta en vez de quedarse callada, generando así una confianza en sí misma única. Gestionada por sus padres, controla su economía como si de un tesoro nacional se tratase; al mismo tiempo se da sus lujos: maquillaje, autos, ropa… entre otras cosas de alto valor, nada de "baratijadas".
Nacida en Estados Unidos, California… con una infancia aliviada y con alto poder adquisitivo, Soph afrontó su infancia de una manera calmada en el jardín con pares agradables y grandes enseñanzas aprendidas, conociendo a sus primeros amigos y tomando conocimientos claves para el desarrollo de su persona. En su etapa de jardín tuvo una situación que la marcaría más de lo normal: un mal pie, un tropezón frente a una actuación como un personaje animado generó una situación de vergüenza para ella y de risa para el público presente, haciendo notar por primera vez una actitud de introvertida en ella, no queriendo contar, hablar o decir ni siquiera una palabra de ello.
Ya en su etapa de crecimiento, con 14 años, fue un poco más pesada la vida de Sophie: la situación económica de su familia disminuyó y había que ganarse la vida estudiando y con la presión social apuntando a los talones de los Juarez-Richards. Era urgente un psicólogo con quien hablar absolutamente todas las cosas, problemas o situaciones que empezaban a vivirse en casa, en el colegio o mismo internamente de Sophie. No fue fácil la etapa juvenil; las emociones y sentimientos apuraron rápido el desarrollo. Mudándose a Los Santos, arrebataron la vida de su familia en un atentado contra las torres gemelas; los padres de Sophie trabajaban allí. Desde ese día, ella se prometió a sí misma trabajar lo máximo posible y llegar a ser una heroína de la ciudad donde hallaba el alma de sus padres, buscando en cada mínima asistencia a la gente de la calle y a sí misma una situación de alivio en ella y en su respiración y conciencia.
En la actualidad, Sophie es una chica tranquila, dedicándose a su propia empresa de transporte, generando sus ingresos pasivos, así como también los brutos, siendo ella misma su propia gerente y encargada de a empresa. Sophie , al cumplir sus veintiún años, recibió la totalidad de la herencia familiar, la cual antes era administrada por abogados de confianza sin tener que lidiar con problemas económicos; una empresa de indumentaria y bonos como trabajadores en las Torres Gemelas fallecidos en el atentado eran los sustentos económicos. Maneja con su licencia correspondiente, su identificación y vive tranquila en su residencia de lujo en lo alto de una de las torres de departamentos más lujosas.
Haciendo el colegio primario y jardín de infantes y secundario en California con privacidad y estatutos. Sophie realizó la carrera de administración empresarial, logrando así recibirse con las mejores puntuaciones de la universidad en la rama de Administración, rebuscándose hacer una segunda carrera en cuanto a desarrollo como persona y, vinculada a su promesa hecha, asistencia a los demás... piensa entre psicología o medicina. Actualmente, investiga datos de su interés como la mecánica, entre otros datos irrelevantes para la cotidianeidad que, al ser independiente, la ayudan día a día a mejorarse a sí misma y asistir a quien lo necesite para lo que necesite.
NOMBRE COMPLETO: Sasha Banks
Marcus Banks, conocido en las calles como Ghost, fue un pandillero de los años noventa que creció en la guerra de bandas entre Chamberlain y Grove. Desde joven, vivió rodeado de disparos, sirenas policiales y funerales de amigos. Nunca tuvo un trabajo formal: se ganaba la vida como "soldado" para una pandilla del sur de Los Santos, participando en robos, extorsiones y tráfico de armas.
Elena Cruz era una joven nacida en East Los Santos, de familia inmigrante, que nunca logró escapar del círculo de la miseria. A los 16 años dejó la escuela y se sumergió en el consumo de metanfetaminas y crack, que rápidamente la atraparon. Para sobrevivir, se dedicó al trabajo sexual y a pequeños encargos para distribuidores de drogas.
En ese ambiente conoció a Marcus. Su relación nunca fue de amor verdadero, sino de necesidad: él buscaba una mujer que no lo cuestionara y ella buscaba protección en alguien temido por la calle. Elena se volvió dependiente tanto de Marcus como de sus vicios.
Sasha es una joven de 21 años, de 1,63m de altura, con una figura delgada pero con curvas marcadas y notables, que transmite un aire callejero y provocador. Su piel es morena clara, aunque presenta algunas cicatrices pequeñas en brazos y muslos, marcas de peleas y descuidos.
Sasha Banks es una joven marcada por la calle, desconfiada y con una actitud desafiante que utiliza como escudo. Con los desconocidos es fría, sarcástica y agresiva, siempre midiendo a los demás para no mostrar debilidad. Con quienes logran ganarse su confianza puede ser leal y protectora, aunque arrastra un miedo constante al abandono. Vive rápido, buscando dinero fácil y adrenalina, sin pensar en el futuro, lo que la hace impredecible y explosiva. Bajo esa fachada dura oculta una fuerte soledad y una rabia contenida contra el mundo que la vio crecer.
