TIEMPO DESPUES

Austin comenzó a trabajar en un taller cercano a su barrio en Los Santos, donde se dedicaba a arreglar y modificar autos. Con el tiempo, esta actividad despertó en él un profundo interés por el mundo de las carreras, tanto legales como clandestinas. Las carreras legales le ofrecieron una buena cobertura para ocultar sus operaciones de tráfico de armas y drogas, ya que podía disimular sus actividades ilegales bajo la fachada de un corredor de autos.

Su pasión por las carreras lo llevó a fundar un grupo llamado "Shadow Runners", compuesto por corredores nocturnos que organizaban reuniones en diferentes partes de la ciudad. En estos encuentros, no solo competían por la adrenalina, sino que también apostaban sus propios autos en arriesgadas competencias. Aquellos que no respetaban los acuerdos o perdían, solían desaparecer de manera misteriosa, aumentando la reputación y el peligro asociado al grupo.