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Publicados por VashJazz

  • Andrés Rubial

    NOMBRE COMPLETO: Andrés Rubial

    EDAD: 29 años

    LUGAR DE NACIMIENTO: Tampa, EE.UU.

    NACIONALIDAD: Estadounidense de ascendencia hispana

    APARIENCIA FÍSICA: 1,80, ojos marrones, cuerpo atlético.

    PERSONALIDAD: Persona con bastantes inseguridades debido a las situaciones que ha tenido que enfrentar en su vida, pero con predisposición a vivir nuevas experiencias y explorar su futuro profesional.

    EDUCACIÓN: Graduado en Psicología.

    Nací en el 92, en Estados Unidos, el año de los juegos olímpicos y del número uno mundial de Smell Like a Teen Spirit. Cuando eres pequeño estás supeditado a aquello que tus padres conocen, hacen y sienten. Por lo tanto, mi mayor afición en mis tempraneros años de vida, fue el futbol, y como todo niño de aquella época, los Power Rangers y los Action Man. Además, pasé a formar parte del equipo prebenjamín del equipo de futbol del pueblo con 5 años. Mi infancia transcurrió sin más transcendencia que ir al colegio, ir a los entrenamientos, y jugar con mis muñecos antes de ir a dormir.

    Fue aproximadamente con 14 años, ya en el instituto, cuando todos mis compañeros de pueblo solían ir a las fiestas del pueblo, al cine, o a los cibercafé de la época, que me di cuenta de que quizás mis padres eran demasiado autoritarios. Yo no podía hacer nada de aquello, porque fuera de casa todo eran drogas y delincuentes. Solo podía ir a entrenar, hacer mis tareas correspondientes, y estar dentro de casa. Dejó de interesarme el fútbol, aunque me obligasen a ir, y mi nuevo refugio se convirtió en la música. Mi tío Alfredo era un melómano, y gracias a él, mis influencias musicales fueron Queen, Led Zeppelin, AC/DC, Deep Purple, The Who, etc. Soñaba con ser un rockero frente a un escenario y 10.000 personas que corearan mis canciones. Alfredo acabó regalándome una guitarra española un año después, y así, con 15 años, tenía dos nuevos hobbys, la guitarra y la literatura, puesto que eran dos cosas para las que no necesitaba salir de casa, ni amigos.
    Con 16 años mi vida transcurría sin más interés de lo comentado anteriormente. Me veía forzado a ser un buen estudiante, e incluso sacando notas superiores al 9, mis padres no parecían lo suficientemente impresionados. Me estaba convirtiendo en una mezcla de mucha presión sin demasiado reconocimiento. Aquel verano de 2008 gracias a mi padrino y al consentimiento informado de mi padre, conseguí un trabajo en un restaurante de comida rápida (el gerente del local, Carlos, vivía en uno de los apartamentos de mi padrino). Así el 4 de agosto de 2008, un día después de mi cumpleaños, empezó mi vida laboral. Finalizado el mes de agosto Carlos me propuso continuar sólo los fines de semanas, y acepté. Ahora sí mi vida se había convertido con solo 16 años en la vida de cualquier adulto promedio. Muchas obligaciones, pocas cosas divertidas y poca libertad. Se puede decir que toda mi adolescencia se puede resumir en tener solamente obligaciones hasta ese momento.

    Con 17 años, habiendo superado con matrícula de honor la educación secundaria, entré en la rama científica del bachillerato de aquel entonces. Por primera vez no escogí mi sitio en la primera fila de la clase, aislado. Me sentía algo más maduro, y al trabajar de cara al público, algo más habilidoso socialmente. Escogía la fila de la mitad, y me senté al lado de un chico llamado Pablo. Fue el inicio de una gran amistad. La manera que teníamos de comunicarnos fuera de clase, puesto que no había whatsapp, era una red social llamada Nineteen, en la que podías subir fotos y chatear con aquellos que tuvieras agregados. Gracias a Pablo conseguí entrar dentro de un círculo de amigos, formado por él, Elena, Nacho, Paula y servidor. Los viernes al salir de clase quedábamos en la plaza del pueblo, a comer pipas, y a experimentar con el tabaco y la cerveza. Mis padres habían soltado un poco la correa, supongo que por llevar tanto tiempo trabajando y estudiando al mismo tiempo a tan temprana edad. La primera vez que quedamos, quedé prendado de Elena. Era la primera chica por la que sentía algo diferente a la indiferencia, y todas las noches, antes de dormir, chateábamos sobre tonterías hasta aburrirnos, para el día siguiente en clase actuar con cierta vergüenza, y como si no tuviésemos esa conexión especial entre los dos. Después de haber pasado unos cuantos meses así, decidí declararme, y sorprendentemente, respondió que ella sentía lo mismo, y se convirtió en mi primera novia. Me llevó a conocer a sus padres, y desde entonces, al salir de clase íbamos a su casa a almorzar y a estudiar, aunque siempre con las manos a la vista.

    Así transcurrieron los dos años de bachillerato. Al final del último curso nuestra relación se empezó a deteriorar. Yo era demasiado posesivo, y descargaba toda mi frustración acumulada sobre ella, que resistió como buenamente pudo todo aquello. Finalmente me gradué con matrícula de honor otra vez, y por delante quedaba un duro verano en el trabajo. Me habían ascendido a encargado y aquel verano fue realmente duro y cargado de trabajo. En los últimos días de agosto Elena hizo lo que tenía que hacer, y después de más de un año y medio de relación dijo basta. Por entonces yo no sabía que aquello iba a ser un punto de inflexión en mi vida. Mi primera ruptura fue especialmente dolorosa, y aquello unido a que la relación con mis padres era cada vez más tóxica, me llevó a la bebida y los estupefacientes, a dejar mi trabajo, e irme de casa y romper toda relación con mi familia. Había escogido la carrera de psicología, y me fui a otro Estado, a iniciar con el Grado.

