Tras volcar de nuevo los datos de la venta de aquella semana en el portátil y descontar lo que necesitábamos para las plantaciones siguientes y el beneficio de los chicos quedaba un total de 125000 dólares que se sumaban al montón de billetes que teníamos guardados en casa para emergencias, gastos, caprichos... Nada mal.

Llevamos la cantidad de efectivo sobrante a la casa y guardamos los billetes junto a los demás, aquello empezaba abultar demasiado, la cuantía ascendía a millón y medio y debíamos encontrar la manera de blanquearlo y poderlo guardar de forma legal en una cuenta corriente.

Aproveché la ocasión para poner a Nolan al día con las entregas y los clientes. Le conté cuales tenían preferencia, le mostré como variaba el precio según la cantidad pedida y de que contactos podía fiarse más o menos. Además, también le expliqué que contactos nos beneficiaban y con cuales habíamos establecidos relaciones de intercambio de productos.

A los buenos clientes se les cuida y tus “trabajadores” tienen que estar informado sobre ello.