Maze Bank Arena | Los Santos.
La infancia de Sasha Banks estuvo marcada por el caos y la falta de cariño. Creció en una casa donde las drogas, las armas y las peleas eran parte del día a día. Desde pequeña vio a su madre consumirse en la adicción y a su padre entrar y salir de problemas con la policía, lo que convirtió la violencia y el descontrol en algo cotidiano para ella.
A los 10 años ya estaba acostumbrada a escuchar disparos por la ventana y a ver fiestas interminables en su propio hogar. A los 12 probó drogas por primera vez, curiosa y sin que nadie se lo prohibiera, y a los 14 comenzó a manipular armas como si fueran juguetes. Nunca tuvo una infancia inocente; en lugar de juegos y escuela, tuvo noches de miedo, carencias y una madurez forzada que la obligó a aprender a sobrevivir antes de tiempo.
Durante su juventud, Sasha Banks siguió el mismo camino torcido que le marcó su infancia. En la adolescencia dejó la escuela sin terminar y comenzó a pasar más tiempo en la calle que en casa. A los 15 ya se movía entre pandillas, probando distintas drogas y experimentando con la sensación de poder que le daban las armas. Su entorno la fue moldeando: aprendió rápido a desconfiar de todos y a usar su aspecto y actitud para sacar ventaja.
A los 16 empezó a frecuentar fiestas, bares clandestinos y círculos de delincuencia menor. Descubrió que podía sobrevivir vendiendo su imagen, y poco a poco se fue adentrando en la prostitución como forma de ganar dinero fácil. Cada billete que conseguía lo gastaba en drogas, ropa llamativa o noches de desenfreno, sin pensar en el mañana.
Entre los 18 y 20 años ya estaba completamente sumergida en la vida nocturna de Los Santos. Alternaba entre clientes, drogas y pequeños encargos ilegales para sobrevivir. Su juventud estuvo marcada por la búsqueda constante de adrenalina y dinero rápido, con la ilusión de llenar el vacío que arrastraba desde niña. Sin embargo, lo único que consiguió fue profundizar en un estilo de vida donde la soledad, la desconfianza y el peligro eran sus únicas compañías.
A los 21 años, Sasha Banks ya no es solo una joven marcada por la calle: ahora forma parte activa de la 94 Hoover Criminals, una de las sets más peligrosas asentadas en Chamberlain Hills. Encontró en la pandilla la familia que nunca tuvo, un grupo que la respalda, pero que también la obliga a vivir bajo un código de violencia y lealtad inquebrantable.
En la actualidad, Sasha se mueve como una pieza útil dentro de la organización. Su papel suele girar en torno a la prostitución, la venta de drogas y pequeños trabajos de inteligencia callejera, usando su apariencia y su astucia para obtener información o atraer a quienes la pandilla quiera tener cerca. No dispara tan seguido como otros miembros, pero aprendió a manejar pistolas y no duda en usarlas cuando siente que su vida o su respeto están en juego.
La vida dentro de la 94 Hoover Criminal la hizo endurecerse aún más. Sus días transcurren entre las esquinas de Chamberlain, las casas-trampa del barrio y los constantes conflictos con pandillas rivales y la policía. Vive con la idea de que no hay futuro fuera de la calle: lo único que le queda es ascender dentro de la pandilla y asegurarse de que nunca más la vean como una víctima.
Sasha, a los 21, es la suma de su infancia rota, su juventud perdida y su presente pandillero: una mujer que aprendió a sobrevivir en el caos y que ahora lleva tatuado en la piel y en la mente que su vida le pertenece a la calle.
La educación de Sasha fue mínima y prácticamente inexistente. Creció en un entorno caótico donde la escuela era secundaria frente a la supervivencia diaria; las peleas, las drogas y la violencia del hogar y del barrio ocupaban su tiempo y atención. Asistió de manera irregular a la primaria, pero nunca desarrolló hábitos de estudio ni logró terminar la secundaria.
A los 14 años dejó de asistir con regularidad, y para los 16 ya estaba completamente enfocada en la calle, las pandillas y sus propios métodos de supervivencia. Nunca recibió educación formal más allá de lo básico y lo que aprendió “en la calle”: tácticas de supervivencia, manipulación, defensa personal y el manejo de armas y drogas. Su conocimiento del mundo se basa más en experiencia que en libros, y toda su formación académica fue reemplazada por lecciones duras de la vida urbana.
NOMBRE COMPLETO: Claire Briggs
EDAD: 25 años de edad.