    Como comprenderéis, con una situación tan destructiva, era difícil ir a clase y atender, y ser algo productivo. Pablo y Paula, mis dos amigos estaban en la distancia, aunque a veces iban a verme. Pablo tuvo que repetir segundo de bachillerato, y Paula escogió otra carrera en otra isla. Por lo tanto me vi como al principio, solo, sin conocer a nadie. El primer año de carrera suspendí la mayor parte de las asignaturas por no presentarme, concretamente 5. Aquel verano de 2010 conseguí otro trabajo, y mi vida se empezó a enderezar un poco. Dejé de beber, y descargaba toda mi frustración en un blog, en el que escribía en prosa todos mis pensamientos y sentimientos. Un día, un comentario anónimo empezó a aparecer en cada una de las entradas de aquel blog. Finalmente dejaron de ser anónimos, y estaban conectados a otro blog, de una chica, con la que forjé una fuerte relación literaria virtual. Por caprichos del destino resultó que esa chica era de mi ciudad natal, se llamaba Nicole, y estaba en cuarto año de Psicología, tenía 3 años más que yo. Decidimos quedar en una cafetería de la ciudad y conocernos, y aquel fue el inicio de una gran amistad. Era raro tener a una persona física y real delante, después de un año entero hablando virtualmente y de manera anónima, comentando el uno al otro nuestros pensamientos y sentimientos más profundos.
    Yo estaba en segundo año de universidad, aunque estaba con las asignaturas de primer año que había suspendido, por lo que tenía más tiempo libre, y me dedicaba a escribir en el blog y a componer canciones en la guitarra en ese tiempo libre. Eventualmente quedaba con Nicole y nos contábamos la vida. Ella tenía una relación algo tóxica desde hace 4 años con un chico. Yo le contaba acerca de todas aquellas chicas que me gustaban y nunca llegaba a nada. Me decía que cualquiera sería afortunada de tenerme. Cada vez que necesitaba un abrazo, una charla acerca de la vida, o simplemente vernos, nos teníamos el uno al otro.

    Aquel año 2011 transcurrió sin mayor importancia, y en aquel verano había conocido a alguien y estaba contento por contárselo a Nicole. Su reacción me impresionó, porque me pidió muy apresuradamente que nos viéramos en persona. Y más me sorprendió cuando al vernos, me dijo que hacía dos meses que lo había dejado con su novio y que sentía algo por mí. Pero yo ya había empezado a salir con Vero, esta chica que había conocido, y Nicole entre lágrimas me dijo que lo entendía. Yo decidí distanciarme de Nicole, por respeto a Vero, y nuestra relación se empezó a enfriar hasta el punto de congelarse totalmente. Empezó el tercer curso de universidad, y mi vida por fin empezaba a coger algo de rumbo. Tenía asignaturas de segundo año y algunas de tercero, porque a pesar de ser mi tercer año en la universidad, aún arrastraba ese primer curso fallido. Así, con una relación sería, un trabajo, y tantas asignaturas, apenas tenía tiempo de pensar en nada, de escribir en el blog, o de tocar la guitarra. Pero algo me decía que había cometido un error.

    Los siguientes años de universidad siguieron el mismo patrón, hasta llegar al invierno de 2016. Nicole había publicado una entrada en su blog, después de 3 años sin publicar nada. En ella hablaba de alguien y de lo que para ella significa el amor verdadero, aquel que va más allá de conexiones mundanas y terrenales, de camas y de cafés, de días de cine. Me sentí totalmente aludido en aquella entrada, tanto, que a los pocos días me escribió para quedar. Algo dentro de mí se removió, como si estuviese en una montaña rusa, y acepté. No hubo remordimientos ese día que quedamos, hablamos de cosas sin importancia, sin despegar la vista uno del otro. Al volver a casa, sentí que todo estaba desordenado otra vez en mi vida, pese haber tenido una relación seria durante tantos años, sentí que algo no estaba bien, y Vero, obviamente se dio cuenta. Me decidí a contarle todo, y no le sentó nada bien, aquella noche discutimos, y ella decidió coger las maletas e irse a la mañana siguiente. Y por sorprendente que pareciese, no me dolió, porque en el fondo yo sabía que 5 años atrás había cometido un error, ya que lo que sentía por Nicole era algo más que amistad, algo incluso más profundo que amor, algo que trascendía el tiempo y la distancia. Todo estaba por dar un giro radical más en mi vida.
    Nicole y yo seguimos quedando en el mes posterior, poniéndonos al día. Finalmente el tema de oro salió a la luz, y después de tanto tiempo, nos confesamos los sentimientos el uno al otro. Pero no acabó ahí. Ella me dijo que tenía algo que confesarme. Me dijo que después de aquella tarde en la que nuestra amistad se rompió por mi culpa, decidió hablar con el que era mi mejor amigo, Pablo, ya que se conocían porque los había presentado. Me contó que poco a poco empezaron a hacer migas y que finalmente, acabaron un tiempo juntos, pero que no fue nada importante. A mí esto me sentó como una espada en el pecho, se me vino abajo el mundo, y aunque sabía que en parte yo lo propicié, me sentí traicionado. Decidí cortar toda relación con ambos. Y Nicole siempre me acompañaría desde entonces en mis pensamientos y sueños desde este día.

    Así llegue a Los Santos, con el motivo de empezar una nueva vida, quizás alistarme en el ejercito, y encausar mi vida hacia un nuevo futuro profesional, para vivir nuevas experiencias y centrarme.

    publicado en Biografías de Personajes
    VashJazz
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