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Thor Haze, de 26 años, nació en un barrio periférico de España. Desde muy joven, su fuerza descomunal y carácter desafiante lo llevaron a mezclarse con pandillas de su entorno. Aunque el entorno no era el más propicio, la calle moldeó su carácter de una manera crucial, siendo frio y calculador. En su Infancia y adolescencia (hasta los 21 años): Aunque siempre fue problemático, Thor aprendió a sobrevivir en una realidad dura. Su fuerza lo convirtió en alguien temido, pero la lealtad empezó a ocupar un lugar crucial en su vida: sabía que cuidar de su entorno le daba cierto equilibrio. A los 21 años, Thor hizo las maletas y cruzó el Atlántico. Llegó en busca de nuevas oportunidades… o tal vez huía de algo. En EE. UU., se encontró nuevamente con realidades complejas. Pero, sorprendentemente, el choque cultural también lo confrontó con nuevas formas de disciplina, responsabilidad y organización que apenas había dejado entrever en España, poco a poco se fue adaptando al idioma cultural de la zona y cogiendo confianza con personas que habían tenido una vida similar. En su nuevo barrio estadounidense, se vio tentado a reincidir en conductas violentas y gente equivocada. Sin embargo, gracias a algunas amistades auténticas como Sheila Paez y los hermanos Sforza, Owen y Alessandro personas que le mostraron que la fuerza no siempre se mide en golpe físico— empezó a reconducir su vida. La calle le enseñó que la verdadera fuerza radica en controlar el instinto, sostener compromisos y, sobre todo, ser fiel a quienes se compromete, por estos valores crearon la familia Street Owners, que esto para ((Thor)) reflejaba lealtad inquebrantable y compromiso con las personas que le habían tendido la mano. Para Thor Haze, el valor supremo es la lealtad. Ya sea a la familia elegida, a los antiguos camaradas de barrio o a quienes lo ayudaron a cambiar, ese vínculo es sagrado. Su proceso de madurez consiste en reconvertir su poder bruto en una fuerza protectora, consciente y controlada.