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Valentina tenía 20 años cuando dejó Buenos Aires. Vivía en Lanús, entre colectivos, ruido y promesas rotas. Su madre era costurera, su padre, un mecanico reconocido en esta misma ciudad. Desde chica había aprendido a hacerse sola, con los dientes apretados y los sueños bien escondidos.
Quería más. No sabía exactamente qué, pero algo distinto. Su tío la ayudó a conseguir papeles y un vuelo a Los Ángeles. “Allá podés empezar de nuevo”, le dijo. No sabía que, a veces, empezar de nuevo significaba ensuciarte más las manos.
Consiguió trabajo en un taller mecánico en el sur de L.A. llamado Top Secret. No era un lugar cualquiera. Tenía fama entre corredores ilegales, tipos con autos que rugían como bestias y dinero que entraba sin preguntas.
Valentina no sabía nada de motores al principio, pero aprendía rápido. En seis meses, ya desmontaba piezas, cambiaba escapes y hasta ayudaba con autos “calientes”. El dueño, Un Asiatico apodado Chino, le veía potencial. Pero más allá de las herramientas, ella observaba… y esperaba.
Una noche, mientras cerraban el taller, llegaron dos autos negros, bajos, con las luces apagadas. Se bajaron cinco personas. Todos tatuados, duros, con una energía pesada. Valentina supo enseguida quiénes eran: The Móstoles. Una pandilla con raíces en el tráfico de autopartes, carreras callejeras y movimientos más grandes, más peligrosos.
Uno de ellos, la miró distinto. No como a una mecánica más, sino como a alguien que podría servir.
Esa misma semana, Valentina empezó a pasar información desde dentro: autos que llegaban robados, contactos de corredores, rutas para evitar a la policía. Era buena. Precisa. Invisible. No pasó mucho tiempo antes de que El Jefe le propusiera algo más: ir en una misión. Solo recoger un auto robado, llevarlo a un depósito y no hacer preguntas. Valentina aceptó.
Charlie Murphy nació el 6 de Julio de 2001 en New York, Estados Unidos, cumpliendo en el año presente 20 años de edad. Grace Hamilton, su madre de 49 años de edad adicta al alcohol desde su juventud, es una afroamericana de pelo castaño, con un promedio de altura de 1,71m y un peso equivalente a los 69kg, nacionalidad estadounidense. Jackson Murphy, su padre de 52 años de edad, consumidor en abundancia de estupefacientes desde pequeño, es un afroamericano de pelo moreno, con un promedio de altura de 1,82m y un peso equivalente a los 89kg, nacionalidad estadounidense. Charlie obtuvo los rasgos mayormente de su padre, con una desfiguración en el lado izquierdo de su rostro por una mordedura de perro a sus 5 años, teniendo una cicatriz de 5cm que pasa por encima de su ojo, es afroamericano de unos 1,80m de altura y un peso de 82kg. Fue recibiendo bullying por su desfiguración a lo largo de su corta vida, no pudo hacer amigos y guarda rencor por ello culpando a sus padres, criado en un ambiente de delincuencia aunque nunca se sometió a esta, al terminar la preparatoria escapó de su casa y vive a base de trabajos de poca monta que le llegan día a día pudiendo así pagar su comida del día. No tiene muchos conocimientos de variedad de cosas a falta de una crianza, lo poco que sabe lo aprendió en la escuela sin haber tenido calificaciones que resaltarán.