++ $t("links.title") ++
Your browser does not seem to support JavaScript. As a result, your viewing experience will be diminished, and you may not be able to execute some actions.
Please download a browser that supports JavaScript, or enable it if it's disabled (i.e. NoScript).
Nadie ha respondido aún
Chris estaba acabado, mas hundido que nunca, todo su mundo se caía a pedazos, la vida era una mierda y el era uno de sus rechazados. El gobierno estaba buscándole y no podía ni volver a su casa, su vida se había vuelto una jodida comedia y así, asi justamente fué como Chris Santos, murió.
Sus esperanzas se acabaron completamente en la ciudad, no quedaba nada que pudiera hacer, y su vida se basaba en lamentar sus perdidas y auto devorarse viajando todos los días al cementerio en busca de la tumba de su hermano. Había desaparecido hace tiempo, y su única ilusión era jamás encontrárselo nunca allí. Comenzó a vivir del taller, viviendo en una comuna de mendigos, en el medio de la nada, donde ni siquiera la policía se molestaba en velar por esas almas perdidas. Era el sitio perfecto, un lugar donde nadie se preocupaba por los antecedentes de nadie, y el cual la gente ni siquiera sabía que existía.
El tiempo pasaba despacio y se contaba prácticamente en cigarrillos, sin mucho más que hacer la mayoría elegía pasar el rato drogándose, pegándose viajes tan brutos que se podía jugar a contar desgraciados con sobredosis. Pero, ¿Quién era Chris para juzgar?¿Acaso no era el la oveja negra allí?¿Quien era el sino una parca que dejaba su sello en toda la gente que conocía?¿como pretendía sentirse? Chris quizás se lo merecía, quizás es a él al que miran con recelo, con miedo. ¿Qué sentido tenía auto lesionarse mentalmente pensando en su pasado si todo era una penitencia impuesta por el destino, ante una imperdonable vida de excesos, lujuria y drogas...? Chris solía pasar bastante tiempo en su "rincón de pensar" o más bien "trono de mierda" como él le solía llamar. Era su asqueroso pasatiempo, mirar la miseria y lamentarse por ella, por una miseria que el mismo se había impuesto, cagada tras cagada.
¿Era éste el ser en el que Santos se quería convertir?¿Hasta donde pretendía llegar?¿No se había buscado el mismo esa miseria? La respuesta era simple: Si y no, lo mas complicado era lo que se atrincheraba en la cabeza de Chris durante demasiadas horas al día, un enfermizo debate que solo llevaba a su mas horrible autodestrucción. ¿Era tan malo vender armas y matar personas malas?¿No iban esas personas a matar a mas personas?¿Eso le hace moralmente inocente? No, la religión cristiana sostiene que el diablo se dedica a sentenciar y castigar pecadores, y de hecho al diablo se le mira con miedo y recelo. En eso se había convertido Chris, en un Astaroth de pacotilla. Y así como esa criatura, Chris sentía que había arrastrado a su hermano Alex a la misma miseria, ¿De que iba a servir tenerle de vuelta si el gobierno le secuestraría y retendría hasta que puedan usarle como a un puto títere? El futuro de Chris se llenó de oscuridad durante mucho, mucho tiempo.
Ahí la vida era tranquila, pero nunca del todo, había que estar con un ojo abierto, nunca sabias con quien te ibas a cruzar, ni que intenciones iba a tener. El mundo de un mendigo como dios manda, a nadie le importas, para lo bueno o para lo malo. Y así pasaban los días, las horas y los minutos. Chris nunca hablaba, ¿para que?¿por que debería volver a intentar fingir ser normal? Ya solo quedaba dejar pasar el tiempo, hasta que volviesen a abrir el cementerio por la mañana, para volver a buscar a su hermano durante horas y lamentar la muerte de su amigo Clyde...
Sus pocos ingresos venían de la mano de Fukaru JDM, la única familia que le quedaba y así mismo, su única esperanza, ya que desde que se convirtió en encargado comenzó a reencauzar su vida. No era nuevo, por desgracia, ese taller formaba parte de sus recuerdos mas agridulces. Allí conoció a su buen amigo Clyde, junto con su encargado por aquel entonces Kyrie. Ojalá todo volviese a ser como antes, las risas y derrapes, el olor a gasolina y goma quemada, cuando trabajaban en el puerto para ganarse una concesión, cuando no era mas que un mecánico al que regañaban por cagarla y se reían, cuando aún Chris recordaba como ser feliz. Cuando aún estaban Kyrie, Clyde, Hunter, Tyrone... Aunque el taller no le diese ni de lejos para vivir de ello, sentía que Fukaru fue una luz al final de un largo, largo túnel. Un camino legal, su redención. Ni de puto lejos. De ahí también vino su gran amor por el JDM y las manufacturas japonesas, que surgieron con el tiempo y las largas conversaciones de madrugada en los turnos de noche con Frank. aunque de que servía un hobby si no sabias si estarías vivo la mañana siguiente...
Bueno, para que dejar aquí el circo, para que acabar con esta miseria, por que ocultar esta terrible tragicomedia si podemos seguir disfrutando del absurdo y bochornoso espectáculo que era la vida de este pobre demonio... Pasaron muchos meses, y volviendo al estercolero al que Chris apenas podía llamar casa sin sentir arcadas, no todo fue malo, aunque en esta puñetera historia ¿Qué es malo y que es bueno?
Ahí también conoció a un buen amigo, Manolo Jonh, un "pequeño empresario", digamos, cuya trepidante vida de negocios y lujos le llevó a conocer a Chris Santos en la altísima sociedad de "Villa Decepción". Manolo se dedicaba a vender ropa que se encontraba tirada por ahí, o eso decía, al final podía ser perfectamente otro puñetero heroinómano mas pidiéndole a Chris 20 pavos para su chute diario. Pero no, ese chico era diferente... Para sacarle mas de tres palabras seguidas a Chris y que no fuese su clásico mantra de "vete a la mierda", debía de caerle bastante bien, y en sí, consiguió darle a Chris algo por lo que luchar, pero no nos apresuremos, que aun quedan penas por contar.