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Tras una de las reuniones semanales del taller decidimos que nos haríamos una foto de toda la plantilla junto a los vehículos.
Como comentamos anteriormente la entrevista de la revista Nitro salió en primera plana, mostrando el trabajo que se hacia en el taller y enseñando la entrevista que se nos realizo en la oficina.
Seguimos con nuestra colaboración con la FIA, y en este caso participamos tanto como escudería, con nuestros dos nuevos pilotos, y como taller con el que realizamos el papel de boxes reparando motores y reponiendo la gasolina a los vehículos que lo necesitaban.
Nuestros chicos Aaron y Ximo llevaban entrenando diariamente el circuito hasta conseguir un buen tiempo. Durante la carrera Ximo sufrió un pequeño desmayo que lo descalifico de la misma, a pesar de este inconveniente Ximo sigue dispuesto a darlo todo en las carreras. En cambio, Aaron consiguió imponerse en el podio arriesgando en las ultimas vueltas de la misma al ir con poca gasolina. Al final consiguió el segundo puesto quedando por entre los chicos de Global Motors. Aun no quedando primero el segundo puesto nos supo a gloria y con un poco más de entrenamiento conseguiría sin problemas ser el primero en la próxima.
Al darle la oportunidad a Ximo y Aaron de entrar en la escudería pronto, otros mecánicos se verían ilusionados con la idea de entrar en la escudería. Entre los jefes llegamos al acuerdo de darle una oportunidad de participar en los eventos como pilotos. Realizaremos un pequeño campeonato interno para determinar que piloto pertenece a la escudería que tenemos en FIA.
Tras el evento recogimos las herramientas y marchamos hacia el taller, una vez habíamos llegado Anthony nos comunicó que Ashia Halliwell la directora de relaciones comunitarias de la policía había llegado al taller quejándose de que una grúa con nuestros mismos colores se dedicaba a dejar los vehículos incautados en la puerta de comisaria obstaculizando el tránsito de las patrullas. Como respuesta nos apresuramos a poner a todos los mecánicos a trabajar y a pintar las grúas de un color distinto, puesto que habíamos visto de manera reiterada varias grúas del mismo color que las nuestras. De esta forma intentábamos mantener el buen clima con la policía que se tiene en el taller.
Tras el mal trago de cambiar los colores de nuestras grúas y temer la ruptura del convenio con la policía recibimos la mejor noticia que nos podían haber dado desde que el taller Casa Della Tires cayera en nuestras manos. La concesión del taller había sido aceptada, por fin podíamos decir que el taller era nuestro. Una vez lo supimos y vimos el cartel de propiedad en Mirror se armó un escándalo de todos los mecánicos gritando de alegría, una vez se calmaron levemente los ánimos empezaron a llegar los amigos que el taller había ido reuniendo a lo largo de las semanas. Estos también llegaban y se ponían a dar voces de la euforia.
Una vez ya teníamos el taller tocaba reorganizar la empresa, muchos de los chicos merecían un ascenso y otros un leve tirón de orejas.
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