Bastian Leclerc, francés, dueño de Leclerc Indumentary, era una persona de 1.86 cm, astuta, inteligente y comprometida con su trabajo, la cual ha desarrollado derivadas formalidades que ha enseñado a Claire, como las formas de presentación, jergas e inclusive su forma de perfeccionismo y trabajo. Por otro lado, se encuentra Magali Briggs, una mujer española, empleada de comercio en el Banco Nacional de Moneda y Timbre de Barcelona. Era una persona de 1.68 cm, persona vigorosa, comprometida y con mucho esfuerzo con lo que ama y desea. Sus objetivos eran claros: la dedicación, su familia y el progreso eran claves en su personalidad de mujer, madre e independiente por donde se la mire.
Claire mantiene una estatura de 1.78 cm, tez blanca, cabello morocho corto, posee ojos cafés, tiene buen estado físico debido a las sesiones semanales de gimnasio, generalmente desarrollando abdomen, brazos y su cuerpo en general, realizando además crossfit y pilates para la elongación de todo el cuerpo.
Claire es una persona carismática, sencilla y atractiva por donde se la mire; logra cautivar a todos con sus chistes de tipo oscuro como de humor blanco, aunque donde no es bienvenida, simplemente toma diferente camino o sigue derecho; nada la detiene. Optimista en ocasiones y muy objetiva para otras, se caracteriza por su forma de ser, introvertida con la gente que no conoce, pero tampoco se deja conocer por cualquier persona que se le cruce. Claire es aquel tipo de persona que genera inquietud, pero que siempre tiene la potestad de decir lo que le molesta en vez de quedarse callada, generando así una confianza en sí misma única. Gestionada por sus padres, controla su economía como si de un tesoro nacional se tratase; al mismo tiempo se da sus lujos: maquillaje, autos, ropa… entre otras cosas de alto valor, nada de "baratijadas".
Penhouse 18849 | Torre Pillbox.
Nacida en Estados Unidos, California… con una infancia aliviada y con alto poder adquisitivo, Claire afrontó su infancia de una manera calmada en el jardín con pares agradables y grandes enseñanzas aprendidas, conociendo a sus primeros amigos y tomando conocimientos claves para el desarrollo de su persona. En su etapa de jardín tuvo una situación que la marcaría más de lo normal: un mal pie, un tropezón frente a una actuación como un personaje animado generó una situación de vergüenza para ella y de risa para el público presente, haciendo notar por primera vez una actitud de introvertida en ella, no queriendo contar, hablar o decir ni siquiera una palabra de ello.
Ya en su etapa de crecimiento, con 14 años, fue un poco más pesada la vida de Claire: la situación económica de su familia disminuyó y había que ganarse la vida estudiando y con la presión social apuntando a los talones de los Briggs-Leclerc. Era urgente un psicólogo con quien hablar absolutamente todas las cosas, problemas o situaciones que empezaban a vivirse en casa, en el colegio o mismo internamente de Claire. No fue fácil la etapa juvenil; las emociones y sentimientos apuraron rápido el desarrollo. Mudándose a Los Santos, arrebataron la vida de su familia en un atentado contra las torres gemelas; los padres de Claire trabajaban allí. Desde ese día, Claire se prometió a sí misma trabajar lo máximo posible y llegar a ser una heroína de la ciudad donde hallaba el alma de sus padres, buscando en cada mínima asistencia a la gente de la calle y a sí misma una situación de alivio en ella y en su respiración y conciencia.
En la actualidad, Claire es una chica tranquila, dedicándose a su propia empresa de transporte y mecánica, generando sus ingresos pasivos, así como también los brutos, siendo ella misma su propia gerente y encargada de a empresa. Claire, al cumplir sus veintiún años, recibió la totalidad de la herencia familiar, la cual antes era administrada por abogados de confianza sin tener que lidiar con problemas económicos; una empresa de indumentaria y bonos como trabajadores en las Torres Gemelas fallecidos en el atentado eran los sustentos económicos. Maneja con su licencia correspondiente, su identificación y vive tranquila en su residencia de lujo en lo alto de una de las torres de departamentos más lujosas.
Haciendo el colegio primario y jardín de infantes y secundario en California con privacidad y estatutos. Claire realizó la El texto coloreadouniversidad de Contaduría, logrando así recibirse con las mejores puntuaciones de la universidad en la rama de Contaduría y Administración, rebuscándose hacer una segunda carrera en cuanto a desarrollo como persona y, vinculada a su promesa hecha, asistencia a los demás... piensa entre psicología o medicina. Actualmente, investiga datos de su interés como la mecánica, entre otros datos irrelevantes para la cotidianeidad que, al ser independiente, la ayudan día a día a mejorarse a sí misma y asistir a quien lo necesite para lo que necesite.